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Intentar tapar el bosque con un solo árbol es imposible, disimular que la crisis nos golpea a todos es igual de difícil. Nadie está inmune, ni las grandes fortunas se han salvado de esta hecatombe financiera que parece haber llegado para quedarse.
Grandes corporaciones, pequeñas industrias, familias normales, todos estamos inmersos en un circulo vicioso que conlleva recesión, restricción del consumo, especulación, incertidumbre, mala cara y un pesimismo generalizado.
Sin embargo debemos en medio de la adversidad levantarnos y seguir adelante para no quedarnos inmersos en el desconcierto. En muchas ocasiones, las crisis son una excelente oportunidad para despegar, y encontrar la luz en medio de la oscuridad puede transformarse en el punto de partida hacia el éxito.
Lo cierto es que cuando soportamos las consecuencias de esta mala situación económica lo primero que hacemos es cerrar el grifo de los gastos, y esa es una muy buena iniciativa, siempre y cuando no se vincule con inversiones para nuestro futuro. Veamos, una decisión muy sabia radica en utilizar la tarjeta de crédito solo para gastos ya presupuestados en nuestras finanzas y que sepamos que tendremos el dinero para pagarlo, sin entrar en la financiación que nos llevará a pagar intereses.
Otro punto, y diría que fundamental, es analizar a comienzos del mes como están nuestras cuentas y junto a la familia analizar en que gastaremos el dinero. Un buen presupuesto detallando gastos fijos, deudas, gastos variables pueden ayudarnos a no despilfarrar nuestro salario, como también destinar una porción al ahorro.
Pero al margen de cuidar nuestro dinero, es muy bueno encontrarle una salida prodigiosa a la crisis. La búsqueda de oportunidades en estas situaciones es posible, y fuera de nuestra rutina diaria puede estar una fuente interesante de progreso, aunque cueste comprenderlo cuando todos estamos en apuros.
Mientras estamos preocupados por el aumento en las cifras del paro, y a diario nos enteramos de amigos, familiares o vecinos que atraviesan situaciones difíciles, el imaginario colectivo constituye una serie de miedos. El principal es que estamos a la espera de que este tipo de noticias golpee nuestra puerta.
Para que este miedo no se transforme en una obsesión es fundamental buscar alternativas a nuestros ingresos. Si bien es necesario reducir los gastos, más importante es generar nuevos ingresos.
Para ellos tenemos dos opciones importantes. La primera radica en una solución de momento, sin esperar al futuro. Podemos incrementar nuestras finanzas a través de proyectos familiares concretos y sencillos que no radican en inversiones ni en solicitudes de créditos a entidades financieras. Para aquellas mujeres con talentos en los quehaceres hogareños esta es una excelente oportunidad. Cocinar para vecinos, para comercios de la zona a precios más bajos que salir a comer a algún bar puede ser una forma de fidelizar clientes gracias a la comida hogareña. Además, podemos imprimir nuestro propio aviso de promoción en nuestro ordenador y repartirlo por el vecindario sin necesidad de grandes gastos.
Otra posibilidad, es la de los arreglos de prendas, el diseño de objetos para regalar a través del reciclado y la suma del valor agregado de nuestras habilidades. Los accesorios para el hogar, trasformados por nuestra mano de obra pueden sernos muy útiles como fuente de ingreso, ya que a las familias les será más caro comprar este tipo de regalos en los grandes almacenes.
Una salida interesante es una de las actividades en crecimiento continuo, el trabajo a distancia a través de Internet. Hoy la Web es un incalculable medio de generar ingresos, ofertas sobran, y de nuestra búsqueda dependerá que se transforme en una realidad.
Además, nos permitirá trabajar desde casa, sin salir e insumir en gastos de transporte o los vinculados a la vida fuera del hogar. También es perfectamente compatible con nuestro trabajo diario, ya que podemos desarrollarlo en nuestros tiempos libres, incrementando una suma de dinero que perfectamente podemos destinarlo al ahorro.
Sin embargo, la otra opción en medio de la crisis es apostar por el futuro. Es un buen momento para invertir en estudios, aprovechar para terminar algún master, o curso de post grado. Existe una variedad muy amplia de opciones en las entidades financieras, y este tipo de crédito suele ser accesible.
Es bueno saber que mientras dura la crisis las opciones de trabajo disminuyen, pero ni bien comienza la recuperación, la mano de obra calificada es la mas valorada, y esta inversión en para nuestro futuro y el de la familia puede ser una vía de progreso indiscutible.
Autor. Matías Torres. Analista económico de América del Sur de Financialred.com
Foto: Kesss
Comentarios
Siempre se puede ganar, incluso en los momentos de crisis.