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Preservar el dinero

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La crisis se está dejando sentir en los hogares españoles, que buscan soluciones para optimizar sus presupuestos. Los que están en mejor posición buscan limitar los gastos superfluos y ahorrar por lo que pueda pasar, mientras quienes se encuentran en una posición más delicada intentan que sus obligaciones no dilapiden todo el dinero que entra en casa más los ahorros. Aunque se trata de dos situaciones bien diferentes, el ahorro sólo diferencia a ricos y pobres en la ‘dureza’ con la que debe aplicarse o lo que es lo mismo en la cantidad de ‘caprichos’ que cada uno se puede permitir. Esto no implica que no existan una serie de normas básicas que todo el mundo debería observar, por lo menos desde un punto de vista estrictamente teórico.


El Centro de Estudios Financieros (CEF) ha elaborado un decálogo de los errores más comunes en la gestión de las finanzas personales. Es decir, de actitudes que bien atentan contra el interés propio o descuidos que impiden sacar el máximo rendimiento a los recursos disponibles. Desde CEF destacan diez reglas de oro a las que hemos añadido alguna de cosecha propia:

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  • Amargarse la vida: como suele decirse hay que controlar el dinero pero sin que este controle nuestra vida. Es necesario preocuparse por la crisis y tratar de ahorrar, pero sin llegar a obsesionarse, porque entonces se terminará por no ahorrar. La crisis es un buen momento para tomar conciencia de la necesidad de controlar nuestras finanzas.

  • Descuidar el trabajo: en un entorno en el que el paro se ha convertido por méritos propios en la principal preocupación de los españoles hay que asegurar el puesto laboral. La mejor forma es mostrarse proactivo e implicado en la marcha de la compañía.

  • Prescindir de internet: la Red es mucho más que ocio y diversión. De hecho, es una de las mejores fuentes de ahorro, empezando por el acceso gratuito a la información general, consejos sobre gestión financiera, comparativas de productos… Además, las compras online de billetes de avión, hoteles, aparatos electrónicos, etc. suele ser por regla general mucho más barata.

  • Comprar por impulso: evidentemente hay que suprimir la gran mayoría de compras no planificadas, sobre todo a la hora de acudir al supermercado. En tiempos de crisis lo mejor es meditar y actuar con la cabeza fría. Además, sólo así se podrán tomar decisiones informadas y por lo tanto con mayores posibilidades de que sean acertadas.

  • Comprar en el primer sitio que encontremos: desde CEF explican que es recomendable comprar precios y buscar el establecimiento más barato dentro de nuestro ‘radio de acción’. El recién inaugurado Observatorio de Precios puede ser un buen punto de partida. La diferencia, entre 76 y 126 euros al mes según el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

  • Tirar a la papelera los extractos bancarios sin leerlos: en línea con los anteriores consejos, para poder tomar decisiones acertadas hay que estar informados y ningún dato es más fiable que el que proporcionan bancos y tarjetas de crédito. De hecho, se puede considerar esta información como la base para elaborar un buen presupuesto.

  • No hablar con nuestro banco: conviene estar al corriente de las comisiones que se pagan a la entidad financiera por traspasos, descubiertos y sobre todo por las tarjetas de crédito. A esto hay que unir otros gastos por seguros de vida, del hogar o del coche. En el fondo se trata de informarse sobre la oferta de la entidad y ver si existen posibilidades de mejora dentro o fuera de la misma.

  • ‘Pasar’ de ahorro: esto quizás sea lo más difícil en los tiempos que corren. El aluvión de ofertas de domiciliación de nóminas, depósitos bancarios y otros productos están haciendo que cada vez más gente empiece a pensar en cómo sacar el mayor partido al capital disponible. Desde CEF recomienzan productos totalmente líquidos, es decir, en los que se pueda disponer del dinero en cualquier momento. Además, consideran que hay que hacer acopio de capital como para hacer frente a los gastos fijos durante al menos seis meses, básicamente lo exigible por cualquier presupuesto bien elaborado.

  • Dejarse guiar por la rumorología: los rumores no son buenos consejeros. Es mejor buscar información de primera mano, sobre todo cuando se trata de dinero.

  • Realizar o contraer préstamos arriesgados: en un momento de incertidumbre como el actual es mejor evitar el riesgo y apostar por la seguridad, tanto en bolsa como en temas de deuda. Así, por ejemplo, no conviene invertir en productos cuyo funcionamiento se desconoce o en préstamos que no se sabe exactamente como funcionan, como por ejemplo las hipotecas multidivisa.

  • Fiarse de la memoria: este es quizás el mayor pecado de todos. Para ahorrar hay que saber cuanto se ingresa y se gasta, así como el patrimonio disponible. Aunque todo el mundo cuenta con un mapa mental de sus finanzas personales conviene ponerlo todo por escrito. Es posible llevarse más de una sorpresa.

  • Descuidar la salud: la salud es uno de las primeras bajas en ‘la batalla’ del ahorro. El gasto en gimnasios y deporte en general es uno de los primeros en suprimirse bajo la premisa de hacer footing o pesas en casa. Además, sin salud es imposible rendir en el trabajo.


Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com


Foto Gunnar Wrovel

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Jos? Sousa !

    Gran artículo. Si se me permite opinar, la salud es indispensable. En ese caso si uno tiene fuerza de voluntad, puede optar por ir a correr por los parques públicos de su ciudad, o si tienen áreas forestales por la que puedan pasear

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