Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect
Presupuestos para quienes odian hacer cuentas
equipoactibva
13 de abril de 2009

La primera tarea de cualquier persona que desee hacerse con el control de sus finanzas personales es poner en orden ‘su casa’. Es decir, hacer un balance con el patrimonio disponible y las deudas que se deben afrontar. Sin esta información es casi imposible llevar a cabo una gestión eficiente del capital y por lo tanto es muy probable endeudarse o en su defecto gastar más de lo que deberíamos en determinadas áreas. Además, estos datos son la base sobre la que deberá levantarse nuestro presupuesto.
En teoría, un presupuesto es algo así como la ‘historía económica’ de cada persona. Así, debería incluir todos los gastos e ingresos, así como una previsión del futuro financiero, especialmente en lo que se refiere a las entradas de capital. El problema en este sentido es que no todo el mundo está dispuesto a convivir con el constante esfuerzo de mantener un presupuesto actualizado. Es más, muchos ni siquiera llegarán a hacer uno en toda su vida. Y es que los gurús más estrictos aconsejan anotar todos y cada uno de los gasto, además de desglosarlos minuciosamente. De esta forma, no basta con anotar los 89,82 euros de la compra del supermercado. Lo correcto sería anotar los 7,68 euros de la cinta de lomo, 0,99 euros de las cebollas, 3,45 del papel higiénico…
Este detalle es precisamente lo que permite identificar los hábitos reales de consumo y por lo tanto modificarlos. Sin embargo, esto también exige una dedicación que no tiene por qué ser rentable para todos los ahorradores e incluso muchos pueden desistir de presupuestar su vida sólo por el esfuerzo que implica. En este sentido, podríamos hablar del síndrome de burnout aplicado a las finanzas personales. ¿Cuál es entonces la solución? Bajar el listón. La gestión financiera debe adaptarse al perfil de cada ahorrador, es decir, a su personalidad y lo mismo ocurre con un presupuesto. Hay que encontrar una fórmula que funcione a largo plazo tanto en la distribución de los gastos (ahorro vs diversión) como en la elaboración del presupuesto.
La mejor opción para quienes odian tener que estar todo el día con la calculadora es optar por elaborar un plan financiera en lugar de un presupuesto, entendido este último como un itinerario detallado del camino financiero. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? Básicamente se trata de una versión más flexible del presupuesto tradicional de forma que su mantenimiento sea menos costos y que no sea tan rígido en el control de dónde se gasta el dinero.
- Elaborar un plan financiero es más sencillo que hacer un presupuesto porque no será tan concreto. De hecho, el objetivo es contar con una guía muy básica que oriente nuestros esfuerzos financieros y sobre todo que impida que el gasto supere los ingresos. Un buen plan financiero debe incluir los siguientes elementos:
- Previsión de ingresos: aquí hay que incluir el sueldo y los ingresos adicionales vía colaboraciones, además de las pagas extraordinarias. En el caso de contar con acciones se debe incluir, por ejemplo, los beneficios por la entrega de dividendos.
- Gastos fijos: las facturas del hogar forman el grueso de este grupo: electricidad, gas, teléfono, internet… Aquí hay que incluir la mayoría de gastos que se pueden prever con antelación, incluida la partida del supermercado, si bien esta varía todos los meses.
- Deudas: un listado con todas las deudas generadas por préstamos al consumo, hipoteca, tarjetas de crédito… Lo ideal es ordenarlas según el coste que suponen para saber cuáles es más rentable pagar primero.
- Planificar medio -largo plazo: esta es quizás la parte más complicada, pero también la más importante. Se trata de hacer una proyección de las necesidades financieras a medio plazo. La clave en este punto es identificar los gastos a los que habrá que hacer frente como por ejemplo, la compra del coche, remodelar la casa, una boda, hijos…
Un
esquema financiero de este tipo es el mínimo exigible para evitar sobresaltos y poder decir que se tiene un control sobre nuestras finanzas personales.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto teclasorg
Comentarios
Uf, lo del presupuesto financiero parece muy exigente, aunque lo veo no sólo básico sino muy necesario para cualquier persona que quiera llevar un correcto control de sus finanzas personales. Me lo pienso…
De momento, me conformo con el plan o esquema financiero que he venido utilizando hasta la fecha sin saber que lo estaba haciendo… y muy parecido a lo que aquí se comenta :)
Muchos si somos un poco analíticos mentalmente, simplemente con esos pensamientos que tenemos de como manejar nuestras finanzas ya estamos haciendo una planifiación,pero la idea esta de auto-presupuestarnos es muy interesante ;)