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El título es claro: la inversión en deuda pública se encuentra en su esplendor. Pero la paradoja es que no es requerida por sus rendimientos de hecho, se encuentra en mínimos históricos sino por la seguridad que se supone que ofrece. ¿Pero es esto realmente así?
Muchos gurúes económicos ya están diciendo que hay que prestar mucha atención al mercado de la deuda pública, ya que les preocupa que el apetito mundial por los bonos de un país por ejemplo, los bonos del Tesoro de los EEUU pueda disminuir a medida que se dispara el déficit fiscal del emisor. En el caso de Estados Unidos, el déficit proyectado en el último presupuesto estatal es gigantesco.
En plena crisis, los inversionistas siguen acudiendo en masa a los instrumentos más seguros y, en el proceso, dejan de lado la deuda más riesgosa, una señal de los males que siguen aquejando a la economía mundial y los mercados financieros. Por esta razón, el sistema financiero mundial presenta un gran problema: el exceso de demanda por los valores de deuda pública.
Para poner un ejemplo, una serie de subastas de bonos del gobierno estadounidense realizada esta semana, cuyo monto ascendió a los 94.000 millones de dólares, dejó en evidencia esta situación. Durante una subasta de títulos a dos años la demanda por los valores superó la oferta por una relación de más de dos veces y media (un 250% más), a pesar de que los bonos ofrecían un rendimiento de apenas 0,96%. También hubo una alta demanda en las subastas de papeles a cinco y siete años.
El problema es que la deuda pública es un gran competidor de la deuda corporativa, acotando el crédito disponible tanto para las empresas como para las familias y traduciendo el exceso de oferta en un alza de los tipos de interés.
Y esto puede empeorar. Para financiar el déficit y paquetes de rescate, es probable que Estados Unidos emita hasta 2 billones de dólares (dos millones de millones de dólares) de deuda en el actual año fiscal, según analistas de J.P. Morgan. La gigantesca emisión de deuda se produce en momentos en que otros países también están acudiendo a los mercados. Europa y Japón, por ejemplo, agregarán más de 750.000 millones de dólares en nuevas emisiones este año.
Los inversionistas se han mostrado tan reacios a poseer otros instrumentos o inversiones de mayor riesgo que han estado dispuestos a tener bonos del Tesoro a pesar de sus bajos retornos. Sin embargo, volvemos a mencionar el problema anteriormente citado, quedando en evidencia en el siguiente ejemplo: los inversiones institucionales chinos como su Banco Central compraban deuda del Tesoro de EE.UU a la vez que reducían sus posiciones en la deuda ligada a las firmas hipotecarias estadounidenses Fannie Mae y Freddie Mac. Esto indirectamente presiona al alza las tasas hipotecarias en EE.UU y obligan al gobierno federal a inyectar más fondos en estas dos empresas en particular y en todo el mercado en general. Esto produce un mayor déficit, que se cubre con más emisión de deuda y volviendo al principio de la historia.
Según iMoneyNet, una publicación que rastrea los flujos de fondos en los mercados monetarios, el dinero que ha entrado a los fondos de inversión especializados en valores del Tesoro ha crecido en más de 121.000 millones de dólares desde septiembre en los Estados Unidos, mientras que los fondos que invierten en deuda corporativa han visto una salida de capital de casi 200.000 millones en el mismo periodo. Claramente gran parte de este dinero fue traspasado a los fondtesoros.
En un intento por apuntalar sus escuálidos balances, se esperan que los bancos estadounidenses compren mayor nivel de deuda del Tesoro dejando de lado activos más riesgosos, como las acciones. ¿Adivinen las consecuencias de ello? La situación de los mercados de capitales podría empeorar.
Pero esto no es todo. La emisión indiscriminada de deuda pública mundial puede causar, según especialistas en la materia, una burbuja de la que no se conocen sus consecuencias. Por lo pronto, hay varios países en riesgo de default por no poder pagar su deuda soberana. Es más. Hoy en día, ni siquiera Estados Unidos puede pagar su propia deuda…
Autor. Fabián Sinibaldi. Analista Económico de Financialred.com
Comentarios
Un gran artículo que explica buena parte de los problemas actuales y de los que están por venir, con posibles quiebras de países incluídas.
Coincido contigo josé