
La desafortunada intervención de la señora Aído en su comparecencia ante las miembras del Congreso el otro día ha dado al traste con mis ingenias pretensiones de que vamos por el buen camino. Me refiero al avance laboral de la mujer en España, lejos de retóricas feministas tan anticuadas al día de hoy.
Soy de las que piensan que no hay que cuestionar si la señora ministra tiene menos condiciones que otra para liderar un ministerio, pero sí averiguar hasta qué punto la titular de “Igualdad” es capaz de transmitir soluciones y motivaciones a su entorno más directo, es decir, al resto de las “mortalas”, entre las que me encuentro.
Y la motivación es sobradamente nula. Motivación a pensar que su ministerio sirva para algo.


Comentarios
Excelente artículo, Ana. Me agrada ver que hay estudios científicos que avalan que la maternidad, y la conciliación entre vida laboral y familiar es buena para la productividad. La otra visión, la de "más horas en la oficina, mejor", es una visión cortoplacista que solo provoca insatisfacción. Confiemos que pronto se produzca esa paridad entre empleo en hombres y mujeres.
Totalmente de acuerdo con tu exposición Ana. Conciliar la vida familiar con la laboral es esencial para mantener la productividad alta y lo que es más importante, la mente sana.
El problema con la conciliación es ¿por qué cuando se habla de concicliación sólo se piensa en las mujeres? Se da por hecho que las tareas y obligaciones derivadas de las familias son una carga de las mujeres y se ponen facilidades para que las afronte más fácilmente, pero yo hablaría de CORRESPONSABILIDAD previa a la conciliación. Es cosa de todos los miembros de la familia y todos tenemos que ver cómo nos arreglamos, conciliamos, delegamos, o dejamos de hacer estas cosas. Y totalmente de acuerdo en que la clave es la independencia económica, y perder el miedo a cobrar más o tener un mejor trabjao que tu pareja, para que no se vea siempre el sueldo de la mujer como un complemento, ya que eso hace que las mujeres no valoren su trabajo en lo que vale, sino en función del dinero que creen necesitar, y acepten sueldos peores que sus compañeros por las mismas tareas.
buen punto Alicia, es cierto que la conciliación es una labor de todos, sin distinción de sexos