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Los recortes en I+D+i y el caminar de los cangrejos

1 comentario

España contra la crisis

Los últimos presupuestos del estado recogieron una importante caída en la inversión en I+D+i que suponen un paso atrás en el camino emprendido por nuestro país en las últimas décadas. Este hecho puede producir una pérdida de competitividad nacional y la apuesta por el pan para hoy y hambre para mañana.

La crisis ha trastocado el lento camino de ascenso respecto a la inversión en investigación y parece transformarnos en unos cangrejos que miran hacia delante mientras caminan, no ya hacia un lado, sino hacia atrás para luchar contra los problemas de financiación.

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Evolución de la inversión en I+D+i

Las partidas económicas dedicas a la investigación y desarrollo (público y privado) experimentaron un tímido y constante crecimiento en España durante los últimos años, pasando del 0,81% del PIB del año 1996 hasta el 1,38% de 2009.

Estos datos, del Instituto de Estadística de la UNESCO y The World Bank, reflejan lo complicado que resulta en nuestro país avanzar hasta llegar a la media de la Zona Euro, que en dicho año se situaba en el 2,1%. Algo muy alejado de la realidad actual.

Desde el comienzo de la crisis la inversión realizada en investigación civil ha ido cayendo hasta que en abril de este año regresamos a niveles cercanos a 2006, mediante un recorte del 25% respecto a 2011. Comenzamos a caminar hacia atrás.

Hablamos de pasar de 7.518 millones de euros a los 5.633 para 2012, con una reducción especialmente importante (del 35%) en el programa de Fomento y Coordinación de Investigación Científica y Técnica, que compromete proyectos competitivos en esta materia y que financia el Plan Nacional de I+D+i.

Aún así, el mayor recorte se ha producido en las aportaciones realizadas en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, pues ha experimentado una caída del 78%. No obstante este organismo cuenta con un excedente de tesorería que podría hacer que el recorte sea menos comprometido que el ya mencionado. De cualquier manera, su margen de maniobra queda comprometido.

Como consecuencia, algunos proyectos de gran interés social como algunas investigaciones destinadas a estudiar el cáncer de mama han quedado suspendidas a falta de fondos, lo que puede llevar al traste años de trabajo de los que se aprovecharán los centros de otros países.

Efectos sobre la economía real

Cuando hablamos de I+D+i, tenemos que tener en cuenta que hablamos de tecnología, futuro y crecimiento. Por tanto estamos renunciando a un concepto irrenunciable tanto para el sector social como para el empresarial, y por tanto de que parte de la inversión privada tendrá que canalizarse en centros extranjeros.

Los recortes parecen restarle competitividad científica a España en favor de sobrevivir a las horas más oscuras de la crisis. De seguirse la senda de las últimas décadas tardaremos mucho en recuperar unas cifras de inversión que, aún con todo, siempre han estado lejos de las potencias europeas como Alemania y Francia y más cerca de Italia o incluso Grecia, con las que parecemos compartir destino en esta crisis.

La investigación y la tecnología son un camino en sí mismo y un sector potente sobre el que se construye el futuro. Pese a ello, el debate sobre nuestro modelo económico se postpone ante las dificultades económicas sobre las que se confeccionaron los últimos presupuestos del estado.

Campos como la Biotecnología son muy potentes en nuestro país, pero el hecho de no apostar por la ciencia vuelve a favorecer la fuga de cerebros cuando más necesitamos retener y fidelizar al talento nacional.

Resulta curioso que al mismo tiempo Alemania aumentara un 7% sus partidas en investigación, aunque evidentemente no se enfrenta a los mismo problemas macroeconómicos que nuestro país. Reducir nuestra inversión supone que serán otros países los que crearán los avances y hacia donde se canalizarán los fondos para aprovecharlos posteriormente.

El ladrillo que ha condenado a España a una profunda y larga crisis, parece haber tapiado también las puertas de los laboratorios y cuesta vislumbrar una apuesta clara por el futuro. Se ha tenido que actuar bajo el prisma del “cortoplasismo”, pero esperamos que los próximos años pueda recuperarse aquello a lo que hemos renunciado, porque sin ello el horizonte es un poco más gris.

La tecnología es capaz de alimentar a otros sectores, favoreciendo que nuestras empresas puedan competir en los mercados extranjeros. Eso sí, para lograrlo hacen falta investigaciones a largo plazo y una apuesta decidida.

La investigación tiene mucha más relación con la economía real de lo que podemos pensar en principio. Nos podemos perder en una interminable retaila de términos técnicos, pero su aplicación nos rodea en el día a día. Desde los medicamentos para minimizar los efectos de un resfriado o los vehículos eléctricos en desarrollo hasta los materiales utilizados en un smartphone, pasando por la investigación agrícola que sustentan los procesos de producción alimentaria, etc…

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Imagen | Puuikibeach

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Comentarios

  • 1

    Avatar de mister_empresa !

    Las políticas cortoplacistas llevan a esto. Lo peor es que podríamos (y en algunos casos ya lo somos) ser una potencia mundial en muchos campos de la investigación y se va a ir todo al garete.

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