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Naked: la selección española de fútbol al descubierto

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La Eurocopa, el Mundial de fútbol de 2010… grandes éxitos deportivos de la selección española de fútbol capaces de levantar la moral a un país. Sin embargo, ¿realmente conocemos a “la roja”?

La historia de la selección española está marcada por grandes desilusiones, épicas victorias y algún que otro escándalo relacionado con las primas que se pagan a los jugadores en tiempos de crisis pero, al margen de su trayectoria, existen varios aspectos de la roja que son desconocidos al gran publico.

La roja: forma jurídica


Estoy convencido de que si pregunto, la mayoría de los lectores me diréis que la selección española de fútbol es una entidad publica. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La verdad es que “la roja” es un empresa privada cuya denominación es “Selección Española S.A.”. Por tanto, “la roja” es una empresa privada aunque, al menos en teoría, sin ánimo de lucro.

Pero no acaban ahí las sorpresas. Según la resolución del 31 de julio de 2009, de la Presidencia del Consejo Superior de Deportes, por la que se publican los Estatutos de la Real Federación Española de Fútbol, ésta es una entidad asociativa privada, si bien de utilidad pública.

La RFEF que se rige por la Ley 10/1990, de 15 de octubre, la Ley del Deporte, por el Real Decreto 1835/1991, de 20 de diciembre, sobre Federaciones deportivas españolas, por las restantes disposiciones que conforman la legislación española vigente, por los presentes Estatutos y su Reglamento General y por las demás normas de orden interno que dicte en el ejercicio de sus competencias.

Curiosamente, la Real Federación Española de Fútbol posee la misma figura legal que ciertas asociaciones culturales o de la mayoría de las ONG, debido a esto, las personas o empresas que aporten fondos para el sostenimiento de la federación podrán beneficiarse de deducciones fiscales del 15%. Además, debido a su papel de “embajadora del deporte español”, recibe ciertas subvenciones.

La guinda del pastel viene dada por el monopolio que la RFEF ostenta ya que se trata de una empresa privada que representa a España en las actividades y competiciones deportivas de carácter internacional y que, según la Ley del Deporte, solo podrá existir una Federación española por cada modalidad deportiva.

La roja: primas


Durante el mundial de 2010, existió una cierta corriente de opinión que tachaba de escandalosas las primas que recibirían los jugadores en caso de ganar el mundial de fútbol. Desde ciertos medios, deportivos sobre todo, se intentaba justificar la cuantía de las primas desde el punto de vista de la alegría que proporcionaría la victoria de “la roja” en el mundial a un país deprimido por la situación económica.

Si pensamos en la Selección Española de Fútbol como en una entidad pública, parece justificado que, al igual que otras administraciones, se deba realizar un recorte en las primas que perciben los jugadores. Profesionales que, por otro lado, ya perciben altos salarios por el normal desempeño de su profesión.

Sin embargo, al ser la selección una empresa privada, parece lógico que fije las primas para los jugadores que considere oportunas en función de los objetivos conseguidos. Máxime si tenemos en cuenta que, según Jaime Lissavetzky (secretario de Estado para el Deporte durante el mundial de Sudáfrica), la FIFA da dinero a las selecciones según avanzan en el campeonato y que, en caso de ganarlo, el premio a la selección vencedora asciende a 30 millones de euros.

La roja: legal sí, ético tal vez


Si bien la selección española de fútbol siempre se comporta de acuerdo al corsé legal en la que se haya definida, existen ciertas actuaciones que podrían ser cuestionables desde el punto de vista ético o solidario para con el resto de la población española que, al fin y al cabo, constituye su “hinchada”.

A un país que está sufriendo una fuerte crisis económica y con niveles récord de desempleo, puede parecerle censurable el hecho de que los jugadores de su selección se busquen triquiñuelas fiscales para no tributar por las primas que reciben todo lo que deberían.

Este es el caso del “premio” recibido por ganar la Eurocopa de 2008, donde los jugadores pagaron los impuestos por las primas en Austria (un 20% en lugar del 43% que habría pagado en España) o, más recientemente, la tributación de las primas del mundial en Sudáfrica (un 21% en lugar de un 43%).

Conclusión


Este año “la roja” volverá a jugar la Eurocopa. Al parecer las primas por ganarla rondarían los 300.000 euros. ¿Tributarán en España o volverán a esquivar al fisco? Personalmente, antes de volver a animar a la selección me preguntaré si el compromiso de los jugadores con el país es tan grande como el de los ciudadanos, el país, con ellos.

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