
La navidad es una de esas épocas que se prestan a mirar al pasado y hacer balance del año que se acaba. En este caso, además, podemos echar la vista atrás una década para sopesar los primeros diez años de vida de la moneda común: el euro.
Tras años de preparativos, pues en 1999 el euro entró en el sistema monetario, fue en 2002 cuando se produjo la transición efectiva entre las monedas locales de los países que formarían el área euro y la moneda única. En España, entre el 1 de enero y el 1 de marzo de 2002 coexistieron ambas divisas. Después, la peseta se retiró de nuestras vidas, tras 132 años de historia, salvo para realizar ciertos cálculos de precios.
Diez años del euro: los inicios
Los inicios de la moneda única bien pudieron haber sido tramados por un guionista de Hollywood. El secretismo rodeaba la distribución de la futura moneda: la existencia de envíos de euros llevados a cabo por camiones del ejército y los misteriosos almacenes, cuya localización era apenas conocida por un puñado de personas, teñía el proceso logístico con tintes de película de cine negro.
Todo se sincronizó al segundo. Tanto, que los cajeros automáticos fueron programados para entregar euros en cuanto la última campanada del 2001 hubiera sonado. Paralelamente a la campaña de distribución, se inició una ofensiva mediática por parte de los gobiernos.
En España, la fiebre del euro copó los medios, las escuelas y las organizaciones ciudadanas. En la calle, la nueva moneda focalizaba un buen número de las conversaciones; algo natural si tenemos en cuenta que éramos constantemente bombardeados con el tema.
Desde el Ministerio de Economía, se inventó una familia promedio española: los García. A través de esta simpática familia de plastilina animada, se repetían una y otra vez cosas como la fecha de inicio del euro, la del fin de la peseta o que los precios no iban a cambiar, simplemente, iban a pasar de una moneda a otra.
Como nota curiosa, os recordaré que entre los comunicadores que apoyaron la instauración de la moneda única, se encontraba la que es hoy Princesa de Asturias, Doña Leticia Ortiz.
Diez años del euro: el redondeo
Por más que lo repitieran los García, las campañas informativas y los medios de comunicación, los precios sí que cambiaron y mucho. Desde el Gobierno se habían dictado unas directrices de redondeo, de forma que al convertir un precio de pesetas a euros, si la calculadora daba un número con tres decimales se debía redondear el céntimo hacia arriba (si el último decimal era 5 o superior) o hacia abajo (si era inferior a 5). Sin embargo, el redondeo aplicado fue mucho más allá.
Sin darnos cuenta, se estableció una equivalencia psicológica entre las 100 pesetas y la moneda de un euro, aunque en realidad la equivalencia fuera de 1 a 166’386 pesetas. Como muestra, recordaréis que tras un tiempo, las populares tiendas de “todo a 100” pasaron a llamarse tiendas de “todo a un euro”. Un incremento del 66%.
Debido a esto, durante 2002 la inflación subió bastante más de lo esperado. A la cabeza de la subida de precios se situó el sector hostelero (bares y restaurantes sobre todo) con una subida del 5’8%, le siguieron los precios de ropa y calzado, un 5’3%, el transporte, un 5%, y la comida, un 4’6%.
Diez años del euro: los efectos
Sin embargo, la subida de precios no se quedó en el redondeo inicial. De hecho, según un informe realizado por la OCU, unos cuantos meses antes de la llegada de la moneda única con su redondeo, ya había ciertos sectores que habían iniciado la escalada de precios aprovechando la coyuntura.
Ya a finales de 2001, la OCU constató el incremento de precios en las panaderías que se fueron “preparando” con una subida de casi un 24%, los aparcamientos con otra de un 13% y los cines, revistas, libros y museos con entre un 5 y un 7%.
Este sería pues el efecto más importante de la moneda única: el encarecimiento de los precios. Según el estudio de la OCU, desde 2002 se han producido fuertes subidas en múltiples productos y servicios:
- Productos básicos como el como el pan o los transportes públicos, han subido desde enero de 2002 más de un 45%.
- Los precios de los museos, hablando de ocio, se han incrementado en un 26%.
- Las tasas de correos se han elevado un 50%.
El único ámbito en el que ha beneficiado al ciudadano la implantación del euro ha sido la adquisición de tecnología. Una televisión, cuesta ahora algo más que un tercio de lo que costaba antes. Los precios de los ordenadores también se han abaratado hasta costar el 15% de lo que costaban antes. Eso sí, habría que preguntarse si esta rebaja es sólo mérito del euro o tienen algo que ver las mejoras en la producción de la tecnología.
Conclusión
Con diez años de vida a sus espaldas, el euro afronta ahora una de las crisis más graves de su corta historia. Amado por unos y demonizado por otros, esta joven divisa aún parece tener mucho que decir en el contexto internacional. Eso sí, debe haber mucha gente recelosa aún, pues aún existen 1.708 millones de euros, en pesetas, por canjear.
Actibva | Si se rompe el euro, por Pau Monserrat, Manifestaciones contra el Pacto del Euro
Imagen | Wfabry


Comentarios
Si, si pero que los García nos engañaron con los precios
Fueron unos mentirosos.
Añado lo avergonzado que se siente uno al haber creído a un muñeco de plastilina.