Bernard Madoff ha vuelto a poner a los gestores de fondos en el ojo del huracán. El que hasta hace poco era considerado uno de los gestores más prestigiosos de Wall Street, especialmente entre las familias más acaudaladas, pasará a la historia como el presunto artífice del fraude más grande jamás conocido por un valor cercano a los 50.000 millones de dólares y ramificaciones en todo el mundo.
Para urdir su trama Madoff utilizó el conocido como esquema Ponzi, cuyo funcionamiento es muy similar a los sistemas piramidales. Básicamente consiste en atraer clientes (inversores) a través de la promesa de fuertes beneficios a corto plazo. En caso de que el gestor no sea capaz de lograr estas rentabilidades, utiliza la liquidez que le proporcionan los nuevos clientes para cumplir con los antiguos y así el sistema sigue creciendo a través de un dinero que ya no existe. Al final, el fraude sale a la luz cuando la bola de nieve es demasiado grande y cae por su propio peso. En el caso de Madoff, la disminución de nuevas aportaciones y la retirada de fondos de algunos clientes debido a la crisis destaparon la estafa.
Este escándalo destaca una vez más la importancia de la labor de los gestores de fondos en primer lugar por su honradez a la hora de manejar el capital que reciben y en segundo por la forma en la que pueden influir en los resultados económicos. Madoff había sido un excelente gestor en el pasado y gracias sólo a su fama consiguió atraer a las personas más ricas del mundo y que hasta hace relativamente poco tiempo no se pusiese en duda un rendimiento sospechosamente positivo por parte de sus fondos. Por suerte, existen otras fórmulas al margen del prestigio para determinar hasta qué punto es buena o mala la labor de un gestor. Es lo que en términos financieros se conoce como alfa y que mide la influencia de la labor de gestión en el desarrollo del fondo tratando de excluir los elementos relacionados con la propia evolución del mercado. Este último es el llamado beta, que valora lo que ganaría un fondo sólo por estar activo.


Comentarios
Habrá que empezar a tener en cuenta estos baremos a la hora de contratar un determinado fondo o como dice el artículo penalizar a los buenos gestores con la desconfianza.