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Los cinco capitales que crearon internet

3 comentarios

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El debate entre las diferentes escuelas económicas debido a la crisis que sufrimos ha pasado de las páginas de publicaciones especializadas a las primeras planas de todos los periódicos. Postkeynesianos como Krugman o Davidson, que abogan por un incremento del gasto público, frente a neoaustriacos, que culpan de ella a un estado ineficiente que viola los derechos de los individuos. Institucionalistas, que defienden una mayor intervención del estado en la economía colaborando con las empresas privadas, frente a defensores de la elección pública o radicales, que culpan a capitalismo de los males presentes…

Pese a lo interesante del debate los economistas actuales están lejos de dar con las causas de la crisis, y mucho menos de dar una solución a la misma, lo que ha llevado a algunos a pedir incluso la supresión del prestigioso Premio Nobel de Economía.

El objetivo de este artículo es analizar desde sus inicios uno de los motores de la economía mundial, internet, para entender cómo ha llegado a convertirse en una fuerza tan dinámica y transformadora y qué grado de influencia han tenido los diferentes agentes sociales en ello.

La influencia de cada uno de los agentes las he definido como “capitales”, en un amplio sentido de la palabra: capital en un sentido no solo financiero, sino también creativo o social. Son cinco los “capitales” que en mayor o menor medida han construido internet tal y como hoy lo conocemos.

Capital Gubernamental

La influencia gubernamental (principalmente de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea) ha sido sin lugar a dudas decisiva en el desarrollo de la computación y de internet, sobre todo en situaciones bélicas o de alta tensión entre potencias, financiando centros de investigación que alojaban a las mentes más brillantes que se podían comprar con dinero.

La primera de las acciones clave podría ser la creación de Betchley Park en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. Generosamente financiado por el Gobierno británico con la autorización expresa de Winston Churchill, tenía como objetivo descifrar las comunicaciones militares alemanas para lo que se contrató a genios como Alan Turing o John Forbes Nash. El trabajo realizado en Betchley Park no solo aceleró el final de la Segunda Guerra Mundial, sino que fue clave en el desarrollo de la computación en los años sucesivos.

Otra iniciativa clave fue el nacimiento de ARPA (posteriormente conocido como DARPA) en 1957, como respuesta al lanzamiento del Sputnik , el primer satélite artificial, por parte de la URSS. Arpa, una agencia del departamento de Defensa de Estados Unidos financió ARPANET que, entre otros logros, consiguió crear la primera red de ordenadores y la conmutación de paquetes.

La tercera fecha clave sería la creación en 1989 de la world wide web por parte de dos colaboradores del CERN: Tim Berners Lee y Robert Caillou. El CERN (European Organization for Nuclear Research) es un organismo europeo financiado por 20 países europeos y fue allí se creó la primera página web (http://info.cern.ch)

Otras agencias financiadas con fondos públicos y que han tenido una gran importancia en la creación de internet tal y como hoy lo conocemos son la Ncsa o la Nsfnet.

Como conclusión, es evidente que sin la intervención directa estatal a través de incentivos y financiación de determinadas investigaciones y con una visión de largo plazo ha sido esencial, sobre todo, en la fase inicial de la andadura de internet.

Capital académico

Es así como definimos el trabajo realizado en el marco de diversas universidades y cómo ha influido en el desarrollo de internet. Financiado o no por fondos públicos, es evidente que muchas de las personas clave en esta fase inicial de internet realizaron sus investigaciones en el marco de una universidad.

De todas ellas, quizá sea el MIT la institución académica que mayor influencia ha tenido en internet. Pioneros como J.C.R. Licklide, Lawrence G. Roberts o Leonard Kleinrock publicaron en los 60 documentos seminales sobre la importancia de la comunicación en red entre ordenadores.

Vint Cerf, uno de los padres de internet, trabajaba en la universidad de Stanford cuando fue contratado por Robert E. Kahn para trabajar con él en lo que terminó resultando el protocolo TCP/IP. En Stanford se instaló el primer servidor web fuera de Europa, a cargo de Paul Kunz. Van Jacobson, profesor de Berkeley diseñó un algoritmo que evitaba la congestión en las redes más lentas y que hubiera llevado al colapso de internet.

Otras universidades americanas, como la universidad de Michigan, también han tenido un papel fundamental en el avance de internet. El capital académico es por tanto clave en la construcción del entorno digital actual.

Capital corporativo

Por capital corporativo entendemos la contribución realizada por empresas que ya existían cuando nació internet (a diferencia de aquellas como Google, Amazon, eBay o Facebook, que veremos más adelante) . Si bien estas empresas han tenido un papel importante en su desarrollo, quizá no sea no tan relevante como podría esperarse.

La redes que han permitido la universalización de internet fueron desarrolladas por estas compañías “convencionales”, como son AT&T, Telefónica, BT, Verizon, T-Mobile y siguen siendo claves (de manera positiva o negativa según el caso) en el desarrollo de internet móvil.

Xerox Parc, en los años setenta, también ha tenido una influencia importante en el crecimiento de internet a través de desarrollos como el de Ethernet, aunque el espíritu creativo que allí se respiraba ha sido una excepción en el sector, más orientado a una rentabilidad a corto plazo minimizando los riesgos.

La mayor parte de empresas han intentando adaptar sus servicios a internet o lo han utilizado como herramienta de marketing, contribuyendo a incrementar su popularidad en todo el mundo. Desde bancos a supermercados, pasando por agencias de viajes o empresas de comunicación, han adaptado sus modelos de negocio a la web y los que no lo han hecho han desaparecido. Sin embargo, para muchas industrias este cambio no está siendo en absoluto fácil y, en muchos casos, ha supuesto una fuerte caída en su rentabilidad. En ocasiones, esta adaptación se ha producido como respuesta una presión para que la libertad en internet sea restringida, sobre todo en el caso de las discográficas, editoriales y productoras cinematográficas.

Mencion aparte merecen los fabricantes de software o de dispositivos como Microsoft, Cisco, Apple, Nokia o Samsung que, sin ser claves en su desarrollo, han contribuido (por lo general) a popularizar su uso entre amplias capas de la sociedad, siendo el mejor ejemplo de ello gadgets como el iPad o el iPhone. No obstante, la competencia entre estas empresas no siempre ha sido beneficiosa para el consumidor, y los litigios por temas de patentes siguen lastrando su crecimiento.

Capital emprendedor

“Emprendedor” en el sentido schumpeteriano del término, como fuerza opuesta al corporativismo que destruye aquello que no funciona para reemplazarlo por algo más eficente. No hay duda que al menos en un plano económico los grandes beneficiados de internet han sido los emprendedores: personas que en su momento vieron las enormes posibilidades de esta nueva tecnología y desarrollaron modelos de negocio adaptados al nuevo entorno.

Yahoo, Google, Amazon, eBay, Facebook, Skype, Instagram o Tuenti son algunos ejemplos destacados de cómo un grupo de jóvenes puede crear, a veces casi sin pretenderlo, verdaderos gigantes que han destrozado toda competencia previa en su sector.

Un papel muy relevante en este éxito del “capital emprendedor” han sido figuras como el business angel o el venture capital, que asumen inversiones de altísimo riesgo que bancos o empresas convencionales nunca se hubieran atrevido a respaldar. Este modo de financiación asume que la mayor parte de los proyectos en los que se invierte fracasarán, pero el que sobreviva compensará con creces todas las pérdidas.

Como ejemplo de ello sirve la historia de Larry Page y Sergei Brin, estudiantes de doctorado en Stanford (kudos para el capital académico). Cuando enseñaron en 1998 su buscador a Andy Bechtolsheim, uno de los fundadores de Sun Microsystem, este les firmó inmediatamente un cheque de 100.000 dólares. Dice la leyenda que tuvieron dificultad para cobrar ese cheque a nombre de Google, dado que todavía no habían tenido tiempo de dar de alta legalmente a la empresa. Un ejemplo paradigmático.

Capital comunitario

Para mí el más relevante a la hora de configurar internet como la herramienta colaborativa que es hoy en día. Este capital está formado por el trabajo de millones de personas que, de manera en buena parte anónima y no remunerada, han trabajado para dotarnos de herramientas sencillas y gratuitas con las que cualquiera puede participar del fenómeno y con contenidos personales.

El capital corporativo quería que internet fuese una herramienta de comunicación militar. El capital académico no tenía más ambición que el poder conectar unas universidades con otras y compartir conocimiento. El capital corporativo quería una herramienta por la que seguir vendiendo sus productos y servicios a nosotros sus clientes. El capital emprendedor tiende a asemejarse cada vez más al corporativo en el momento en que la empresa tiene éxito, sale a bolsa y pasa a dirigirse con criterios más conservadores. El capital que ha hecho posible que internet sea una herramienta donde todos podemos ser creadores no ha sido ninguno de los cuatro anteriores, sino el esfuerzo continuado de diversas comunidades que han generado este capital comunitario.

Este concepto comunitario tiene tres etapas fundamentales:

  1. Movimiento hacker: pioneros que deciden en un momento dado que los enormes y carísimos primeros superordenadores pueden servir para otras tareas que calcular algortimos. Nace en la década de los sesenta en el MIT (más kudos para el capital académico), con gente como Peter Samson. Abren un universo de nuevas posibilidades para estos ordenadores distintas a aquellas para las que se habían comprado.
  2. Software libre: cuyo principal representante es Richard Stallman, activista pro software libre, programador y fundador de la Free Software Foundation. Se trata de un movimiento que defiende en primer lugar que el software no debe ser propiedad de una empresa, sino libre y accesible a cualquiera y que, por otro lado, ve necesario dotar de herramientas sencillas a aquellos que no tienen conocimientos especializados. Fruto de este movimiento son Linux, PHP, MySQL, Apache, Firefox, Python, Drupal o Wordpress, que permiten que cualquiera de nosotros pueda configurar un blog o un foro en cuestión de minutos sin conocimientos de informática. Ninguno de los cuatro capitales anteriores se había planteado que quizá nos gustase compartir fotos de nuestros gatos vía internet, pero es posible gracias al capital comunitario.
  3. La tercera etapa sería la llamada web 2.0, que en esencia viene a ser una red descentralizada donde cualquiera puede tener su sitio, donde podemos conversar e informarnos directamente de nuestros “pares” sin pasar por nodos, una herramienta mágica que da voz a aquellos que viven en entornos opresivos, que es capaz de crear una enciclopedia colaborativa como Wikipedia o que simplemente nos ayuda a elegir el mejor hotel basándonos en las experiencias de los que han estado antes allí.

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José Antonio Gallego autor del libro comunidades virtuales y redes sociales, más información aquí.
Puedes seguirlo en Twitter en @Joseantoniogall.

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Comentarios

  • 1

    Avatar de mister_empresa !

    Muy interesante, no conocía muchas de estas cosas

  • 2

    Avatar de borrom3o !

    En cierto modo esto responde a la afirmación obamiana de que internet es un viento del Gobierno

  • 3

    Avatar de vcochon !

    José, excelente artículo desarrollado sobre el nacimiento de la era de internet. Por supuesto, este fenómeno es altamente dinámico, inmensurable y sin límites... Lo que es digno de resaltar es que la internet democratizó el acceso de la información para todos y hacia todos. Hoy todos pueden acceder a la mejor educación y estar conectados con cualquier persona del mundo (Obviando aquellos países sin libre democracia). Gracias a INTERNET es posible que múltiples culturas se unan en post de un futuro mejor para todos. (Entiéndase acceso a la internet por el uso responsable de la misma).

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