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Este 2009 asoma complicado para las finanzas. No solo para los países a nivel macroeconómico, sino también para el ciudadano de a pie: aquél que solo es un número para las estadísticas nacionales pero que es el gran sostenedor de cualquier economía, todavía más en tiempos de crisis.
En este contexto de retracción de la economía y de recesión se vislumbra un nuevo perfil de consumidor: más cuidadoso con sus gastos y preocupado por su futuro, por su trabajo y por su economía.
Para la mayoría de los expertos, la conducta de las amas de casa o de quien lleve las riendas económicas de un hogar es una incógnita para este 2009. Sin embargo, hay algunas pautas que ya son valederas. El consumidor modelo 2009 hará rendir sus billetes hasta niveles inimaginables. Lo importante para esto es conocer muy bien los descuentos y promociones de los lugares donde compra. Debe saber qué días conviene usar determinada tarjeta de crédito en cierta cadena de supermercados. O si el kilo de tomates, carne o fruta está a mejor precio en el almacén de la esquina o en el autoservicio de la otra calle.
En las grandes cadenas de supermercados ya se vislumbra una tendencia: los clientes están comparando los precios de los productos, una práctica que siempre se ha llevado a cabo, pero que había disminuido en los últimos años. Esta clase de situaciones suele ser campo fértil para las segundas marcas: enseñas que no son líderes y que por ende son más baratas.
Lo que manda es la cautela a la hora de las compras y la sensación que cada una de ellas tiene que ser muy estudiada. Desde un coche hasta una bebida, todo debe ser pensado dos, tres o cuatro veces. Habrá menos compras compulsivas, excepto que aparezcan ofertas muy tentadoras.
En esta época en que las grandes compañías tienen problemas en sus casas matrices, los consumidores se sienten más poderosos. Con el dinero en mano, saben que las marcas deben esforzarse para llamar su atención: deben ofrecer el mejor producto, en atractivos envases y al mejor precio. No es tan sencillo…
¿Es la hora del consumo inteligente? Sin lugar a dudas. El consumo inteligente vino para quedarse. Nadie va a comprar una segunda marca solo porque es más barata. También tiene que ser buena. Si no es así, la gente la compra una sola vez y nunca más. Los consumidores no quieren abandonar los niveles de consumo alcanzados en los últimos años. En este sentido, las marcas deben adaptarse. Aquellas que hagan caso omiso a esto, y no ofrezcan nuevos beneficios, se agotarán.
La psicología también juega un importante lugar en todo esto. Las épocas de desaceleración provocan cambios de conductas. Por ejemplo, los fabricantes de golosinas saben que, en tiempos duros, es cuando la gente se permite “más caprichitos”. Esto responde a una ecuación parecida a esta: “como no cambio el refrigerador ni el coche, entonces al menos me voy a comprar un chocolate“. Esto está muy presente en el subconsciente del consumidor.
Lo mismo sucede con el maquillaje, la lencería o los accesorios para las mujeres. Como no pueden comprarse ropa, las mujeres se desquitan con estas cosas, ya que las hace sentir que no descuidan su aspecto aún en tiempos malos o de crisis. De hecho, existe incluso un indicador económico que mide el estado de salud de la economía en función del número de barras de pintalabios que se venden.
En fin, la conclusión es que el consumidor 2009 viene más inteligente, más cauteloso y más comparador. Y también, a pesar nuestro, con menos dinero.
Autor. Fabián Sinibaldi. Analista económico de América del Sur de Financialred.com
Foto Daquellamanera
Comentarios
Aunque la crisis en sí no sea positiva, sí que va a servir para crear una mayor conciencia social acerca del ahorro y para fomentar unos hábitos de consumo más saludable.
Coincido en que la crisis nos ha llevado a mirar más nuestros gastos, lo que en realidad es bueno para el futuro, siempre que mantengamos esos hábitos.
Por una parte el consumidor mirará con lupa la mayoría de bienes que compre, es el momento de auge de las marcas blancas (en su mayor parte fabricadas por reconocidas empresas del sector, solo hay que leer la letra pequeña).
Y por otra, tiempos como éstos también estimularán la capacidad de los empresarios o comerciantes para captar a la clientela mediante nuevas estrategias. Imaginación y obsservación son sus bazas.