La operativa en Bolsa tiene una parte de previsión y picaresca. Para rentabilizar al máximo las inversiones realizadas no basta con estudiar el comportamiento de los valores y fondos de inversión, sino que también hay que aprender a ser oportunista y sacar provecho de las circunstancias concretas. Las subidas de las materias primas en los últimos tiempos son el mejor ejemplo de cómo una coyuntura concreta puede servir para que un determinado tipo de producto se revalorice por encima de las expectativas iniciales. La clave está en adelantarse a la tendencia del mercado, algo muy complicado, o por lo menos ‘subirse al carro’ al comienzo del proceso.
En este sentido, si pocos analistas fueron realmente capaces de predecir la subida del precio del petróleo por encina de los 100 dólares por barril o las impresionantes alzas del coste del oro, menos vieron venir la revalorización que están experimentando las llamadas materias primas blandas. Se trata de productos como el arroz, el maíz, el trigo o la soja, entre otros, que se han situado en máximos históricos. La cotización de los tres primeros dentro del mercado de materias primas de Chicago experimentó subidas de entre el 0,2% y el 1,3% en la sesión del jueves y ya acumulan una revalorización cercana al 100% durante el último año en alguno de los casos.
Sin embargo, el artículo que realmente está haciendo saltar las alarmas es el arroz. La sesión del miércoles sirvió para que superase su máximo histórico tras aumentar su valor en un 2,8% hasta los 20,26 dólares por cada 100 libras de arroz cáscara. Se trata del último paso de una escalada que le ha llevado a revalorizarse un 42% durante el primer trimestre del año, algo previsto por muy pocos analistas y que ha puesto en alerta a diferentes organismos. Desde el Banco Mundial su presidente, Robert Zoellick, explicaba que el alto precio del arroz puede desencadenar serias tensiones en más de 33 países. No en vano se trata de un alimento básico para cerca de 3.000 millones de personas, la mayoría situadas en Asia.
En el fondo de toda esta subida se encuentra la hipótesis de que un aumento del 3% anual en la demanda de cereales quebrará el mercado, ya que por primera vez la demanda superará la oferta. Este año las cosechas han sido peores de lo esperado, lo que ha servido para encarecer un poco más el precio del arroz, pero lo que realmente lo ha disparado ha sido la decisión de recortar las exportaciones por parte de algunos de los principales productores. En este sentido, Vietnam enviará un 22% menos de arroz a extranjero y China e India pueden seguir el mismo camino. En el fondo, el alto precio de esta materia no hace sino aumentar la inflación general en estos países y cortar las exportaciones sirve para controlar este dato. Mientras, otros como Indonesia reducirán los aranceles a la importación para abastecerse sin que suban excesivamente los precios internos.

