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Superávit frente a gasto del Estado ¿Quién tiene la razón?

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La actualidad manda incluso en economía. Hace apenas dos semanas buena parte del debate político y financiero se centraba en las cuentas del Estado, que volvían a incurrir en déficit después de tres años de ‘vacas gordas’. Sin embargo los datos de IPC Armonizado y paro han terminado por desplazar la polémica hacia otros problemas de la economía española.

Lo bueno que tienen las polémicas relacionadas con la presentación de cifras macro y microeconómicas es que son cíclicas, así que el mes que se repetirá (posiblemente de forma casi idéntica por lo menos en el plano político) el mismo ‘circo’. Por eso es mejor adelantarse a los acontecimientos y adentrarse en materia cuando el tema esta ‘fuera de carta’.

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El superávit en las cuentas del Estado no es más que el reflejo de que los ingresos superan los gastos, una situación que ahora mismo no se está produciendo. ¿Por qué? A grandes rasgos se puede decir que han disminuido los ingresos debido a la crisis (se recauda menos porque las empresas ganan menos y porque el consumidor gasta menos) y que han aumentado los desembolsos entre otras cosas por las medidas del Gobierno frente a la desaceleración y el deterioro del desempleo (se disparan los costes de la Seguridad Social).

Lo que muchos ciudadanos se preguntan ahora es para qué necesita el Estado y cualquier organismo público tener superávit. La respuesta es sencilla. Este excedente se utiliza en buena medida para hacer frente a la deuda del país. Como ocurre en el caso de las finanzas personales cuanto menor es la deuda menos intereses hay que pagar y viceversa. Es decir, si una persona debe mucho dinero tendrá que destinar buena parte de su presupuesto mensual al pago de los intereses asociados a esa deuda. Además, el superávit permite crear un fondo con el capital remanente para afrontar la temporada de ‘vacas flacas’. En España estas ya han llegado y en apenas seis meses el Gobierno ha dilapidado los ‘ahorros’ de varios años de bonanza económica.

La gran pregunta ahora es si el Ejecutivo actúa correctamente o por lo menos conforme a la ‘lógica económica’ al aumentar el gasto público pese al descenso de los ingresos. En teoría es precisamente en estos momentos cuando debe hacer un esfuerzo adicional para fomentar el consumo, crear empleo (o por lo menos evitar su destrucción) y ayudar a que el país salga de la crisis. Es decir, debe aumentar sus gastos incluso por encima de sus ingresos. Ya habrá tiempo para recuperar el superávit cuando el ciclo económico vuelva a ser favorable (Sobes habla de 2011 como el año en que volverá a haber superávit).

Pero este planteamiento que en teoría parece tan lógico no termina de convencer a todo el mundo. Hay quienes apuestan por la contención y austeridad como política de actuación hasta que amaine el temporal. En este sentido el problema no es haber dejado atrás el superávit en momentos de crisis (algo lógico por la caída de los ingresos) sino la idoneidad de aumentar el gasto, ‘tirar’ de los ahorros y endeudarse.

Desde un punto de vista exclusivamente empresarial lo idóneo es adecuar el nivel de gastos a los ingresos para no incurrir en déficit presupuestario, aunque esto no es una regla inquebrantable. De hecho, para eso cada compañía tiene una determinada capacidad de endeudamiento que puede utilizar para impulsar proyectos concretos o tratar de expandirse. El éxito o fracaso determinará si se trataba de una buena inversión. Algo parecido ocurre en el caso del Estado.

En el caso del Gobierno lo que hay que valorar es si las medidas que ha tomado son las más adecuadas para la creación de empleo, el fomento del consumo y el apoyo a las empresas. En definitiva, para salir de la crisis. Es muy difícil ofrecer una respuesta taxativa. Todavía es muy pronto para ver el impacto real de algunas acciones, pero está claro que iniciativas como la deducción de los 400 euros de IRPF no están logrando los resultados esperados. Otra cosa son los planes de ahorro energético y de reducción del gasto público, que si bien no generan empleo, sí liberan recursos (como ocurre en cualquier presupuesto familiar). Movimientos más acordes con las necesidades del país.

Al final, y a riesgo de ser ‘resultadista’ si las medidas del Gobierno consiguen sacar al país de la crisis será dinero bien empleado, incluso a costa del superávit. En caso contrario… mejor no pensarlo.

Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto | La Moncloa

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