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Recientemente el consejo de ministros ha anunciado una bajada del límite de velocidad a 110km/h en autopistas y autovías. Esta medida se han tomado dada la creciente inestabilidad en Libia y en otros países del mundo islámico, algunos con reservas de petróleo importantes.
La inestabilidad en muchos de estos países ha empujado los precios del petróleo, de tal modo que según el ministro de Industria cada vez que el petróleo sube diez dólares implica un coste para España de 6.000 millones de euros, una cifra equivalente a la inversión de las administraciones públicas en I+D, y por tanto inasumible. También hay quien ha criticado fuertemente la falta de apuesta por las energías renovables que nos ha vuelto dependientes del petróleo.
Consecuencias en la economía
Esta factura incrementa el déficit comercial, es decir, compramos al exterior más de lo que vendemos. El déficit comercial implica que sea necesario pedir financiación al exterior para financiar nuestra economía. Por tanto se ha tomado una medida que reduzca esta factura. Se pretende que la medida reducirá el consumo en un 10% para vehículos diesel y un 15 para los de gasolina.
No se trata de una medida nueva, en la crisis del petróleo en 1973 Richard Nixon impuso un límite de velocidad de 55 millas por hora, unos 90km/h. En España en 1974 se impuso el límite de velocidad de 130km/h en las carreteras, que hasta entonces no lo tenían. Después en 1976 volvió a ser reducido a 100km/h y en 1981 se cambió a 120km/h, cifra que había permanecido inalterada hasta nuestros días.
En el diario El Mundo han reunido una opinión a favor y otra en contra de la bajada de la velocidad máxima en nuestras carreteras. Paco Segura de ecologistas en acción aboga por un menor despilfarro energético y una reducción de la contaminación.
En contra tenemos a Sergio Piccione subdiector del el mundo en contra de estos límites ya que el ahorro con los motores modernos puede no ser tan alto como afirman citando a técnicos que hablan del 3% y asegurando que no se han tenido en cuenta los costes de señalización de las carreteras. El otro argumento es que las autovías solo asumen el 60% del tráfico, al haber quedado inalterados los otros límites de velocidad.
Es decir, es difícil saber cual va a ser el verdadero efecto de estos nuevos límites en la economía, puesto que dependerá mucho de la verdadera reducción en la factura energética de la economía. Además tengamos en cuenta que una reducción del consumo puede verse compensada por un incremento del precio del mismo, de modo que solo sea una medida paliativa.
Consecuencias en nuestras finanzas personales
Aunque no nos pueda gustar como conductores esta medida, se trata de una medida que no nos debería afectar mucho desde un punto de vista económico. El crecimiento del precio del crudo en principio debería de ocasionar mayores gastos sobre nuestra economía.
Lo que sí podría suponer un problema es que no nos acostumbremos rápido al nuevo límite de velocidad y podamos ser multados por ello. Este es un factor que no deberíamos de dejar de controlar, puesto que una multa de tráfico puede ser un tanto perjudicial para nuestras finanzas.
Por último, nunca está de más recordar que existen técnicas de conducción eficiente para reducir nuestra factura cada vez que vamos a la gasolinera, o como poco para ir menos veces a la misma. Existen muchos consejos en la red para ello, como por ejemplo este manual de conducción eficiente realizado conjuntamente por la Agencia Andaluza de la Energía y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía.
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Imagen | Flickr
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