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El segundo paso en el camino hacia el control financiero consiste en hacer balance patrimonial para saber el capital y los activos disponibles. En primer lugar la suma de los activos menos la resta de los pasivos permite conocer la situación financiera real, es decir, nuestra deuda y las posesiones e ingresos con las que contamos para hacer frente a ella. En segundo, es la mejor fórmula para saber cómo está distribuido nuestro dinero: cuentas bancarias con las que contamos, fondos de inversión, posesiones inmobiliarias, artículos personales de valor, préstamos, tarjetas de crédito…
La forma en la que una persona distribuye su patrimonio es el reflejo del tipo de ahorrador e inversor que es. Una persona que controla sus finanzas personales también será más activa en el ámbito de la inversión que otra que no lo hace simplemente por su necesidad de rentabilizar el capital del que dispone. Es lo que comúnmente se conoce como ‘poner nuestro dinero a trabajar‘ y sin lo cual es complicado alcanzar la libertad financiera. Por desgracia, en el caso de los españoles se cumple con un perfil general de ahorrador despreocupado por su dinero y por lo tanto de inversor poco o nada activo. No se trata ya de ‘jugar’ en Bolsa o embarcarse en el mercado de futuros y acciones, sino más bien de una mínima gestión patrimonial para que por lo menos nuestro dinero no pierda valor por el efecto de la inflación y las comisiones de algunas cuentas bancarias.
Los datos referentes a la distribución de la riqueza de los españoles ponen de relieve este problema, empezando por el 39% del dinero de las familias que no recibe ningún tipo de remuneración. Se trata de 269.533 millones de euros que al cierre de 2008 permanecía en cuentas corrientes que apenas ofrecían intereses significativos y en las que el coste de mantenimiento muchas veces supera a estos beneficios. Para buscar las causas de esta actitud hay que acudir en primer lugar a la despreocupación y desconocimiento generalizado de la oferta bancaria por parte de la mayoría de españoles y en segundo a un perfil eminentemente conservador en el que prima la disponibilidad inmediata del capital sobre cualquier otro concepto.
El dinero en las cuentas corrientes constituye una parte importante del patrimonio de los hogares españoles. En concreto, se trata del 33,5% de su riqueza si se suman todos los depósitos bancarios. A esto hay que añadir un 42,4% en acciones y participaciones en fondos de inversión (muchos de ellos provenientes de los planes de pensiones contratados), un 13,5% en reservas técnicas de seguros, un 4,6% en dinero que se guarda en efecto y un 2,5% en valores distintos de acciones.
Todavía se puede profundizar más en las cifras de ahorro de los hogares españoles durante 2008. Según los datos de Inverco, el ahorro de las familias españolas se distribuye en depósitos bancarios (40,8%), inversión directa /26,6%) y fondos de inversión, de pensiones y seguros (24,3%). Es decir, perfil más que conservador con predisposición hacia los productos más tradicionales y sencillos como son los depósitos (aunque la dinámica del mercado en 2008 también ha beneficiado a estos productos).
A esta distribución del ahorro hay que sumarle el resto de activos patrimoniales, generalmente representados por la vivienda y el coche pero que tras la caída del mercado inmobiliario es más complicado calcular su valor exacto. No ocurre lo mismo con la hipoteca y su peso en las cuentas familiares. El 63,3% de los españoles dedica más de la mitad del sueldo al pago de la hipoteca, que al mismo tiempo supone su mayor activo muy por encima del resto de inversiones.
La importancia de la vivienda como fuente principal de patrimonio, unido a la dificultad para ahorrar en el caso de los hipotecados, es uno de los problemas que muestra la distribución del dinero que hacen los españoles. Por lo menos, gracias a la crisis muchos españoles se están dando cuenta de la importancia de redistribuir su dinero y sobre todo de sacar partido del mismo. Si se mira con perspectiva ese 39% de dinero estancado en cuentas sin remunerar no es un porcentaje tan grande. Hace apenas unos meses era del 45%.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto Arria Belli
Comentarios
Hay que aprender a sacar partido a nuestro dinero, aunque sea a través de cuentas de ahorro remuneradas.