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Europa envejece a marchas forzadas. Los últimos datos de
Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea (UE), son de lo más ilustrativos.
En 2060 un total de 506 millones de personas poblarán Europa pero apenas habrá d
os personas en edad de trabajar por cada ciudadano mayor de 65 años o lo que es lo mismo, por cada pensionista. Esta relación es exactamente la mitad de la que tenemos en estos momentos, donde hay cuatro trabajadores por cada pensionista.
Según las estimaciones de Eurostat las muertes superarán a los nacimientos en 2015 y a partir de ahí comenzará la veradera cuesta abajo de la UE. Así hasta que en 2060 el Reino Unido se convierta en el país más poblado del bloque europeo con 76,6 millones de habitantes (tiene 61 millones en la actualidad) por delante de Alemania, cuya población se reducirá en 12 millones. Lo peor de estas previsiones es que a partir de 2035 la inmigración neta ya no servirá como equilibrio al envejecimiento de la población. De hecho, países netamente inmigrantes como Bulgaria, República Checa, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia estarán entre los más envejecidos.
El único beneficiado será la tasa del paro, porque la economía terminará resintiéndose debido al menor número de personas trabajando, que a su vez serán capaces de generar menor riqueza y tendrán que soportar un mayor número de gastos por parte del Gobierno debido al famoso
Estado del Bienestar.
Sanidad y pensiones serán los más significativos debido de nuevo al envejecimiento de la población. Si bien en el primero de los casos la asistencia de la administración pública parece asegurada existen desde hace tiempo serias dudas respecto al segundo. Y es que parece improbable un drástico recorte en las prestaciones de la sanidad pública, algo que sí puede suceder en el caso de las pensiones.
El problema de las pensiones es algo que preocupa a todos los países miembros de la Unión Europea, pero especialmente a los que más rápido envejecen y a quienes cuentan con unos ciudadanos menos previsores. Desgraciadamente España está en los primeros puestos en ambos casos. El fenómeno de la inmigración ha servido para frenar las cifras de natalidad que de todas formas siguen lejos de niveles recomendables. En cuanto a la previsión, los españoles están entre los ahorradores con menos visión de futuro y que menor rendimiento obtienen por su dinero. Tanto es así que sólo un 20% de los menores de 35 años han empezado a planear su jubilación, lo que también puede explicar que más del 40% del ahorro de las familias permanezca en cuentas sin remunerar, es decir, que generalmente suponen un gasto en lugar de un ingreso. No dejan de ser curiosos estos datos teniendo en cuenta el perfil conservador del inversor español.
Planificar la jubilación debería de ser una prioridad para cualquier ciudadano, especialmente para los más jóvenes, ya que cuanto antes empiecen a ahorrar antes podrán retirarse. Además, así es posible evitar problemas de última hora con inversiones en planes demasiado arriesgados en busca de una rentabilidad que no se ha logrado por comenzar a preparar la jubilación demasiado tarde. Esto es precisamente lo que ahora están sufriendo muchos ahorradores descuidados, ya que sólo el 21,6% de los planes de pensiones contratados por particulares logró una rentabilidad positiva entre enero y julio de 2008.
De momento son pocos los ahorradores que han retirado su dinero de sus planes de pensiones, ya que en algunos casos es imposible y en otros está fuertemente penalizado. Sin embargo, sí que está cayendo el volumen de las aportaciones por particulares, que en los últimos doce meses ha sido un 8% menor. Los inversores-ahorradores que todavía tienen tiempo hasta su jubilación apuestan por otros productos más seguros, en tanto que quienes no han planificado adecuadamente su retiro no tienen otro remedio que arriesgar.
La actual situación de los planes de pensiones y otras herramientas de inversión con motivo de la crisis debería de servir de ejemplo para que los españoles se den cuenta de la importancia de planificar la jubilación para no estar a merced de los ciclos económicos y otros factores externos. No en vano, hombre previsor vale por dos.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto sergis blog
Comentarios
Estoy de acuerdo, pero lo que no tengo tan claro es cual puede ser la solución.
Muy buen artículo. Solo comentar que me parece que hay problemas que se cruzan. Tenemos un problema de envejecimiento de población y futuros problemas económicos para el 'estado de bienestar'. Mi pregunta es ¿es una locura pensar que los recursos del planeta son excasos, y existirá un límite de habitantes máximo aconsejable? ¿Acabaremos reinventando a Malthus?¿Controlar la natalidad para evitar crecimiento desmesurado o fomentarla para intentar mantener el sistema de pensiones? Un saludo