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La educación financiera empieza desde jóvenes

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La educación financiera es uno de los mayores handicaps en la sociedad actual y una de las causas del sobre endeudamiento de los españoles, que muchas veces ni siquiera conocen realmente los productos que están contratando. El problema es que por una parte las escuelas no están preparadas para estos efectos y por otro no siempre es fácil enseñar a un niño el valor del dinero y su manejo. Además, a esto hay que añadir las dudas a la hora de cuándo de introducir a los más pequeños en los secretos de las finanzas.


En realidad no hay una edad exacta, pero entre los cinco y los ocho años puede ser un buen momento para acercarles conceptos que de mayores les serán más que útiles para gestionar sus finanzas personales. Y es que no se trata tanto a tratar directamente temas como el manejo de cuentas bancarias o de buscar el mejor crédito, sino más bien de inculcar una serie de hábitos y conceptos sobre los que más tarde crearán una conducta de consumo adecuada. Es decir, sentar las bases para aprendan a ahorrar y gestionar su capital, además de despertar su interés por el mundo económico.


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La red (y Estados Unidos en concreto) ofrece grandes ejemplos de cómo introducir a un niño en las finanzas personales. Una de estas técnicas más peregrinas es utilizar el puré de patatas (u otros alimentos) para enseñar cuestiones relacionadas con el dinero. La idea consiste en explicarle al niño que el puré de patatas es algo que necesitamos para vivir ya que nos aporta nutrientes, en tanto que la salsa, que puede añadirse al puré para que sepa mejor, no es necesaria para sobrevivir. Así, podrá discernir entre el deseo y la necesidad. A partir de ahí propone presentando paulatinamente diferentes artículos u objetos para que el niño los catalogue como ‘puré de patatas’ o ‘salsa’.


Se trata sólo de un ejemplo de cómo comenzar a hablar implícitamente de dinero y necesidades sin la necesidad de entrar directamente en cuestiones más técnicas y aburridas para la mayoría como eleaborar un presupuesto. En realidad existen diferentes fórmulas para acercar la económía a los hijos, pero al final siempre se basan en los mismos principios que una persona adulta aplica a la gestión de su dinero, sólo que algo más sencillos y básicos.


Algunos de estos valores pueden cambiar en función de la forma de ser de los padres o de su modelo de gestión económica (más o menos ahorrador, inversor activo, gran planificador…). Del mismo modo hay quien llevan a cabo una enseñanza ordenada de las bases de la gestión financiera (lo idóneo), en tanto que otros tienen claros los objetivos pero no la metodología. Este es el caso de Julie Rains, que cuenta las seis cosas aleatorias que ha enseñado a sus hijos sobre el dinero, y que pueden servir como punto de partida hacia unos niños capaces de hacerse con el control económico de su vida. En su caso reconoce que las circunstancias son las que le han llevado a intrododucir uno u otro tema en la educación de los niños, pero es igualmente útil ver qué conocimientos han adquirido y por qué.



  1. Cuidado con el precio de los servicios añadidos: los niños descubrieron esto por la vía dura gracias a los servicios de internet de los teléfomos móviles que les compraron para los viajes de la escuela.

  2. Cuida tus gastos si quieres un negocio rentable, pero tampoco seas tan rácano como para satisfacer a los clientes: la venta de cartas de un juego de rol a través de eBay puede ser un gran medio para descubrir el valor del dinero. Eneste caso el niño sólo tuvo en cuenta el apartado de ingresos pero no el de los gastos y cuando lo hizo fue en detrimento del consumidor.

  3. Piensa bien tus adquisiciones antes de hacer el pago: el típico curso de verano sirvió para enseñarle al niño de ocho años que antes de apuntarse a un curso (y desembolsar el coste del mismo) es mejor cerciorarse de que realmente es lo que quieres.

  4. Hay que ser previsor con el dinero y contar con suficiente pero no gastarlo todo: este caso nos trae otra escena típica sobre el uso del dinero y cómo es necesario guardar siempre algo para devolver en casa.

  5. Sólo porque puedas permitirte todo lo que quieras no signfica que puedas tener todo lo que deseas: un caso relativamente habitual. El niño se aficiona a un plato en un restaurante y piensa que lo normal es poder comerlo todos los días. Al final la madre le explica que no pueden permitirse comer fuera a diario, pero no porque sean pobres, sino porque a veces también conviene ser precavido y ahorrador.

  6. Tener dinero puede ahorrarte dinero: aunque más característica de Estados Unidos, la situación también puede extenderse a España aunque en otro contexto. A la hora de comprar los instrumentos para la banda de música del colegio, la madre prefirió llevar al niño a una tienda donde le ofrecieron diferentes fórmulas para hacerse con él: adquirirlo por un coste mensual fijo, alquilarlo y utilizar ese pago mensual para ir comprándolo o comprar directamente el instrumento con un descuento cercano al 50% y en caso de cambiar de opinión devolverlo para recuperar el dinero menos el alquiler mensual. Al final el niño terminó decantándose por la última opción para ahorarse el pago de alquileres.


Los casos presentados por Julie Rains sirven para ilustrar cómo, queramos o no, los niños van adentrándose poco a poco en el mundo de las finanzas y por eso conviene planificar su educación respecto al uso y el valor del dinero. Además, también hay que explicarles lo que algunos consideran la única enseñanza real sobre el dinero: que es un gran sirviente pero un terrible amo. Es decir, valora el dinero en su justa medida, aprende a gestionarlo y utilizarlo pero sin convertirte en su esclavo.


Autor. José Trecet. Analista de Financialred.com


Foto | JC Rojas

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