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Gestionar nuestras inversiones, patrimonio e intereses económicos, sean de la magnitud que sean, no es una labor para dejar a un lado en ningún momento. Desde que comenzó esta crisis, se ha visto cómo han aumentado sustancialmente el número de chiringuitos financieros y lugares peligrosos para depositar nuestro dinero.
Un chiringuito financiero es una empresa que se dedica a la capatación de recursos financieros, para acometer inversiones en su nombre, emitir activos financieros o realizar operaciones de transformación de productos financieros que no cuenta con autorización ni supervisión de los organismos reguladores.
Es decir, para poder realizar la captación de recursos de terceros, la emisión de activos financieros en nombre propio o al transformación de activos existentes en el mercado es necesario que las actividades de esa empresa estén supervisadas y autorizadas por:
- Banco de España y Ministerio de Economía y Hacienda, para el caso de ser entidades financieras que se dedican a gestionar fondos propios de terceros y conceder préstamos.
- Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV, para aquellas empresas de inversión, fondos, sociedades de inversión mobiliaria y el resto de entidades jurídicas que pueden desempeñar actividades financieras.
Es importante
no confundir actividad financiera con el mero intermediario comisionista que sólo se encarga de realizar las operaciones de compra/venta de activos financieros en nuestro nombre y bajo nuestras órdenes. Este intermediario es el típico broker que opera en los mercados.
Las chiringuitos financieros se caracterizan por ofrecer “duros a cuatro pesetas”. Esto se traduce en ofrecer rentabilidades muy por encima de los parámetros normales del mercado para productos equivalentes. Suelen tener mecanismos de funcionamiento piramidal y en el mejor de los casos, es posible que recuperemos parcialmente nuestra inversión.
Para comprobar si cualquier empresa que se dedique a realizar actividades financieras está catalogada como “chiringuito financiero” sólo tenemos que consultar los registros del Banco de España de entidades autorizadas.
Si una entidad cualquiera me ofrece realizar un depósito en ella a unas determinadas condiciones, basta con comprobar en la lista que ofrece el supervisor para comprobar si su actividad está supervisada por él o no.
Pero además de las entidades financieras puras y duras, podemos encontrar agencias de inversión u otro tipo de sociedades financieras. Las empresas de este tipo están supervisadas por la CNMV y también tenemos los registros oficiales de entidades supervisadas, aquellas que no están autorizadas a operar e incluso los avisos de sociedades que están haciendo operaciones fuera del marco legal establecido en nuestro pais.
Como siempre, hay que desconfiar de beneficios muy altos y de empresas que ofrezcan mucho a cambio de muy poco. La prudencia y la toma de información por parte de los organismos reguladores es un punto vital para proteger de riesgos externos a las propias inversiones nuestro dinero.
Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Más Información | La sonrisa de Buffett
Imagen | kashna
Comentarios
Aunque yo no suelo operar económica y financieramente al margen de mis entidades financieras de confianza (el banco y caja de toda la vida), muy útil esta información. Nunca se sabe cuándo la vas a necesitar…