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Errores financieros habituales que debes evitar en tu economía doméstica

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En una época donde la incertidumbre financiera esta patente, las economías temblando, el empleo cayendo en picado, es importantísimo evitar los errores financieros más habituales en la gestión de nuestra economía doméstica. No podemos permitirnos, por nuestras incorrectas acciones, hacer un flaco favor a nuestro bolsillo. Por ejemplo, una premisa básica en la gestión de los ahorros es invertor sólo en aquellos que conoces perfectamente

El refranero popular es muy prolijo para transmitir enseñanzas financieras y todos hemos oído alguna vez frases como “Nadie da duros a cuatro pesetas”, “no te metas en camisas de once varas”, “nadie es sabio en todas partes”; dichos populares que debemos tener presentes en su justa medida. Ya no solo por nuestra salud económica, sino por las otras personas que pueden compartir tus errores, como tu pareja o tus hijos. Hoy más que nunca, en donde los problemas económicos son motivo principal en divorcios, no debemos dejar que nuestros errores o problemas pasen factura en la relación.

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Errores financieros que pueden costarnos caros


Dos motivos, fundamentalmente, son los que nos llevan a cometer errores en la gestión de nuestro dinero: la falta de información y el no lograr poner en orden las cuentas. Estas premisas son las que debemos intentar no repetir para así optimizar nuestras finanzas cotidianas.
  • Hacer caso al primer ejemplo que nos planteen: a la hora de tomar una decisión que tenga que ver con nuestro dinero, solemos hacer caso a lo que nos dicen terceras personas. Estas pueden ser el compañero de trabajo, la vecina del quinto, etc. Lo mejor es hacer caso a profesionales de verdad y no tomar decisiones de inversión motivado por las decisiones individuales de una persona.
  • Números rojos: debido a la gran cantidad de cuentas y tarjetas que podemos llegar a tener, nos situamos en un punto de descontrol en el que no sabes ni lo que tienes. No controlar los descubiertos en cuenta o los excedidos en las tarjetas de crédito generando números rojos provoca comisiones e intereses adicionales de cuantía importante.
  • Confundir meses por años. La letra pequeña es muy importante. Puede que entiendas que te cobren un 1,3% mensual cuando en realidad pagarás un 15,5%. No confundas el tipo mensual (1,3%) a la Tasa Anual Equivalente o TAE (15,5%)
  • Dinero rápido: en muchos sitios te ofrecen dinero rápido y con pocas condiciones. Todas llevan el mismo eslogan: “Llama ahora y tendrá el dinero en tu cuenta en menos de 48 horas”. Sin embargo, estas operaciones tienen unos intereses realmente altos que pueden oscilar desde un 300% al 5.000% anual.
  • Pagar en efectivo: por miedo al derroche, preferimos sacar dinero del cajero y, posteriormente, efectuar los gastos. Lo que no nos damos cuenta es que puede que por esa operación nos estén cobrando una comisión, que se evita fácilmente pagando directamente con la tarjeta en los establecimientos que las admitan.
  • Amortizaciones anticipadas: aunque algunas veces una amortización anticipada puede suponer una buena idea, existen otras en las que no. Ejemplo de ello es, estar pagando tu hipoteca y, después de pedir un crédito al consumo, amortizar los pagos de la hipoteca. ¿No sería mejor no pedir el crédito o esperar a poder pagar el crédito?
  • Asumir riesgos innecesarios: no debes invertir el dinero que no te sobra y asumir riesgos superiores a tu perfil.
  • Descuidar la gestión fiscal: solemos vigilar la parte financiera de nuestra vida, pero nos olvidamos de la fiscal. Luego vienen las sorpresas: llega Hacienda y nos reclama los impuestos correspondientes. Debemos buscar, mediante fórmulas adecuadas, la optimización de la factura fiscal.

Los errores financieros más comunes en pareja


El número de divorcios ha caído desde el comienzo de la crisis. No porque nos queramos todos muchos más, sino por el alto coste que supone la disolución del vínculo. Por eso, muchas parejas deciden romper solo de viva voz, llegando incluso a seguir conviviendo en la misma casa para no perder tanto dinero.

Independientemente de todos los conflictos que lleven a una pareja romper, uno de los principales factores de esta situación son las dificultades económicas, las cuáles, pocas vences llegan solas y aisladas de otra problemática. Todos sabemos que el dinero es un factor muy agobiante y que cuando empieza a escasear, puede sacar lo peor de nosotros.

Los factores que llevan a una pareja discutir son muy variopintos, aunque tienen un rasgo en común, los problemas económicos que suponen: sueldos bajos, mala organización en la economía familiar, despidos inesperados, largos períodos de paro, aparentar lo que uno no es llevando gastos excesivos…

El primer error de tipo económico que cometemos en nuestras relaciones es discutir por todos los factores descritos anteriormente. De ellos descienden discusiones con mucha tensión y presión. Cualquier compra del otro nos puede llegar a parecer un capricho y derroche innecesario. Detalles que anteriormente eran desapercibidos pero que ahora solo sirven para empeorar la situación que de por sí ya tenemos.

Otro error, aunque más de carácter psíquico, es el victimismo. Claro que hoy en día nos podemos encontrar situaciones de lo más difíciles. Sin embargo no podemos desanimarnos al mínimo bache económico. Esta no sería la actitud adecuada, la actitud es la de intentar mejorar la situación con una actitud activa y resolutiva.

Estar enamorado no significa que vayas a estarlo de la misma persona toda tu vida. Dentro de esa ceguera que puede suponer el amor, podemos llegar a pedir un préstamo sin tener en cuenta el tiempo que puede tardarse en liquidarlo, más quizás de los que estés con tu pareja.

Del mismo modo, avalar a tu pareja (préstamos, negocios…) puede ser un error. Debes saber que si la otra parte deja de pagar, tú tendrá que responder, aunque ya no exista esa relación.

Nunca me ha gustado pedir o prestar dinero a los familiares de tu pareja. Si las cosas salen mal, la resolución económica es más complicada aún. O simplemente, la falta de devolución del dinero en la familia, puede suponer un motivo de bronca en tu relación.

Otra regla del manual de las buenas prácticas financieras es no apresurarse. Antes de comprar una propiedad, debes asegurarte (a medida de lo posible) que tu pareja es con quien quieres convivir durante muchos años.

Ojo que no estoy afirmando que nunca se debe avalar a tu pareja, afrontar un préstamo junto, o comprar una vivienda. La pareja es la que debe barajar sus condiciones para satisfacer esta obligación de la forma correcta.

Como decían en El hombre más rico de Babilonia: “La mala suerte es un círculo brillante. El oro que contiene una bolsa debe guardarse herméticamente. Si no, desaparece. Es bueno guardar en lugar seguro las sumas pequeñas y aprender a protegerlas antes que los dioses nos confíen las más grandes. “

En Actibva | Cómo gestionar nuestras cuentas en pareja; Preguntas financieras que le debes hacer a tu pareja; La economía de un romance veraniego
Imagen | B Rosen

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