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Existen infinidad de formas para ahorrar dinero. De hecho, se podría proponer un truco de ahorro cada día del año y harían falta más de dos años para aproximarse a la mitad de los consejos que circulan por la web. Sin embargo si algo caracteriza al ahorro es que pocas personas lo practican por gusto pero muchas lo hacen por necesidad.
El ahorro supone habitualmente un sacrificio, es decir, tener que renunciar a algo, lo que a su vez implica fuerza de voluntad y disciplina. La recompensa, contar con más dinero, estabilidad, seguridad… suele compensar, pero eso sigue sin convertir al ahorro en el mayor de los placeres. Hay trucos y estrategias más fáciles de cumplir que otros. En muchos casos la dificultad depende de personalidad de cada ahorrador, aunque también es verdad que existen un conjunto de consejos que a la gente le cuesta más cumplir o que directamente odian. Una selección de los diez peores podría ser la siguiente:
- Estar en forma y perder peso – Aunque habitualmente se ‘venda’ como un doble beneficio en realidad supone un doble esfuerzo. Está bastante claro que unos hábitos de vida saludables en cuanto a alimentación y ejercicio suponen un ahorro en gasto sanitario (medicamento y hospitales) y en comida (se supone que en una dieta equilibrada se come menos, aunque también puede ser que los alimentos cuesten más). Sin embargo, a nadie le gusta que se metan con su peso y que le llamen gordo a la cara, que es en lo que consisten muchos de estos consejos en el fondo.
- Dejar de fumar – Es una de las primeras formas de ahorro que suele plantearse (cuanto más apurada sea la situación económica menos tardará en proponerse). Pero también es una de las más difíciles de llevar a cabo. En cierta forma está relacionada con la salud, pero en este caso también aborda el campo de la adicción. Todo el mundo sabe que fumar es malo y que debería dejarlo, pero quienes no lo ha hecho puede ser porque no se lo han planteado todavía (prefieren mantener ese hábito) o porque lo han intentado con anterioridad y no lo han conseguido. Dejar el tabaco es muy duro, exige mucha fuerza de voluntad y una buena dosis de sacrificio. Por eso nadie quiere que le llamen adicto a la cara y le recuerden que todavía debe enfrentarse a ese monstruo en particular.
- Comprar de segunda mano – En realidad no hay nada malo en comprar artículos de segunda mano excepto que no son nuevos y alguien los ha utilizado con anterioridad. Por lo menos esto es lo que piensa mucha gente, ya que en general existe un cierto prejuicio social hacia los productos de segunda mano, que aumenta dependiendo del artículo en cuestión. En general se es más proclive a aceptar coches, ordenadores, cámaras fotográficas y productos de electrónica en general cuando son de segunda mano, pero no ocurre lo mismo cuando se trata de ropa. ¿Será porque hay que estar siempre a la última moda?
- Compra la casa que te puedas permitir – La crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos y el aumento de la morosidad en España han cambiado mucho la conciencia en este sentido. Al final parece que por lo menos ese consejo algo ‘atrevido’ tenía su razón de ser. No se trata de renunciar a ‘la casa de nuestros sueños’ sino a comprar una vivienda que realmente se pueda pagar o lo que es lo mismo, a planificar el nivel de endeudamiento que se puede adquirir y no hacer locuras como llevar nuestra capacidad al máximo. La otra opción es el alquiler, pero en España no parece que guste demasiado.
- Lleva la comida de casa – Este es sin duda el preferido de la gran mayoría de gurús del ahorro e incluso desde este blog hemos recomendado trucos similares ampliándolo no sólo a la comida sino al ‘pincho’ del mediodía y la merienda. Una vez más a nadie le gusta que le llamen vago a la cara y mucho menos que pongan en evidencia sus dotes culinarias.
- Compra sólo que puedas pagar – Esto se puede traducir como rechaza los créditos. No hay nada malo en financiar determinadas compras, siempre que se tenga capacidad de control y no se superen una serie de límites razonables. Este es precisamente el problema de muchas personas y las tarjetas de crédito (además de la falta de conocimientos). Pero a nadie le gusta que le llamen manirroto o ignorante a la cara.
- Cortar los pequeños gastos – ¡No vamos a andar con miserias! Esto es lo que dicen algunas personas cuando se les sugiere que renuncien a algunos pequeños gastos como el café del media mañana, un capricho en el supermercado o las palomitas en el cine Sin embargo, como hemos comprobado en anteriores posts, los pequeños gastos son muchas veces los que desequilibran todo el presupuesto sobre todo porque son más complicados de controlar. Pero una vez más, es complicado aceptar críticas acerca del modo de vida o decir que no a algo que apenas cuesta tres euros.
- Renunciar a tener una mascota – Esta no sirve para todo el mundo, pero quienes deseen tener una mascota y hagan cuentas verán que no es en absoluto barato. Además, cuanto más grande más costes. El problema está en que es muy difícil resistirse cuando ponen esa carita…
- Cambiar de ciudad o de país – Se trata de una medida extrema pero que conviene plantearse en casos igual de extremos. El coste de la vida no es igual en todo el territorio nacional y mucho menos en todo el mundo. En teoría los salarios son proporcionales al coste de la vida en cada lugar, pero esto no siempre es así y depende de muchos factores (edad, profesión, estado civil…). En ocasiones lo mejor es hacer las maletas y buscar acomodo en una localización que se adapte mejor a nuestro presupuesto, pero claro, a nadie le gusta tener que hacerlo y mucho menos que sea otra persona quien le ‘eche’ de su hogar.
Todos estos trucos permiten ahorrar mucho dinero y no por ello son aceptados de buen grado, casi siempre por el esfuerzo que implican. Al final cada persona debe establecer la fórmula de ahorro que se adapte a su personalidad y que le permita estar en paz con sus inquietudes y su bolsillo. Y los consejos anteriores no son precisamente los más agradables.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto Chesi
Comentarios
Las que menos me gustan es la que tiene que ver con el deporte y la salud. Una dieta equilibrada no tiene por que servir para ahorrar sino más bien lo contrario. Fruta y verduras frescas son de los productos más caros.