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Bajada de humos de la industria tabacalera

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El tabaco y el alcohol constituyen las dos drogas legales por antonomasia. Defendidos por unos y condenados por otros, representan una fuente inagotable de controversias. En los últimos tiempos, la regulación ha propiciado una bajada de humos de la antaño poderosa industria tabacalera.

Como todas las demás, la historia de la industria tabaquera en nuestro país tiene un principio, una trama y un desenlace; con la salvedad de que éste último aún no se conoce si bien la vinculación entre el tabaco y ciertas enfermedades y la cada vez más estricta regulación en materias de publicidad y consumo, nos dan una pista acerca del futuro del sector.

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Un poco de historia


La industria del tabaco en España es una de las que cuenta con mayor solera histórica. Fue en 1636 cuando se constituyó la Institución del Estanco del Tabaco en España, una empresa pública cuyos beneficios iban directamente a las arcas de Hacienda. Después se creó la Fábrica Real de Tabacos en Sevilla que se hizo famosa por emplear mano de obra femenina ya que resultaba más barata y eficaz que la masculina. Como curiosidad, os diré que es aquí donde se ambienta tanto la Opera Carmen como la película del mismo nombre.

Con el paso del tiempo, el monopolio tabacalero pasó a manos del Banco de España y en 1945 se constituye Tabacalera Sociedad Anónima, empresa que se estrena en bolsa en 1947 aunque el control de ésta sigue en manos del estado. Desde entonces hasta 1986 Tabacalera mantiene el monopolio del mercado de tabacos. Con la entrada de España en la Unión Europea, tabacalera pierde su monopolio.

Durante el Gobierno de José María Aznar se produce la privatización completa de Tabacalera y ésta pierde la protección estatal en 1998. El último capítulo de la historia se escribe en 2005, cuando Tabacalera se fusiona con Seita (Société d’exploitation industrielle des tabacs et allumettes) y aparece Altadis. La fusión se realizó mediante una oferta de intercambio de acciones de las dos compañías.

Actualmente, Altadis es propiedad del grupo Imperial Tobacco, uno de los mayores grupos tabacaleros internacionales, líderes en la fabricación, comercialización y venta de cigarrillos, tabaco de liar, papel de fumar y cigarros en 160 países de todo el mundo.

Evolución en la industria y sus regulaciones


Las regulaciones en torno a la industria tabacalera han ido evolucionando restringiendo cada vez más tanto la publicidad como los lugares en los que se permite el consumo del tabaco. Aunque cada país tiene su legislación, unas más restrictivas que otras, poco a poco se tiende a una convergencia hacia las normas más severas.

En lo que a publicidad se refiere, la Unión Europea posee una de las normativas más restrictivas hacia las que están convergiendo otros países del mundo como, por ejemplo, México. La normativa europea prohíbe dentro del territorio de la Unión Europea la publicidad de los productos del tabaco en la prensa y otras publicaciones impresas además de en las emisiones de radio y los servicios de la sociedad de la información, así como el patrocinio de manifestaciones que tengan efectos transfronterizos y cuyo objetivo sea la promoción de los productos del tabaco.

En teoría, existe un resquicio legal que permitiría a las escuderías de Fórmula 1, principales damnificados por la medida, anunciar marcas de tabaco cuando las carreras se produzcan fuera del territorio europeo. Sin embargo, el patrocinio de estos eventos deportivos se ha ido desplazando progresivamente desde el sector tabacalero al financiero.

En 2011 asistimos al último capítulo de la guerra publicitaria contra el tabaco, cuando comenzaron a venderse en España paquetes de tabaco con fotos impactactantes de las enfermedades que puede provocar el tabaquismo.

Si hablamos de consumo, cada vez existen menos lugares en los que es posible fumar. Durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se prohibió fumar en lugares públicos y establecimientos hosteleros que no estuviesen habilitados para ellos en primer lugar para, más tarde, en la Ley 42/2010, de 30 de diciembre de 2010, prohibir completamente el consumo de tabaco en establecimientos públicos. Esta medida fue muy criticada por el sector hostelero ya que muchos establecimientos habían realizado fuertes inversiones para adaptarse a la primera normativa, la ley 28/2005, de 26 de diciembre, para luego ver como la inversión caía en saco roto cinco años después.

Los impuestos especiales y las subidas de precio


El tabaco en España está afectado por lo que se conoce como “impuestos especiales” y, junto con el de la electricidad, ha sido el único cuya recaudación ha aumentado en los últimos cinco años, un incremento del 28% para las labores del tabaco (hasta 7.423 millones de euros en 2010). Además, el tabaco español es uno de los más gravados, fiscalmente hablando, con un 78,9% de su precio constituido por impuestos.

Los sucesivos endurecimientos de la ley antitabaco y los incrementos continuados en el precio, ha producido una disminución sotenida hasta hoy día, en el número de fumadores y un aumento en el contrabando de tabaco. Este negocio ilegal, se estima que supuso en 2010 un 23% de la venta total del producto, unos 2.000 millones de euros en pérdidas de recaudación para el estado. Corren malos tiempos para la industria tabacalera en el año en que la compañía Altadis cumple 376 años de vida.

Actibva | Los impuestos especiales sobre alcohol y tabaco, El tabaco sube entre un 10 y un 20%
Imagen | Galio

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