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Esta pregunta es muy difícil de contestar, pero la hacemos porque es interesante desmenuzar la actualidad para poder evaluar la mejor de las alternativas. En principio podemos decir que las actuales cifras que se evidencian en el mercado español escapan a los momentos de prosperidad que vivíamos años atrás, por lo que los precios ya no son los mismos.
La paupérrima situación que soporta la economía española no hace más que contrastar con el incremento medio anual del 13,8% que registraron los precios de la vivienda entre 1999 y 2005. Por aquellos años, hemos sido parte de la mayor subida de los países que comparten el euro.
Sin embargo, 2008 reflejó una situación ambigua. Por un lado, en el primer semestre, el precio de la vivienda escaló un 2,9% anual, mientras el valor de las casas y pisos cayó un 1,4% en la segunda mitad de 2008. No conforme con ellos, los precios nominales de la propiedad residencial bajaron un 3,2% en el cuarto trimestre del año pasado respecto al mismo periodo del año anterior.
Estos datos no hacen más que afirmar dos situaciones. En primer lugar, que durante los años que duró la explosión inmobiliaria, hemos estado pagando precios siderales, aunque había dinero para solventar semejante fiesta. Pero también, en segundo plano, estamos en presencia de una caída generalizada que parece continuar tu tendencia descendente, en medio de una recesión como no vivíamos desde hace una década y media. Es decir que este es el comienzo de un declive que estará acompañado de incertidumbre, paro y malas noticias.
Y aquí viene la pregunta del millón, ¿es momento para comprar una vivienda?
Para responder esta cuestión debemos trazar dos escenarios bien distintos. El primero es el mas fácil, y el segundo el más real.
Si contamos en nuestro poder con el dinero suficiente o los avales como para embarcarnos en un proyecto semejante, tal vez en estos momentos podamos conseguir una vivienda que un año atrás escapaba a nuestras posibilidades.
También, aunque no dispongamos de todo el capital, si nuestra situación financiera lo habilita, pedir un préstamo por un porcentaje menor al que generalmente prestan como máximo las entidades, puede permitirnos, financiar la compra, sin gastarnos todos nuestros ahorros de un plumazo.
Ahora bien, este panorama lo viven la minoría de los ciudadanos, en la vereda de enfrente, millones de españoles se encuentran ahorcados por la deudas, y aquellos que por el momento no viven momentos muy duros empiezan a abrir el paraguas. Para la mayoría de las familias, podemos aconsejarles que este es un momento inapropiado para comprar una vivienda, a pesar de la baja en los precios. Esta paradoja es real, y tiene sustento, aunque parezca contradictorio, no comprar cuando bajan los precios, pero en esta ocasión, lo que debemos analizar no es en sí, el valor del inmueble, sino el contexto que soportamos.
En primer lugar, para embarcarnos seriamente y con responsabilidad en un préstamo hipotecario, es necesario analizar minuciosamente nuestras finanzas familiares. Para ello debemos partir de una premisa básica, nuestra estabilidad laboral y hoy en España, nadie tiene garantizado el empleo, por mas calificado que estemos.
Frente a esta situación, es mejor canalizar nuestro dinero en ahorros, que subirnos a una hipoteca que no sabemos si mañana podremos hacerle frente.
Otro punto crítico para comprar una vivienda es el acceso a la financiación. Las entidades financieras han endurecido las condiciones para acceder al dinero, por lo que muy pocas personas han salido beneficiadas en los últimos meses. El constante aumento en la tasa de morosidad ha transformado a los préstamos hipotecarios en temas restrictivos para los bancos y para tomar noción de esta situación, el año pasado, más de la mitad de las hipotecas solicitadas, fueron rechazadas.
La mejor de las alternativas en este 2009, que amanece con tormentas y lejos del sol de otros años, es conservar nuestros ahorros o invertirlos en productos a corto o mediano plazo hasta que la situación empiece a normalizarse. Si bien los precios continuarán a la baja, destinar tanto dinero a un bien que nos será muy difícil mantener no parece la mejor de las alternativas.
El mercado español ofrece una variedad muy amplia de inversiones que mientras tanto, nos permitan conseguir rentabilidad para nuestro dinero, y ese resultado seguramente mas adelante, podremos destinarlo a ese anhelado sueño llamado “vivienda propia”.
Autor. Matías Torres. Analista económico de América del Sur de Financialred.com
Foto Daquella manera
Comentarios
Si hacemos caso a los promotores, sí, pero personalmente creo que todavía es demasiado pronto.