Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Tal y como estaba previsto el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo los tipos de interés en el 4,25% en una reunión especialmente interesante para estar en el mes de agosto. Las recientes caídas en el precio del barril de petróleo habían elevado en el mercado el rumor de que esta vez podría verse un cambio de actitud en los Jean-Claude Trichet y sus colegas e incluso la apertura a una bajada del precio del dinero en el corto plazo. Nada más lejos de la realidad.
El presidente del BCE cumplió con el guión establecido y sólo se permitió una ligera licencia al hablar por primera vez de un debilitamiento del crecimiento económico en las válvulas del motor de la Eurozona, esto es: Alemania, Francia, Italia y España. El caso teutón es el más inquietante ya que ha sido y sigue siendo el gran baluarte de la economía comunitaria y sin embargo es de los que más está sufriendo con la actual política de Trichet. Después de dos trimestres mejor de lo esperado el PIB germano se contrajo un 1% en el segundo trimestre al tiempo que la producción industrial apenas avanzó un exiguo 0,2%, lo que apunta a una más que posible recesión. El problema francés tampoco es nuevo y sigue sumando déficit en su balanza comercial, otro síntoma de que el consumo está por los suelos.
El guiño al problema de la desaceleración, que por otro parte Trichet cree que era previsible, no debe servir para engañar a nadie ni para esperar un repentino cambio de política por parte del
BCE. Para el organismo europeo “mantener la estabilidad de precios en el medio plazo es nuestro principal objetivo, es la única aguja en nuestra brújula”, lo que quiere decir que
hasta que no se rebajen las tensiones inflacionarias habrá que olvidarse de una bajada de tipos. Esta actitud, se ha traducido en más críticas que elogios por parte de los gobernantes europeos, especialmente del francés N
icolas Sarkozy, que ven con mejores ojos la estrategia de la Reserva Federal estadounidense (Fed), que apuesta por incentivar el crecimiento en lugar de controlar la inflación y t
iene el precio del dinero en un bajo 2%.
Sin embargo, no hay que culpar a Trichet ni al BCE por su política, ya que en el fondo se están limitando a cumplir con su objetivo: vigilar la inflación. A diferencia de la Fed, entre sus cometidos no se encuentra incentivar el consumo (en teoría), algo de lo que deben encargarse otros organismos europeos. Está claro que esto es sólo la teoría, porque la realidad es tan simple como dos economías diferentes y dos formas bien distintas de entender la crisis. Además, puestos a buscar culpables es más fácil encontrarlos ‘fuera de casa’ y en forma de especuladores. Aquí es donde entra en juego el petróleo para poder hacer nuestro ‘tres en raya’.
El imparable ascenso del precio del petróleo desde principios de año, así como el de otras materias primas (sobre todo alimentos) relacionados con la fabricación de biocombustibles ha copado las portadas de los medios de comunicación y ha estado presente en más de un discurso de Trichet y otros mandatarios nacionales y comunitarios. Así, se ha señalado constantemente al precio del barril de crudo como gran causante de las tensiones inflacionarias en la Eurozona y el resto del mundo.
Ahora la situación ha cambiado y en apenas dos semanas la cotización del ‘oro negro’ se ha desinflado hasta situarse más cerca de los 125 dólares por barril que de los 140 dólares. Está claro que todavía es demasiado pronto como para ver su impacto en la inflación, pero si todos los analistas y y políticos tienen la razón (Solbes incluido) estas tensiones deberían remitir en el corto-medio plazo y entonces podríamos ver la ansiada bajada de tipos a finales del presente o principios del próximo ejercicio.
Quien por suerte sí ha relajado su marcha es el Euribor, que comienza a descender ligeramente. Los hipotecados españoles se lo agraden.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto | psycofish
Comentarios
Estoy de acuerdo. Buen comentario