
El pasado viernes el precio del barril de crudo experimentó la mayor subida de su historia en un sólo día con una revalorización cercana a los diez euros. Después de una semana relativamente tranquila el ‘oro negro’ regresó a máximos y lo peor es que muchos analistas apuntan a que podría seguir subiendo. De hecho, algunas casas de análisis apuntan al entorno de los 150 dólares como objetivo a medio corto plazo, en tanto que algunos países miembros de la OPEP no descartan que termine alcanzado los 200 euros antes del final de año.
Las causas no son nuevas (ya se han comentado en algún artículo anterior) pero no está demás enumerarlas: problemas de suministro, crecimiento de la demanda por parte de los países emergentes y sobre todo la falta de una alternativa para un bien que es finito. De hecho, el encarecimiento de algunas materias primas ha llevado a replantearse el futuro de los biocombustibles, mientras que la energía renovable sigue sin ser una opción en este caso.

