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¿Qué hacemos cuando tenemos un poco de dinero? Lo gastamos. Esta vendría a ser la máxima de esta nueva enfermedad, llamada “
trastornos monetarios” o simplemente “desórdenes de consumo”.
Este siglo XXI se caracteriza (o se caracterizaba hasta esta última megacrisis económica) por una fiebre del consumo y el gasto. La evidente mejoría del nivel de vida en los primeros años de este siglo, además del auge del crédito fácil, han logrado que el consumo se disparara hasta niveles nunca antes alcanzados. Sin embargo, comenzaron a aparecer trastornos psicológicos que evidenciaron crecientes problemas de personalidad, que dio lugar a una nueva especialidad en la psicología: la terapia financiera.
Este sector logró reunir la orientación psicológica con el asesoramiento financiero, para tratar de contrarrestar a lo que se llaman “trastornos financieros”: una serie de comportamientos malsanos y autodestructivos, que no son tan extremos como la ludopatía, la cleptomanía o las compras compulsivas, pero que afectan a un número creciente de personas.
Entre los
comportamientos financieros problemáticos identificados por los psicólogos en los últimos años como trastornos financieros están:
- Gasto excesivo
- Gasto insuficiente
- Pedidos de préstamos en serie
- Infidelidad financiera (engañar a la pareja mintiendo tras hacer un gasto)
- Adicción al trabajo
- Incesto financiero (controlar a los familiares a traves del dinero)
- Ser cómplice de una adicció financiera
- La acumulación de dinero (no confundir con el ahorro)
- Culpabilidad y vergüenza por la pobreza o la riqueza
Si usted cumple con algunos de estos requisitos, entonces sufre de un desorden de consumo. Y estos surgen de la relación que llegan a tener el dinero y los sentimientos.
Los casos son más de los que uno se imagina. Incluso existen centros de tratamientos en Estados Unidos, cuna del consumo desenfrenado. Hay programas de rehabilitación monetaria en los que, a lo largo de seis días de terapia de grupo donde se ahondan en las raíces del problema, el dinero deja de ser un tema tabú y se logra comprender que la vida va mucho más allá de la cuenta bancaria.
Es probable que la actual crisis de los mercados, con Wall Street a la cabeza, lleve a examinar a más de uno su relación con el dinero más allá de su cartera de inversión. Incluso algunas encuestas dicen, realizadas aún antes de la debacle de la economía mundial, que el 75% de los adultos entrevistados señalaban al dinero como la mayor fuente de estrés de sus vidas.
En fin, Brad Klontz, psicólogo financiero y autor de numerosos estudios al respecto, resume todo en una sola frase: “vivimos tiempos peligrosos”. Así que, a cuidarse y a tratar de dejar de estar pendiente únicamente del dinero. El euro no lo es todo. Si bien no hay que descuidarlo, existen muchas otras cosas más importantes, como la familia y la salud. ¡A dejar de ver la evolución diaria de nuestro plan de pensiones! Seguramente, cuando la crisis acabe, se recuperará con creces.
Autor. Fabián Sinibaldi. Analista económico de América del Sur de Financialred.com
Foto crazthonfry