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¿Nos ‘quema’ el dinero en las manos?

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En teoría, en una correcta gestión de nuestro capital los gastos no deben superar los ingresos. Este principio se encuentra en la base de la gestión de las finanzas personales: no gastar más de lo que se tiene. Aunque parece lógico, lo cierto es que durante los últimos años este buena parte de la población ha actuado de forma diferente. La facilidad para acceder a financiación y el desconocimiento de los ciclos de tipos de interés, unido a una sociedad que incita al consumo llevaron a muchas personas a vivir por encima de sus posibilidades. El desenlace inmediato de esa situación tras el empeoramiento de la economía y la subida de tipos de interés también es conocido. Lo que todavía no está del todo claro es cómo terminará todo.

La caída de los tipos de interés y la consiguiente bajada del Euribor han aliviado el bolsillo de muchas personas endeudadas. A esto hay que añadir las medidas del Gobierno destinadas a la creación de empleo por una parte y a mantener el nivel de inversión y consumo por otra. Dentro de este último grupo de soluciones se encuentran por ejemplo la famosa deducción de 400 euros, la posibilidad para los parados de aplazar el pago de la hipoteca o la mejora de las condiciones para alargar los préstamos hipotecarios. En el fondo, diferentes fórmulas para que los ciudadanos tengan más dinero a su disposición, ya que esto en teoría debería mantener el nivel de consumo.

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Muchas de las medidas adoptadas por las grandes economías se encaminan también hacia aumentar el dinero a disposición de los ciudadanos para que puedan seguir consumiendo o por lo menos pagando sus deudas. Y aquí es donde entra en juego la propensión marginal al consumo o ahorro (Marginal Propensity to Consume en inglés). Se trata de un indicador que mide el aumento del gasto cuando se produce un incremento de los ingresos y es un buen complemento al dato de la tasa de ahorro de los hogares. Si el dato de propensión marginal al consumo medio es, por ejemplo, del 80%, esto indica que por cada nuevo euro de ingreso 80 céntimos pasan a engordar la lista de dinero disponible para gastos. Es decir, que casi todos los nuevos ingresos se utilizarían para consumo y no para ahorro o inversión. Esto es precisamente lo que ha sucedido en los últimos años y no sólo porque los españoles hayan gastado los nuevos ingresos en el momento de recibirlos, sino porque algunos ya habían hecho uso de ellos antes incluso de tenerlos en su cuenta. Como suele decirse habitualmente ‘nos ha quemado el dinero en las manos’

Por fortuna la situación está dando un giro gracias a la crisis. Y es que el ahorro de las familias alcanzó el 23,7% de su renta disponible en el cuarto trimestre de 2008, lo que supone un incremento de 3,7 puntos porcentuales respecto al año anterior. El problema es que por el momento sólo se trata de una respuesta casi instintiva a un empeoramiento de las perspectivas económicas y no un cambio real en los patrones de consumo. Para no desperdiciar las ayudas del Gobierno lo mejor es ser conscientes de ellas (una visita a la página del Plan-e puede ayudar) y utilizarlas de la forma que mejor ayuden a cada uno a superar la crisis. De otra forma sólo habremos ‘desperdiciado’ ese dinero en consumo como muchos hicieron tras el triunfo de España en la Eurocopa con la primera parte de la deducción de los 400 euros del Gobierno en el bolsillo.

Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto Gunnar Wrobel

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