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Como cada año por estas fechas, la Real Academia Sueca de las Ciencias ha anunciado el ganador del Premio Nobel de Economía. El galardón de 2008 ha recaído sobre Paul R. Krugman, a quien se ha premiado por su trabajo en el campo los patrones comerciales y la localización de la actividad económica. En realidad, este profesor de Economía y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton, unió ambos campos (comercio internacional y geografía económica) en una teoría que publicó en 1979 en el Journal of International Economics y que ofrece algunas respuestas a los cambios del comercio internacional ante la creciente globalización y el libre comercio.
Una vez más el jurado ha vuelto a sorprender a los expertos con su decisión, ya que el nombre de Krugman, aunque conocido en el ámbito económico, no figuraba entre las quinielas de un premio que siempre se mueve en el más estricto secreto. Para quienes el nombre del profesor de Princeton y de los galardonados otros años ‘no les digan nada’ (la gran mayoría), la organización de los Premios Nobel elabora todos los años un resumen con el bagaje científico del premiado que en esta ocasión han titulado ‘Comercio y Geografía – Economías de escala, productos diferenciados y coste del transporte‘.
Aunque muchos todavía no lo saben, la mayoría conoce la teoría de Krugman, o por lo menos las bases de la globalización económica, a la que su teoría contribuyó enormemente. El nuevo Nobel dio forma a lo que hasta entonces era una especie de conocimiento abstracto bajo la premisa de que la producción en masa de productos y servicios puede abaratar el coste del mismo, algo que se da en la mayoría de economías de escala, lo que unido a la mayor variedad que demandan los consumidores, hace que la producción a pequeña escala de las economías locales esté siendo sustituida por otra dominadas por empresas que fabrican productos similares y a la vez compiten entre sí. Los bajos precios del transporte son los encargados de permitir que los países puedan mantener este sistema y de hacer que las regiones urbanas crezcan más rápidamente que las de su periferia, que de hecho sucumben ante estos avances. Así, aunque muchos no sean conscientes ya han aprendido algo de este Premio Nobel, lo que no se puede decir de los galardonados durante estos últimos años.
Una de las ventajas de Krugman, al margen de sus teorías, es que como columnista del diario New York Times desde 2001 es más sencillo conocer sus puntos de vista sobre temas algo más actuales. En este sentido, el nuevo Nobel, de ideología neokeynesiana, se ha posicionado en contra de la política liberal de George Bush y del candidato republicano John McCain. De hecho, desde la Real Academia Sueca de las Ciencias también han valorado la faceta de Krugman como líder de opinión. Y es que además de la mencionada columna, cuenta con varios videos en Youtube donde expone sus opiniones respecto a la política económica del gobierno estadounidense e incluso arremete directamente contra Henry Paulson, secretario del Tesoro, además de señalar al ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, como principal culpable de la crisis.
En definitiva, se trata de un premiado mucho más cercano al público, especialmente estadounidense, que los anteriores. Además, presenta una teoría mucho más accesibles para el común de los mortales. Hay que recordar que en en 2007 el galardón recayó sobre el profesor Leonid Hurwicz, de 90 años y sus discípulos, Eric S. Maskin y Roger B. Myerson, por sus estudios acerca de una rama de la teoría de juegos que tiene relación con las ciencia económicas y políticas contemporáneas, mientras que en 2006 se premió la teoría de la estanflacción de Edmund Phelps.
En cualquier caso, el Premio Nobel de Economía siempre presenta una buena oportunidad para que el público menos erudito e informado en materias económicas pueda conocer no tanto al ganador, sino diferentes teorías importantes en el desarrollo del actual sistema. Es decir, adquirir aunque sea unas leves nociones económicas y financieras ‘extra’ que nunca vienen mal.
Pues mi enhorabuena para Krugman que ha demostrado que a veces un buen modelo simple, es mejor que un mal modelo complejo.
@ ESE:
Pues básicamente podríamos pensar de un retorno del keynesianismo (neokeynesianismo, básicamente) tras la debacle financiera de este año. Hemos pasado del neoliberalismo al neokeynesianismo. Parece que ahora está de moda. Un saludo.
Por cierto, hay que destacar lo simple del modelo que sólo incluye 3 ecuaciones. El modelo clásico de determinación de la renta, mucho más antiguo, si no me equivoco, tiene 5 ecuaciones lineales. Aunque no tengan relación temática, esta comparación es útil para saber lo útil y simple que es el modelo de Krugman, y que hasta ahora, nadía, prácticamente, se había planteado.
Comentarios
Mi enhorabuena.
Pues nada, a feliitarle. Esto… en grandes líneas, que sería la escuela neokeynesiana?
Pues mi enhorabuena para Krugman que ha demostrado que a veces un buen modelo simple, es mejor que un mal modelo complejo.
@ ESE: Pues básicamente podríamos pensar de un retorno del keynesianismo (neokeynesianismo, básicamente) tras la debacle financiera de este año. Hemos pasado del neoliberalismo al neokeynesianismo. Parece que ahora está de moda. Un saludo.
Por cierto, hay que destacar lo simple del modelo que sólo incluye 3 ecuaciones. El modelo clásico de determinación de la renta, mucho más antiguo, si no me equivoco, tiene 5 ecuaciones lineales. Aunque no tengan relación temática, esta comparación es útil para saber lo útil y simple que es el modelo de Krugman, y que hasta ahora, nadía, prácticamente, se había planteado.