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Grandes falsificadores: si no tienes dinero, lo pintas

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Todos conocemos las formas más populares y legítimas de ganar el dinero: trabajar e invertir. Sin embargo, a lo largo de la historia, ha habido un reducido grupo de gente que prefirió pintar su propio dinero e hizo la competencia al estado en el monopolio de emisión.

A través de la historia, unos cuantos han intentado fabricar su propia moneda, pero sólo unos pocos están entre los elegidos, los grandes falsificadores de la humanidad. Dejando aparte el hecho de que se trata de un delito, y por tanto execrable, la complejidad de los trabajos de algunos de estos “artesanos” les acerca a la categoría de artistas. Lástima que no emplearan su talento en algo más creativo.

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Anastasios Arnaouti: este Greco-Chipriota de Manchester fue el jefe de una banda que se dedicó a falsificar y distribuir, entre los delincuentes británicos, cientos de millones de libras esterlinas falsas. Como no podía ser de otro modo, fue detenido en 2002 y sentenciado a ocho años de cárcel por conspiración y falsificación. Tal vez si vais a Londres os crucéis con él…

Edward Mueller: este norteamericano, metido a en “la profesión” casi a la fuerza, se convirtió en el falsificador más difícil de atrapar. Con sesenta y seis años, viudo y empobrecido, Mueller comenzó a falsificar billetes de un dólar. A pesar de que tanto la grafía de los billetes como el papel empleado eran de mala calidad, nadie se fijaba en billetes de tan baja cuantía, de modo que durante casi diez años, él y su perro, vivieron de ello. Le cogieron por casualidad al incendiarse el edificio en el que vivía. Su condena: una multa de un dólar. El Robin Hood de los falsificadores… o casi.

Mary Peck Butterworth:
como podéis ver, las chicas no se quedan atrás. Mary era un ama de casa del Massachussets del siglo XVII. Un día, por accidente, dejó la plancha caliente sobre un periódico y, al volver, vio que parte de la tinta se había transferido a una tela blanca que tenía debajo. Después de unas cuantas pruebas, consiguió hacer lo mismo con un billete. De la noche a la mañana, su marido y siete hijos pasaron de la pobreza a la opulencia. La cogieron, pero al no encontrar los moldes, de los que se había desecho, fue declarada inocente.

Frank Abagnale Jr.:
tal vez, de entrada no os suene, pero si os digo que fue el personaje que interpretó Leonardo DiCaprio en la película “Atrápame si puedes”, seguro que muchos ya sabéis de quien os hablo. Frank se hizo famoso por falsificar cheques de la Pan-Am, se calcula que unos 2’5 millones de dólares durante los cinco años que estuvo operando. Después de detenerlo en Francia, gracias a los carteles de “Se busca”, pasó un tiempo en prisión. Hoy por hoy tiene su propia empresa de consultoría sobre medios de pago y seguridad.

Todas estas personas se hicieron populares por sus delitos. Como habéis podido ver, en todos los casos fueron detenidos y sentenciados. Por suerte, la mayoría de ellos recondujeron sus vidas y aplicaron los conocimientos adquiridos de forma productiva. Curiosamente, algunos llegaron a conocer tan bien su “trabajo” que fueron contratados por sus víctimas.

Actibva | ¿El dinero nos da la felicidad?, El timo de los “billetes tintados”
Imagen | Liewcf

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