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Emigración española: analogías con la migración en los años 60

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En varias ocasiones, España ha sido un pueblo de emigrantes y colonos que han salido al mundo buscando un futuro mejor. Las dos últimas grandes migraciones se han producido en un lapso de cincuenta años.

En la década de los sesenta del siglo pasado, un sinfín de jóvenes abandonaros sus pueblos y se fueron a Europa para mejorar su suerte, sobre todo a Alemania, Francia y Suiza. En los últimos tiempos, el fenómeno de la emigración se repite, sin embargo, existen grandes diferencias entre los efectos que estas migraciones producen.

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Emigración española: los años sesenta


Manolo era hijo de carnicero. Como era costumbre, salvo en contadas ocasiones, aprendió el oficio de su padre desde joven. Su futuro estaba fijado en el negocio familiar y, aunque no se quejaba, siempre había pensado que tal vez podría conseguir algo más. Su sueño y el de Carmen, su novia, era montar el primer supermercado del pueblo.

Año tras año, algunos de los jóvenes del pueblo, que habían emigrado, regresaban por navidad a sus casas. Sus relatos del extranjero estaban plagados de sueldos astronómicos, en marcos alemanes, trabajos para elegir y promesas esperanzadoras. Una de esas noches Manolo se quedó meditando.

Si se iba a Alemania, en tres años podría ganar el dinero necesario, envíos a sus padres aparte, para poner el supermercado con el que Carmen y él siempre han soñado. Tras consultar son su novia, se decidió: se iría al extranjero en busca de fortuna. Además, tenía la suerte de tener amigos allí que le ayudarían a conseguir un buen trabajo y, sin eran dos, mejor.

La historia de Manolo se repitió incontables veces por las principales zonas rurales de la geografía española, como Andalucía y Extremadura. El principal efecto económico que tuvo fue el aumento de envío de remesas de dinero hacia España. De hecho, entre 1961 y 1972 se enviaron 4042 millones de dólares a nuestro país. Para que os hagáis una idea, eso daba para pagar el 54’5% de los bienes necesarios para desarrollar la industria española.

A pesar de las maravillosas historias que contaban los que regresaban, al tratarse de un período transitorio, los que se iban solían vivir con mucha austeridad, también para ahorrar y volver cuanto antes, y aceptaban los trabajos más penosos o peor pagados.

Cuando se produjo el regreso masivo, sobre todo a partir de 1973, los efectos positivos desaparecieron y un aluvión de efectos negativos se materializó: aumento del desempleo (al volver una gran cantidad de mano de obra), reducción de salarios (por la abundancia de ésta) y la promoción de empleos de baja estabilidad.

Emigración española: hoy


Manuel es hijo de Manolo. Su padre se fue a Alemania en los años sesenta y volvió para casarse con su madre, Carmen, y abrir el primer supermercado de su pueblo. Cosa de la que su progenitor estaba muy orgulloso. Casi tan orgulloso como de Manuel, el primero de la familia en tener un título universitario.

Manuel estudió duramente durante cinco años para obtener un título de ingeniero. Asistió cada día a una academia de inglés para aprender la lengua que dominaba su profesión y durante meses, tal y como le habían enseñado, empapeló la capital de curriculums para conseguir un trabajo “de lo suyo”.

Su búsqueda no fue todo lo exitosa que esperaba. En la mayoría de trabajos le pedían una experiencia que él no tenía. En los que le habían entrevistado, le ofrecían un sueldo mileurista, en el mejor de los casos, y muchas promesas que ya había oído con antelación. Un día, camino a otra entrevista, leyó en un periódico gratuito que en Alemania se buscaba ingenieros españoles… en un país conocido por unos sueldos sustancialmente mayores a España. ¿Se atrevería a hacer lo que hizo su padre cincuenta años antes?

Las principales causas que propician el actual movimiento migratorio de españoles hacia el extranjero son bien conocidas: la falta de oportunidades y el elevado desempleo juvenil que soporta nuestro país. Sin embargo, aunque los motivos son antiguos, algo ha cambiado y es el perfil del emigrante.

Actualmente, el emigrante español típico es una persona (hombre o mujer) con un alto nivel de preparación que busca las oportunidades que no encuentra en España. Su emigración, a diferencia de los años 60, está facilitada por el desarrollo de los transportes y su conocimiento de los idiomas.

Esto mismo, el conocimiento de los idiomas sobre todo, facilita que el emigrante se integre en el país receptor propiciando que pueda fijar su residencia definitiva allí.

Conclusión


El actual fenómeno migratorio difiere mucho del anterior proceso. Desde mi punto de vista, representa una gran pérdida de talento y la pérdida de unos costes de formación que han sido asumidos por la sociedad y serán disfrutados por otros países. La solución pasa por la mejora de nuestra economía, pero para cuando esto se produzca, ¿será demasiado tarde?

Actibva | Emigración de emprendedores, gravísimo problema, La crisis de Irlanda reaviva el fenómeno de la emigración
Imagen | Uned

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