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La Real Academia de la Lengua (
RAE)
entiende por deuda la “obligación que alguien tiene de pagar, satisfacer o reintegrar a otra persona algo, por lo común dinero”. El sistema financiero se ha encargado de articular diferentes fórmulas para prestar dinero y hasta cierto punto asegurar que este sea devuelto. Bancos y cajas de ahorro han creado todo un
negocio en torno a la deuda, que se ha convertido en una de sus principales vías de ingreso. Con el tiempo incluso han aumentado las vías para generar deuda, pasando de los tradicionales préstamos a los créditos y especialmente a las tarjetas de crédito.
En una economía como la española, que se nutre principalmente del consumo interno la capacidad de endeudarse de estos consumidores. Durante años los usuarios han ido acumulando deuda en forma de créditos al consumo y sobre todo de préstamos hipotecarios hasta más allá de límites razonable en muchos casos. En teoría, la deuda no debe superar el 40-50% de ingresos de un hogar dentro de un presupuesto equilibrado que además permita el ahorro y la inversión. En España ese margen se supera con creces sólo con la hipoteca a la que muchas veces hay que sumar préstamos personales y créditos al consumo. Es decir, existe una situación muy cercana al sobre endeudamiento, que no es más que las dificultades para hacer frente a las obligaciones financieras, por una mala gestión de la estructura de la deuda.
Como es lógico, cuando una familia tiene
problemas para hacer frente a sus deudas lo primero que suele hacer es recortar los gastos. Así, podrá destinar más dinero a hacer frente a préstamos y créditos para evitar caer en una situación de impago o a ahorrar para eventuales imprevistos. La ecuación es en teoría sencilla desde e
l punto de vista presupuestario. El problema es que todo esto afecta al consumo y como explica la
paradoja del ahorro, el aumento de esta tasa merma la capacidad económica global del país. Al final, si los ciudadanos no consumen las empresas tienen menores necesidades de generar productos y llegan los recortes salariales o despidos, que vuelven a mermar la capacidad de consumo hasta entrar en una especie de círculo vicioso.
La economía española en general todavía no ha alcanzado ese punto, aunque el sobre endeudamiento de las familias españolas es todo un problema. Según un informe de La Caixa, la deuda de las familias españolas en 2008 alcanzará el 143% de la renta disponible, una cifra que se repetirá en 2009. Estos son niveles de endeudamiento máximo que dejan la capacidad de consumo bajo mínimos, lo que a su vez lastrará el proceso de recuperación económica.
La política del Banco Central Europeo (BCE) no está ayudando a mejorar la situación y su empecinamiento en mantener los tipos de interés en el 4,25% sigue siendo una pesada losa para las familias hipotecadas. Por fortuna, el Euribor ha comenzado a caer levemente, al igual que el IPC, lo que podría dar un breve respiro a muchos hogares de aquí hasta final de año.
Pero los hogares no son los únicos que han utilizado mal su capacidad de endeudamiento. Muchas compañías también lo han echo y el mejor ejemplo es Martinsa Fadesa, que ha sido incapaz de hacer frente a sus obligaciones y ha tenido que declararse en suspensión de pagos. Al final tanto el Gobierno como los bancos y cajas de ahorros estimaron que en un momento de contracción crediticia la compañía no ofrecía las mejores garantías y se negaron a refinanciar su deuda. Aunque es el caso más ‘sonado’ no es el único. Hay otras corporaciones en una situación similar y las cotizadas que no lo están pueden enfrentarse a rebajas en sus calificaciones de deuda. Todo por una mala gestión de su deuda.
En el fondo, se puede decir que una mala gestión de la deuda (en forma de hipoteca subprime en este caso) fue el detonante de la actual crisis económica que comenzó en Estados Unidos y ya se ha extendido por todo Europa. Ahora España debe sortear riesgos similares por algunos préstamos no demasiado rigurosos concedidos con los tipos de interés en mínimos. Veremos cómo lo consigue.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto | guziefoto
Comentarios
Estoy de acuerdo con gran parte del análisis realizado en este artículo. Sin embargo no coincido en la opinión de que el BCE actua mal al mantener los tipos. El alto grado de endeudamiento actual proviene en gran parte de una época de tipos de interés demasiado bajos, que provocaron que gente sin conocimientos financieros se endeudase sin saber realmente que el recorrido del euribor podía subir tanto. Pero no toda la culpa la tienen los que se endeudaron, las entidades bancarias prestaron dinero a gente que tal vez no pueda pagarlo si el euribor sigue a este nivel, ellos también actuaron mal, y deberían pagar por sus errores.
Un cordial saludo, esperando que la próxima reunión del BCE deje los tipos sin tocar.
Estoy de acuerdo en que buena parte de la actual crisis se debe a un largo periodo con tipos de interés excesivamente bajos, así como que la labor del BCE es controlar la inflación, no velar por el crecimiento de la economía. Del mismo modo, son culpables tanto quienes se endeudaron como quienes les concedieron esos créditos de alto riesgo.
Sin embargo sí que creo que una pequeña bajada de tipos (0,5 puntos a lo sumo) podría aliviar la situación de muchas familias y recortar el aumento de la morosidad. Otra cosa es que muchos vean sus bolsillos más aliviados y vuelvan a gastar, pero ante eso poco se puede hacer.