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¿Hasta dónde puedo endeudarme?

1 comentario

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Endeudarse es algo habitual. A lo largo de la vida de una persona existen una serie de elementos que difícilmente se pueden adquirir sin financiación, o lo que es lo mismo, sin endeudarse. El más común es la vivienda, pero hay otros más o menos habituales como el coche o los estudios, entre otros. Así, más que una opción la deuda se puede considerar como la única solución en muchos casos y por lo tanto no hay que pensar en ella como un demonio para nuestras finanzas personales. De hecho, acabar con la deuda no siempre tiene por qué ser una prioridad dentro de la gestión financiera. Todo dependerá de cómo esté estructurada esa deuda, es decir, del tipo de créditos (hipotecario, personales, al consumo…), su cuantía y duración.

Sin embargo, lo más importante a la hora contraer deudas es calcular bien nuestra capacidad de endeudamiento, que es la cantidad de dinero o recursos que se puede asumir como deuda sin riesgo de caer en la morosidad o el impago. Dicho de otra forma, la deuda que se puede asumir sin desequilibrar nuestro presupuesto. Generalmente esta capacidad suele expresarse como un porcentaje de los ingresos totales netos mensuales y varía en función del estado de las cuentas de cada persona. Y es que para calcular exactamente la nuestra capacidad de endeudamiento también hay que tener en cuenta los gastos fijos a los que tiene que hacer frente (recibos de luz, teléfono, comunidad, alquiler, otros créditos…). Además, también influyen otros aspectos como la edad, estabilidad y proyección laboral o las propiedades que posea.

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La Red ofrece distintas herramientas para la gestión financiera y el cálculo de la capacidad de endeudamiento. La de Ceaccu (Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios) es una de las más completas, aunque hay otras como las de BolsaCinco de Telecinco o la revista Consumer. En términos generales la deuda debe estar entre el 35% y el 40% de los ingresos totales, aunque siempre es más recomendable la parte baja de la horquilla. Evidentemente, los gastos fijos determinarán en buena medida el porcentaje final, pero por encima de estos niveles se corre peligro de terminar sobreendeudado si la situación económica no es favorable o si surge un imprevisto.

Precisamente la falta de previsión económica ha sido uno de los culpables del sobreendeudamiento de las familias españolas y del consiguiente aumento de la morosidad. Los altos tipos de interés registrados durante la mayor parte del año se han traducido en unas elevadas cuotas mensuales que ahora muchas familias se ven obligadas a asumir hasta la revisión de su hipoteca (en el caso de este tipo de préstamos). Y es que la deuda que en 2007 apenas suponía un 40% de los ingresos en 2008 se disparó hasta el 50% en algunos casos por este efecto, al que también hay que añadir el crecimiento de la inflación que la mayoría de españoles obvia en estos casos.

Por fortuna para muchos hipotecados, las medidas para incentivar el consumo y reavivar el mercado de crédito han llevado a una caída de los tipos de interés y han dado un respiro a muchas de las personas endeudadas. Sin embargo, la situación vivida en 2008 con los tipos de interés y la crisis actual debe servir para los españoles empiecen a reparar en la importancia del control de sus finanzas personales y sobre todo de contar con una buena planificación. Es decir, ser conscientes de los riesgos que se corren al acercarse al máximo de la capacidad de endeudamiento sin tener en cuenta todos los factores que pueden afectar a su capacidad de ingresos y a la evolución de esa deuda contraída.

Aunque un poco tarde para muchos, esperemos que la crisis sirva de lección sobre la deuda que cada persona es capaz de asumir.

Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto ipcolasso en Flickr

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Comentarios

  • 1

    Avatar de mare !
    mare | 2 estrellas

    Corría una época de bonanza en la que muchas familias vivían al día, muy por encima de sus posibilidades, como comentas.

    Nadie se detuvo a considerar hasta qué punto podía afrontar un nivel de endeudamiento que iba creciendo sin medida, y esa falta de previsión está provocando verdaderos problemas ahora mismo en la vida diaria de muchas familias.

    Muchos comercios empiezan a tener listas de morosos, o compras que no les van a abonar, en los supermercados el consumo de marcas blancas ha sustituido a las habituales, las cuotas de la Comunidad se devuelven, etc.

    Aunque curiosamente, a veces miro a mi alrededor, y sigo viendo buenos coches, ropa cara, y estilos de vida que son sorprendentes.

    Interesante artículo José.

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