
Se acerca la Navidad y empiezan a escucharse con fuerza los primeros llamamientos para comprar Lotería de Navidad, algo que se ha convertido en una tradición más de esas fiestas para muchas personas. De hecho, cada español gastó el año pasado una media de 58 euros a través de 13 números. Y es que entre el que se compra uno mismo, la participación de la empresa, del bar y otros compromisos, la ‘factura’ de la lotería navideña sale cara, por no mencionar que muchos reinvierten los ‘dividendos’ en el Sorteo de El Niño. Es decir, que terminan perdiendo lo poco que había ganado.
En realidad, la Lotería de Navidad no es uno de los ‘peores’ juegos de azar en términos estadísticos, ya que existen un 5% de probabilidades de que toque y un 10% de recuperar lo invertido. Y es que hay otros juegos con muchas menos posibilidades estadísticas de ser rentables, aunque al final lo que realmente cuanta a la hora de comparar este tipo de ‘inversiones’ no es tanto el ‘premio gordo’ como el porcentaje total que “devuelven” en premios. Así, por ejemplo, la ruleta es una buena apuesta, ya que devuelve entre el 95% y el 97% de los premios, un porcentaje mucho más alto que la Lotería Nacional.
Todas estas estadísticas y advertencias no han servido para que los españoles gasten menos en juegos de azar. Más bien al contrario. En España los juegos de azar mueven un mercado cercano a los 18.000 millones de euros, cifra que se ha incrementado en 2008 gracias a la legalización de las casas de apuestas deportivas, que se postulan como una alternativa a la tradicional quiniela. Además, la crisis puede tener un efecto positivo sobre el sector, ya que según la Asociación Cordobesa de Jugadores en Rehabilitación (Acojer) el gasto en el juego subirá un 15% en lo que resta de 2008 y 2009. El problema en este sentido es la percepción de los juegos de azar como la fórmula más sencilla de conseguir dinero rápido. Un estudio de la Universidad Carnegie Mellon ha descubierto que las personas con menores ingresos gastan más en juegos de azar en términos relativos. Esto se debe a la concepción equivocada de la lotería como una solución a su situación financiera. Esta relación se acentúa cuanto mayores son los problemas y la deuda, ya que como suele decirse “situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas”.

