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Cuando las economías familiares se resienten, los primeros gastos a retocar, comprimir o incluso eliminar deben de ser los más superfluos. Dentro de este capítulo nos encontramos con todos los gastos relacionados con el ocio y la cultura.
Por más que miro a mi alrededor, no veo actividades de ocio y culturales que presenten un coste cero, salvo salir a pasear por alguna zona de nuestra ciudad, claro está.
Si realizamos un cómputo anual del reparto de nuestro tiempo, veremos que uno de los puntos primordiales dentro de nuestro tiempo, es el bloque de tiempo libre que tenemos al año.

Utilizando una representación por sectores, el desempeño global de tiempo disponible anual para nosotros es de más de un 25% del total de horas anuales. Ojo con estos estos datos, dado que cada persona presentará una distribución distinta en función de sus propias circunstancias personales, y aún pareciendo mucho bajo mi criterio es insuficiente.

Cubrir ese 25% de tiempo, que a su vez es relativamente poco en otro tipo de actividades, lleva aparejado unos costes nada despreciables, porque no hay actividad de ocio o cultural que se precie que no requiera un desembolso importante de dinero.
Fuera de las típicas alternativas de ocio que se presentan en todos los pueblos y ciudades de nuestra geografía, dígase tomar copas o irse de bares, el resto de oferta disponible es poca, cara y de difícil acceso para la mayoría. Veamos algunos casos.
La lectura es una actividad muy extendida, aunque en el fondo creo que no tanto en el cómputo global. Yo soy lector, y considero que el precio de los libros es caro. Muchos me podéis decir que 15 ó 20 euros por un libro, en el cual tardas en leerlo 3 ó 4 horas tiene un coste irrisorio, pero mi punto de vista es que ese coste no debería llegar siquiera al euro/hora.
Si queremos tener un país rico culturamente hablando, regalemos los libros, todos y articulemos sistemas eficaces de préstamo y lectura para todos.
Por otra parte, y mirando al deporte, aquí nos podemos perder en las cifras. Si nos comportamos como meros espectadores de cualquier evento deportivo, los precios pueden resultar prohibitivos para muchas economías, más aún si hablamos de grandes equipos o eventos deportivos de primera línea.
Entiendo que los profesionales deportivos así como las empresas y federaciones que manejan el cotarro necesiten un volumen elevado de ingresos, pero en la actualidad se encuentran a niveles realmente disparados.
Es mucho más barato acudir a un buen concierto de cualquier orquesta por la geografía de nuestro país, o una representación de teatro que acudir a ver un partido de fútbol en primera o segunda división. Pero claro, sólo los afortunados que viven en grandes ciudades tienen esta oferta disponible. No está al alcance de toda la población una sala de conciertos o un teatro.
Si nos pasamos a la práctica de cualquier deporte, el acceso a instalaciones, medios materiales y pertenencia a cualquier colectivo que también esté interesado en practicar ese deporte, seguimos teniendo una constante salida de dinero. Dotarse de ropa deportiva y utensilios para la práctica de cualquier deporte también tiene unos precios realmente elevados, sea el deporte que sea.
La lista que tenemos es tan amplía que podía seguir escribiendo indefinidamente, pero quería lanzar esta reflexión con vosotros, porque las sociedades avanzadas se miden por su grado cultural y la implicación que tienen todos sus miembros en el cómputo global de actividades, además de su PIB per cápita y sus datos macroeconómicos.
En nuestro país, muy a mi pesar, estamos a años luz de tener un coste cultural y de ocio asequible y disponible para todos. Es labor de todas las administraciones y políticos que gobiernan en cada uno de nuestros pueblos, ciudades y comunidades potenciar, abaratar y facilitar el acceso gratuito y libre al ocio constructivo y a la cultura sin complejos.
Imagen | Pellaea
Gráficos | Remo
Remo, editor de Pymes y Autónomos y Ahorro Diario
Comentarios
Existen miles de opciones para llenar nuestro tiempo de ocio sin apenas gastar dinero, sólo es cuestión de habituarse a consumir menos.
interesante
Bajo mi punto de vista se pueden desarrollar actividades de ocio personales de una manera económica, por supuesto, pero comparto la opinión expuesta por Remo, en el sentido de que el acceso a "determinado" ocio, léase teatro, cine, conciertos, museos, lectura, etc…siempre tendrá un coste que hay que afrontar.
Disfruto de aficiones que me reportan satisfacción a coste cero (ejercicio, por ejemplo), pero no asocio en absoluto a adoptar un hábito menos consumista, el prescindir de un concierto, o una buena exposición por ejemplo.
Saludos
interesante
Tenía un amigo en la carrera universitaria, que cuando no teníamos un solo duro me decía "Vamos a hacer lago divertido que no cueste dinero" y nos ibamos a un parque a mirar las estrellas y comer pipas.
Desde luego es una opción casi gratuita, pero tal y como dice Mare, muchas opciones culturales y de ocio presentan unos precios demasiado elevados bajo mi punto de vista.
Un saludo
Evidentemente. También está claro que si uno quiere disfrutar de su grupo preferido en concierto tendrá que afrontar un coste, lo mismo que el amante del cine. Otra cosa es que quizas lo primero (dependiendo del grupo) tenga un coste asequible, mientras que lo segundo no.
Solo tengo una pega al artículo, la explicación concreta de esas horas medias anuales a la hora de sacar la tarta de porcentajes. Me da la sensación de que está calculada para jornada laboral de 30 horas semanales, cuando la mayoría de los trabajadores hace 40 horas, por tanto la distribución de ocio queda aún menor.
Jos, he calculado 225 días de trabajo a 8 horas diarias. Equivale más o menos a jornada completa o semana de 40 horas.
Un saludo