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Esta semana, Juán Ramón Quintás, en su comparecencia de la Comisión del Congreso lanzó una propuesta al aire digna de mención. La sugerencia para mejorar la situación económica pasa porque el Estado y las entidades financieras contribuyan a aliviar la carga financiera que pesa sobre las familias.
Las fórmulas de ayuda que propone pasan por la distribución del riesgo entre el ICO y las entidades financieras y abogó por el refuerzo del capital de entidades solventes que están viendo aumentar su morosidad.
En definitiva, la propuesta que ha dejado en el aire consiste en crear el gran “Banco Hipotecario Nacional”, instrumentalizado a través del ICO y salvar el cuello de lmuchas cajas que se pueden ver con serios problemas de supervivencia abocadas al caos por el aumento de impagos.
A nivel de consumidores finales,
esta situación no puede ser sostenible bajo ningún concepto. Si yo tengo mi hipoteca y la voy pagando mes a mes,
no puedo permitir que con parte de mis dinero se pague parte de la hipoteca de mi vecino. La recaudación de impuestos no se puede destinar a solucionarle la vida a los morosos ni as las entidades que tengan mora en sus balances.
Firmar un crédito hipotecario, personal o del tipo que sea, conlleva un grado de responsabilidad por parte del prestatario y de riesgo por parte del prestamista. Si en el transcurso de la vida del crédito, por los motivos que sea, se convierte en fallido, a la entidad financiera se le habrá materializado el riesgo y al consumidor final se le activarán todas sus responsabilidades de pago.
Esta base no se puede romper con el uso de los fondos públicos, por más dificultades que tengan familias o entidades financieras. Quién no puede pagar un crédito por falta de trabajo o ingresos, lo que necesita es aumentar sus ingresos con un trabajo, no que el estado le pague la letra de la hipoteca. Son términos muy distintos.
Doy por hecho que el Gobierno no va a proceder a articular ninguna medida más en estos términos, porque la que se ha puesto en marcha de la moratoria de los dos años en el 50% de la cuota hipotecaria no está funcionando. Es lógico que no funcione, puesto que anivel financiero no es bueno ni para la entidad, puesto que pierde la garantía hipotecaria de 12.000 euros por deudor que se acoja a esta medida, ni por el propio deudor, dado que aumenta su nivel de deuda en unos 3.000 a 4.000 euros.
En definitiva, el sector financiero tiene que ser consecuente con los créditos que concede, que es lo que está haciendo realmente cuando rechaza determinadas peticiones de crédito y el consumidor final tiene que ser muy consecuente y responsable con los niveles de deuda que adquiere vía financiación. Estas dos posiciones han estado muy difuminadas en los años pasados, y no pueden volver a repetirse.
Remo, editor de Pymes y Autónomos y Ahorro Diario
Vía | Diario Sur
Imagen | woodleywonderworks
Comentarios
Hombre, esto sería una perversión del "Estado del Bienestar" y creo que en este caso cada palo tiene que soportar su vela…