Magazine

Anunciate aquí
actibva

Trampas que nos alejan de la razón

1 comentario

Desastre. Esa es la palabra de moda, ya sea en Nueva York, Madrid o Dubai. La reacción al colapso de los mercados globales puede resumirse en esa sola palabra: desastre. Si a este sentimiento que tenemos se le agrega una manada de analistas que pintan imágenes del Día del Juicio Final (quizá no lleguemos a tanto…), vemos como el estrés y el nerviosismo comienza a envolvernos. Muchos de nosotros debemos tomar decisiones que tiendan a preservar nuestros ahorros: ¿qué hago con mis inversiones? ¿Vendemos nuestras acciones? ¿Reconsidero el perfil de riesgo de mi fondo de inversión? ¿Y mi plan de pensiones? ¿Qué hago con mi plan de pensiones que se derrumba en su valor?

El ser humano es un animal de manada. O por lo menos eso nos dice nuestro instinto de supervivencia: ante el destello de luces de advertencia, nuestro impulso es reaccionar. Pero el humano tiene, además del instinto, inteligencia. O por lo menos algunos la tenemos. Lo que sucede en estos casos es que ante el peligro, la razón deja paso al instinto. Y es cuando nos equivocamos.

Sucede que, justo cuando más fuerte es la necesidad de tomar una decisión, bien puede ser el momento de no hacer nada. Esto es cierto no solo para los inversores que enfrentan el desplome de las bolsas, sino para todos nosotros en situaciones donde exista presión para tomar una determinación concreta. Lo más probable es que cuando suene la alarma, nos volvamos más susceptibles de actuar de forma irracional. Estrés es igual a decisiones equivocadas.

Anunciate aquí

Todo el problema pasa por nuestra capacidad para analizar objetivamente la información que nos llega. Mientras más haya en juego y más presión exista, más probable es que actuemos irracionalmente. Pero ¿qué nos lleva a actuar de forma irracional? Existen tres trampas específicas que nos desvían del camino de la razón.

La primera es la precipitación al hacer un diagnóstico. En tiempos de nerviosismo, tendemos a hacer un análisis extremo: siempre sucederá lo peor. Pensaremos que es la peor crisis económica, que nuestra empresa quebrará o, incluso, que el cielo se nos caerá encima. El humano, una vez que se conforma en un diagnóstico, y frente a una presión creciente, tenderá a descartar cualquier evidencia que lo contradiga.

Aquí aparece la segunda trampa: la aversión a la pérdida se apodera de nosotros. Comenzamos todo lo que esté a nuestro alcance para conservar lo que tenemos y para reducir pérdidas futuras: vendemos nuestras acciones, cambiamos la estrategia empresarial, o incluso guardamos el dinero bajo en colchón…

La tercera trampa viene de nuestro instinto de manada. Una vez que estamos en caída libre, somos vulnerables a la histeria colectiva. Cuando todo el mundo entra en pánico, es mucho más fácil caer presa del pánico.

¿Cómo nos enfrentamos a estas trampas? Podríamos adoptar un enfoque Zen: en esas ocasiones podemos tomar un receso, ya que no es aconsejable tomar una decisión importante cuando el caos nos rodea. Y además debemos recordar decidir en función de las emociones es casi siempre una receta para el desastre.

Otra cosa muy útil que podemos hacer es hablar con personas cuya opinión respetemo para conocer sus perspectivas y, si no se está de acuerdo, siguir hablando hasta entender su punto de vista. Seguramente, podremos sacar jugosas conclusiones de la charla, por más que pensemos que esa persona está equivocada. Podremos, sin dudas, “abrir la mente” a perspectivas distintas. Nos tranquilizará y además incorporaremos otra opinión a la nuestra.

El consejo para hacer frente a decisiones importantes es simple: tomarse su debido tiempo para, una vez decidido el camino a seguir, estar seguro que lo que nos maneja es nuestro intelecto y no nuestro instinto. El instinto dejémoslo para nuestra mascota.

Autor. Fabián Sinibaldi. Analista económico de América del Sur de Financialred.com

Foto flickr

Anunciate aquí
Anunciate aquí
+ Deja tu comentario

Comentarios

  • 1

    Avatar de silviamartinez !

    La clave está siempre en informarse, cueste lo que cueste. Esta es la mejor forma de tomar decisiones acertadas sin dejarse llevar por sentimientos como el pánico.

Síguenos

Destacados

Herramientas Actibva - Gestiona tus finanzas personales con eficacia