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El sector de la automoción está siendo uno de los más afectados por la crisis financiera. Prácticamente no pasa un día en el que no se pueda leer alguna noticia negativa acerca del mismo en forma de EREs, recortes de producción y amago de quiebra por parte de los gigantes del motor. El mejor ejemplo de la grave situación que atraviesa es la brutal caída de ventas en un 41,6% registrada en enero. Desde las organizaciones del sector piden al gobierno más ayudas para incentivar la compra y a bancos y cajas de ahorros menos trabas a la hora de conceder financiación. Sin embargo, lo que de verdad preocupa a los ciudadanos (al margen de los despidos que se puedan plantear) es si ha llegado el momento de cambiar de coche.
En primer lugar hay que analizar si en tiempos de crisis donde teóricamente más cuidadoso hay que ser con los gastos conviene invertir en un vehículo nuevo. La respuesta dependerá en primer lugar de la situación económica de cada persona (es decir, si su presupuesto soportará el gasto) y de la necesidad (en este punto descartamos los cambios ‘obligados’). Lo que hay que valorar en realidad es el coste de la inversión en el entorno actual o, dicho de otra forma, si ahora es un momento ‘caro’ o ‘barato’ para comprar un vehículo y cómo estará el mercado a medio plazo. Para hacerlo lo mejor es tener en cuenta algunos datos del sector.
Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), el stock de automóviles sin vender supera las 400.000 unidades. Esto hace prever que si las ventas continúan cayendo (como se espera) la necesidad por deshacerse de estos vehículos será cada vez mayor, especialmente los de kilómetro cero, y en teoría, podrían verse todavía mejores ofertas por parte de los concesionarios.
Por otra parte, hay que estudiar las posibles ayudas estales que se concentran en el nuevo Plan Vive (Vehículo Innovador-Vehículo Ecológico), que tras ampliar las condiciones para acogerse al mismo empieza a carburar. Esta línea de financiación cubre el coste del vehículo hasta un máximo de 30.000 euros de forma que para los primeros 10.000 euros la financiación es al 0% y para el resto una tasa de interés fijo de hasta el 2,5%. Es decir, no rebaja el coste del coche como ocurría con el plan prever, pero sí el de la financiación, ya que se podrá incluir un periodo de hasta un año de carencia en el préstamo.
Podrán acogerse a esta ayuda todas aquellas personas que adquieran un vehículo nuevo y entreguen a cambio un coche matriculado a su nombre, que además deberán dar de baja y llevar al desguace (generalmente se encarga el concesionario). El vehículo a entregar deberá tener una antigüedad mayor a diez años o más de 250.000 kilómetros. Adicionalmente se podrá acceder a las ayudas cuando se compre un coche de segunda mano con no más de cinco años y sólo si el coche que se achatarra tiene más de 15 años.
Al Plan Vive, cuyo nombre oficial es Línea ICO-Plan Vive, se le pueden sumar otras ayudas de carácter autonómico o sectorial que abaraten aún más el coste del vehículo. El problema según las asociaciones del motor es que las ayudas deben tramitarse en las oficinas de bancos y cajas de ahorro, que serán quienes en última instancia deben aprobar el préstamo. En un momento donde el debate sobre la necesidad de conceder créditos está en su punto álgido, la financiar el coche puede ser una tarea más que complicada, aunque no por eso imposible.
A estos datos se puede añadir una variante más como explica Joel Berry en un post titulado ‘Por qué conduzco un coche de 13 años’, que además pretende seguir manteniendo durante al menos cuatro más. Su planteamiento se sustenta en un estudio del ahorro que le ha supuesto y le supone no pagar un préstamo por su vehículo frente a posibles costes por reparaciones (las cifra en torno a 1.000 dólares anuales) a partir de este momento. Suponiendo que consiguiese financiar el nuevo coche con un pago mensual de 250 dólares, el coste anual del vehículo alcanzaría los 3.000 dólares, de tal forma que mantener el vehículo antiguo supone ahorrar 2.000 dólares anuales y 8.000 en el plazo de cuatro años.
En el caso de Joel, tiene suerte de contar con un vehículo cuyo historial de averías es excelente, pero no siempre es así. De todas formas, es reseñable su intención de utilizar el dinero que pagaría por el nuevo coche como ahorro para la compra del nuevo, de tal forma que después no deberá financiarlo entero. Esta no es una mala opción, sobre todo si se tiene en cuenta que las mejores ofertas del sector todavía pueden estar por llegar.
Autor. José Trecet. Analista financier de Financialred.com
Foto aldoflickr
Comentarios
Buenos consejos para valorar la compra desde una perspectiva algo más neutral.