
Por si no nos bastaban las malas noticias económicas que se publican habitualmente, el portavoz del primer ministro del nuevo gobierno húngaro espanta a los mercados declarando que “no cree que sea exagerado hablar de una quiebra en Hungría“.

Por si no nos bastaban las malas noticias económicas que se publican habitualmente, el portavoz del primer ministro del nuevo gobierno húngaro espanta a los mercados declarando que “no cree que sea exagerado hablar de una quiebra en Hungría“.
A la espera de nueva información, la situación de Hungría no es mucho peor que la de algunos países de la UE como Grecia, si bien su economía menos desarrollada la pone en una situación aún más delicada. Ya en noviembre de 2008 el FMI y la Unión Europea habilitaron una linea de crédito a este país, fondos de los que a finales de marzo había utilizado 8.700 millones de euros.
Fuentes del nuevo gobierno pronostican un déficit público para 2010 del 7,5 %; en cuanto a su deuda pública, en 2009 presentó un 78,3 % de su PIB. Según datos oficiales, a la espera de su revisión, la economía decreció en 2009 un -6,1 % en términos reales, la inflación media alcanzó en 4,2 % y su tasa de paro se situó en el 10,5 % de su población activa. No son datos peores que muchos países de la UE, si bien su economía está menos madura.
Una fuente de problemas particular de esta nación es que más del 80 % de sus hipotecas está en moneda extranjera, concretamente en francos suizos. Esta distorsión permitida por sus autoridades ha propiciado que al devaluarse el florín (moneda nacional) respecto al franco suizo (moneda extranjera a la que se pagan las cuotas de las hipotecas de los ciudadanos húngaros) los húngaros se vean estrangulados por sus préstamos, más caros por el cambio de divisa.
Por su parte Péter Krekó, director de investigaciones del instituto Political Capital, declaró en Budapest que las afirmaciones de Kósa “eran para uso interno”, efectuadas sin considerar las consecuencias que podían tener en el extranjero, y que podrían formar parte de “las técnicas de negociaciones” con el FMI, del que el nuevo ejecutivo espera que “ablande” sus exigencias de austeridad para disponer de mayor margen de maniobra.
En cuanto al FMI, que ha desplazado a sus expertos a la zona, alegan que su visita a Budapest no es una revisión formal de la economía del país, como las que lleva a cabo antes de aprobar una nueva partida de préstamos, sino que su objetivo es entablar una conversación “informal” con el nuevo gobierno.
Los bancos mundiales tienen concedidos préstamos a Hungría por valor de unos 125.000 millones de euros, de los cuales más de un 45 % corresponden a la banca de Europa Central. Austria es el país con mayor exposición, con 31.117 millones de euros y le sigue Alemania con 25.718 millones.
Importante resaltar que la tasa de apertura comercial húngara en 2009 fue de 124%, es decir, el conjunto de las exportaciones e importaciones superaron en un 24% el valor de su PIB, siendo su principal socio comercial la Unión Europea. Por lo tanto, si su economía va mal afecta a lo que nos compran y venden a los ciudadanos de la UE.
Tendremos que esperar a nuevas noticias, especialmente al nuevo informe que presente hoy el gobierno húngaro con los datos revisados y a lo que el FMI y resto de organismos internacionales vaya desvelando en los próximos días. No ganamos para sustos. Mi opinión personal sobre el tema es que no hay que asustarse más de lo debido (ni menos); la situación de Hungría no es peor de lo que era antes de las declaraciones de su gobierno, es la misma. Siempre he pensado que una verdad, por dura que sea, es mejor que una mentira. Ahora dejemos que auditen como es debido sus cuentas y nos digan exactamente en que situación real enfrenta Hungría sus compromisos.
Imagen | :redblind, Flickr
Pau A. Monserrat, editor de Futur Finances
Comentarios
A esta nadie la esperaba :-)