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Siempre que hablamos de cualquier tipo de inversión, debemos tener presente que hay dos parámetros macroeconómicos que escapan al cálculo inicial de rentabilidad. Los parámetros a los que me refiero son al IPC, como el efecto de pérdida de poder adquisitivo en el tiempo y al efecto fiscal, dado que todas las rentabilidades que se obtienen tienen que pagar impuestos.
Podemos dividir las inversiones en función del conocimiento de la rentabilidad que se obtiene en dos bloques:
- Inversiones con rendimientos conocidos.
- Inversiones con rendimientos desconocidos.
En el caso de inversiones con rendimiento conocido, determinar si una inversión es rentable de manera efectiva frente a las condicionesw macro del
IPC y efecto fiscal, sólo requiere realizar una serie de cálculos previos para tomar la decisión correcta de inversión. Partimos de la premisa que una inversión no es rentable si depues de descontar el efecto impositivo y la inflación, el resultado final es inferior a la cantidad inicial invertida
¿Cuándo ocurre esto?
Supongamos una inversión de 1.000 euros a un año que genera una rentabilidad bruta del 3%. Supongamos que en el próximo año, el
IPC tiene una previsión de crecimiento del 2,5% y que los rendimientos que se generan por dicha inversión tributan al 19% en el
IRPF (a partir del año 2010).
Veamos lo que ocurre con el ejemplo. El depósito de 1.000 euros, genera 30 euros brutos, con una cantidad líquida de 24,30 euros en intereses. En total, la inversión inicial de 1.000 euros ha pasado a 1024,30 euros. Aparentemente, hemos realizado una buena operación financiera, pero veamos lo que ocurre con el efecto inflación.
Si actualizamos nuestra inversión de 1.000 euros mediante el IPC previsto de un 2,5%, la cantidad mínima que debería recuperar tiene que se 1.025 euros. Como vemos, la inversión realizada no ha llegado a cubrir el efecto impositivo ni el efecto de la inflación en la cantidad depositada, dado que sólo hemos conseguido 1.024,30 euros. ¿Cómo se generalizan estas operaciones?
Para realizar una comparación rápida entre las inversiones y su rentabilidad ral con el efecto impositivo y la inflación sólo tenemos que comparar la TAE con la inflación prevista.
La TAE es la tasa anual efectiva que representa el beneficio líquido de cualquier inversión que llevemos a cabo. Debemos tener presente que en cualquier tipo de oferta, en el cálculo de esta TAE se han tenido que incluir las comisiones aplicables a la inversión así como el efecto impositivo medio previsto. Si el propio cálculo de esta TAE ya incluye estos parámetros, una inversión será rentable si se cumple que:
TAE > IPC anual previsto
Si queremos realizar comparaciones por periodos más cortos, supongamos mediante la TME (tasa mensual equivalente), sólo debemos conocer el parámetro de inflación media mensual. Basta con dividir la inflación por 12 para obtener el cálculo mensual del parámetro.
Más Información | El Blog Salmón
En Actibva | IPC ¿cómo afecta a la economía doméstica y a las inversiones?
Imagen | Lambrosso
Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Comentarios
Muy útil la información, a mi la verdad eso del TAE siempre me ha traído loco, pero poco a poco voy cogiendo de qué va :)
interesante
Realmente no es tarea sencilla valorar la rentabilidad de la inversión, ya que aparte de la posible incertidumbre de rentabilidad, está el riesgo de el subyacente (o del emisor, véase los hermanos Lehman), el efecto impositivo (a veces incierto, como cuando se cambió del 15 al 18% la tributación de las plusvalías en el IRPF) y la inflación (que solo podemos estimar). Un buen post, Remo, que hace al lector plantearse algo más que el simple tipo de interés nominal anual que nos anuncian.
interesante
Cierto Pau, aunque al menos como aproximación rápida puede servirnos. No es tarea fácil comparar inversiones, menos aún con el riesgo del emisor, que para los casos que proponemos, suponemos 0 inicialmente