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Slumdog Millonaire

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En este momento tan difícil para la economía mundial donde millones de ciudadanos sin nombre y apellido para los medios de comunicación quedan en la calle, incrementando en miles las cifras del desempleo, pasan a diario por los periódicos como meros números, cifras incalculables de seres humanos desesperados por esta situación.

Sin embargo, parece más importante una reunión de veinte señores que derrochan millones de dólares en lujo y vulgaridad, y que en un segundo, mientras cualquier mortal pestañea, toman la decisión de eliminar miles de puestos de trabajo con el único fin de ganar más dinero, o perder menos.

Esta situación viene a colación de un acontecimiento que demuestra a las claras que el mundo lo manejan unos pocos, y lo padecemos la mayoría. En la prestigiosa pero tercermundista Cartagena de Indias, se desarrolla durante tres días, la cumbre de multimillonarios de América Latina. Los objetivos, analizar el impacto de la crisis financiera global en sus empresas y los principales problemas sociales que afectan a la región. Por supuesto que el segundo ítem es un efecto colateral de las decisiones que toman, cuando analizan el primero de ellos.

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Rodeados de extremas medidas de seguridad, un puñado de hombres, los más ricos de América Latina, encabezados por el mexicano Carlos Slim, “conforman un espacio de reflexión al que vendrán expertos en economía mundial para analizar la crisis actual”, estas fueron palabras de la alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo. Me permito afirmar en voz alta, expertos en negocios propios, no en economía social.

Por su parte, el magnate colombiano Luis Carlos Sarmiento Angulo sostuvo que la actual crisis global debe ser enfrentada, y el banquero explicó que el propósito de esta cita glamorosa tiene como finalidad “buscar soluciones comunes” a la crisis. “Tenemos una problemática común y es conveniente reunirnos para analizarla y buscar soluciones comunes”. Palabra de la banca, que parece más autorizada que la de los comunes, ya que parecen no formar parte de este desastre. ¿Quién lo ha causado de manera irresponsable?

Pero al margen de estas declaraciones, los millonarios no se han reunido en esta cumbre para “salvar al mundo” sino que para salvarse ellos mismos. La denominación de esta fabula es “Encuentro de padres e hijos, una iniciativa que tiene como objetivo unir en esta crisis a los empresarios y a sus herederos, pero atentos, según los magnates, intentará mostrar que los ingresos de las empresas familiares va de la mano con el progreso del continente.

La majestuosa reunión se lleva a cabo en una mansión de descanso en la isla Barú, bien aislados del resto de la sociedad, y entre los invitados están el mexicano Carlos Slim, uno de los empresarios más ricos del mundo, con una fortuna de 60.000 millones de dólares, el venezolano Gustavo Cisneros; los argentinos Paolo Rocca, Federico Braun y Alfredo Román.

También figuran los chilenos Andrónico Luksic y Alvaro Saieh; los brasileños Joao Roberto Marinho, David Feffer y Antonio Moreira Salles, así como el panameño Stanley Motta. Además, participan los empresarios colombianos Carlos Ardila, Luis Carlos Sarmiento y Gabriel Echavarría, y miembros de la poderosa familia Gilinski. El ex presidente del gobierno de España, Felipe González es otro de los invitados.

Es importante destacar la responsabilidad que estos señores tienen con el resto de la sociedad, ya que estas cumbres tienen el “comprometido” propósito de que sus hijos y nietos “se conocieran mejor” y entablaran mayores lazos.

A diferencia de la película ganadora del oscar, “Slumdog Millionaire”, aquí los actores de la crisis son de carne y hueso, y el glamour de Hollywood sólo lo disfrutan unos pocos, mientras el resto padece las consecuencias de la nefasta realidad.

Autor. Matías Torres. Analista económico de Financialred.com

Foto G0SUB

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