Para votar este post conéctate con Facebook
Connect
Se entiende por economía sumergida a aquellos intercambios comerciales que escapan al control del Estado y que por lo tanto no ‘suman’ al Producto Interior Bruto (PIB) ni aportan dinero a las arcas del Estado. En España se calcula que este tipo de operaciones (fraude fiscal incluido) suponen un 23% del PIB o cerca de 230.000 millones de euros, una cifra que aumentará durante 2009 si se cumplen las previsiones de los expertos.
En tiempos de crisis la necesidad empuja a muchos ciudadanos a entrar en la ruleta de la economía sumergida. Desde finales del año pasado varios medios de comunicación han tratado el desfase entre los datos del INEM y los de la Encuesta de Población Activa (EPA). En concreto, las diferencias se encuentran entre el la caída del número de afiliados a la Seguridad Social y la de la ocupación de la (EPA), lo que según los cálculos de El País, supondría que 80.000 personas más ya trabajan de forma ‘sumergida’ o como se suele decir, en ‘cobran en B’.
Existen infinidad de actividades que entran dentro de lo que se conoce como economía sumergida, sobre todo teniendo en cuenta la definición proporcionada al principio del post. Sin embargo, casi todo el mundo tiende a crearse una idea mental más o menos recurrente hacia una especie de mafia organizada, los fraudes relacionados con el sector inmobiliario, prostitución y, como no, la venta de artículos robados. Sin embargo, lo cierto es que no hay que llegar tan lejos para ejercer una acividad económica de forma sumergida y por lo tanto, ilegal. Basta, por ejemplo, con vender comida de forma clandestina por la noche (muy habitual en grandes ciudades como Madrid, no declarar ingresos extras a Hacienda o cobrar parte del salario ‘en B’, es decir, bajo manga.
La mayoría de estos ejemplos abordan actividades moralmente reprochables, pero incluso aquellas que pueden ‘justificarse’ desde un punto de vista ético supone un delito desde un punto de vista legal. Sin embargo, si se repite la historia, volveremos a ver un aumento de la economía sumergida conforme avance la crisis. En el fondo, es lógico que si la situación económica (y sobre todo laboral) no mejora muchas familias se vean forzadas a aceptar proposiciones laborales no del todo legales. No es más que la cara más despiadada (e ilegal) de la teoría de la oferta y la demanda.
Dejando a un lado el cobro de la nómina o parte de ella en dinero negro que casi todo el mundo reconoce como ilegal, también se puede estar engordando las cuentas de la economía sumergida sin darse cuenta. Como en casi todo lo que rodea al mundo económico, existe un gran desconocimiento de los derechos en materia laboral por parte de losespañoles. Para empezar, la mayoría consideran incompatible el trabajo con la prestación por desempleo cuando en realidad no es así ni mucho menos. Bastaría con informase a la hora de solicitar el paro para evitar muchos malos entendidos en este sentido.
Se puede trabajar y cobrar el paro al mismo tiempo, sólo es necesario que concurran una serie de circunstancias. La principal es que se trate de un trabajo a tiempo parcial, que el INEM define como aquellos con una jornada inferior a la de un trabajador a tiempo completo comparable (que realice el mismo trabajo). En ese caso, se pueden compatibilizar la prestación por desempleo con el trabajo a tiempo parcial (por ejemplo a media jornada). Eso sí, la cuantía del paro se vería reducida de forma proporcional a las horas trabajadas, pero no ocurriría lo mismo con el tiempo del paro, que correría de forma normal.
De esta forma, un parado puede acceder al mercado laboral para aumentar los ingresos que obtendría en caso de percibir la prestación por desempleo al tiempo que aumenta sus posibilidades de acceder a un contrato a tiempo completo. Por desgracia no ocurre lo mismo con las colaboraciones y otros trabajos esporádicos, propios de segundos empleos para conseguir ingresos extras. La ley establece que la percepción por desempleo de nivel contributivo es incompatible con el trabajo por cuenta propia, aunque este no implique la inclusión en alguno de los regímenes de la Seguridad Social. Y aquí es donde muchos, sin querelo, contribuyen a engordar los números de la economía sumergida en España.
Comentarios
Buen artículo y muy buenos los ejemplos del video.