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La Unión Europea publicó hace unos días un estudio sobre el impacto de las comisiones cobradas por las entidades financieras dentro de su cuenta de resultados como los costes asociados para los usuarios de los servicios financieros.
A partir de este estudio, la UE determina que España es el segundo país que más comisiones bancarias repercute, según los siguientes costes medios anuales para los usuarios por paises:
- Italia: 253 euros
- España: 178 euros
- Francia: 154 euros
- Austria: 140 euros
- Alemania: 89 euros
- Bélgica: 58 euros
- Holanda: 46 euros
En el sistema financiero español, las comisiones financieras máximas están publicadas en el Banco de España, agrupadas por entidades. Este requisito es exigido por nuestro organismo regulador para evitar abusos por parte de las distintas entidades frente a los usuarios.
Obviamente, los precios que se publicitan siempre en las tarifas, tienen la condición de precio máximo a cobrar por los servicios bancarios realizados y el coste es el límite a cobrar. Los usuarios particulares, a la hora de contratar cualquier tipo de producto deben tener en cuenta estos precios máximos, pero claro, suele coincidir que rara vez se aplican.
El problema principal que se origina en el sobrecoste financiero por comisiones se origina por:
- Falta de negociación de los clientes; como por ejemplo, no adaptar sus comisiones máximas a su propio perfil financiero de cada cliente
- Baja planificación en las finanzas personales en muchos casos
- La poca atención que se le presentan a la acumulación de pequeñas cantidades pagadas por operaciones habituales
Valga por ejemplo, las comisiones que se repercuten por disposición de efectivo con tarjeta de débito en cajeros. Si yo utilizo con mucha frecuencia este método de retirada de efectivo, debo tener siempre presente que pagar 0,30 euros 0,50 euros no es una cantidad que me arrastre a la ruina, pero si hago 100 disposiciones al año, mi coste total asciende a 50 euros sólo en este concepto.
¿Cómo se rebaja la factura de comisiones? Necesitamos clarificar nuestros hábitos financieros en primer lugar y adaptar la contratación de nuestros productos en función de esos hábitos. Por ejemplo, si yo rara vezx ingresos cheques, no necesito que mi cuenta corriente no cobre comisiones por el ingreso de cheques, es un servicio que nunca voy a utilizar.
Cada producto financiero tiene unas características y cada entidad una política de fidelización y cobro de comisiones. En la labor de búsqueda del mejor producto que se adapte a mi perfil financiero, tengo que definir qué necesito habitualmente y cuánto me va a costar esos pequeños usos cotidianos de los servicios bancarios.
Más Información | El Mundo
En Actibva | Entidades financieras y clientes: entre la oferta y la demanda
Imagen | Remo_
Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Comentarios
Lo cierto es que las finanzas personales se empiezan a planificar con pequeñas cosas como ésta. Me lo apunto!