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El cuento de la hormiga y la cigarra: crea tu fondo de reserva

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Prácticamente todo el mundo conoce el cuento de la hormiga y la cigarra: mientras la primera trabajó todo el verano la segunda se dedicó a holgazanear. Cuando llega el invierno la hormiga se refugia en su casa a esperar la llegada del invierno, mientras que la cigarra no tiene donde acudir. Dependiendo de la versión, la cigarra muere o la hormiga la acoge en su casa, todo depende del grado de benevolencia de quien lo cuente y si entre los valores que desea transmitir está la compasión. En cualquier caso, este cuento infantil y su moraleja se utilizan para inculcar a los niños la importancia del trabajo constante y de la previsión (aunque también se pueden añadir la capacidad de sacrificio de la hormiga, vencedora al final del cuento).

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Este cuento es sólo un ejemplo, pero en realidad el refranero español y la literatura popular están plagados de modelos similares. Muchos aplican este tipo de enseñanzas a su vida real pero pocos son capaces de traspasarlo al manejo de sus finanzas personales. Los datos ‘hablan’ por sí solos. Según el Instituto Nacional de Estadística la tasa de ahorro de los hogares en el primer trimestre de 2008 apenas alcanzó el 2,6%. Otra encuesta sitúa a España como uno de los países menos ahorradores de Europa y desvela que apenas un 27% de los españoles dispone de una cantidad de emergencia igual al sueldo de un mes.


La hipoteca, la subida del precio de los alimentos, vacaciones, regalos, celebraciones… Existen miles de excusas para justificar esta falta de previsión, pero seguramente ninguna sea del todo válida. Una parte importante de la gestión de las finanzas personales es la capacidad de sacrifico o lo que se conoce como tomar decisiones financieramente acertadas y una de ellas es contar con un fondo de reserva y destinar mensualmente por lo menos un 15% al ahorro. Dentro de los diferentes fines para los se puede ahorrar hay dos indispensables: jubilación y un fondo de reserva o de emergencia, es decir, un dinero para hacer frente a cualquier imprevisto.


Al final, las desgracias ocurren y suelen tener una repercusión financiera para la que es mejor preparase. En realidad crear un fondo de emergencia no es complicado, basta con seguir una serie de pasos:


1- Determinar la cantidad del fondo. No hay una cifra o porcentaje sobre los ingresos adecuado, ya que depende del nivel de gastos y la situación personal (soltero, con hijos…) En términos generales es hay que contar por lo menos con reservas suficientes para cubrir los gastos fijos de tres meses, aunque en realidad es recomendable extenderlo hasta seis meses. En cualquier caso, esta también es una medida variable y por ejemplo es posible que un matrimonio con niños deba ahorrar algo más, ya que los pequeños son en sí mismos una caja de imprevistos.


2- Manos al ahorro. Una vez más lo único que hay que hacer es reajustar el presupuesto y buscar los gastos de los que se pueden prescindir. En realidad no hace falta ahorrar mucho dinero de golpe, basta con ir juntando pequeñas cantidades. En Hábitos Vitales lo explican de forma muy gráfica: “puedes ahorrar 3€/día? Entonces puedes empezar con tu fondo de emergencia, si empiezas el 1 abril tendrás un fondo de emergencia de 810 € al final del año. Con 3 meses más tendrás uno con un poco más de 1.000 €”. Como siempre, sólo es cuestión de gastar de forma más inteligente. Un presupuesto es la mejor forma para saber qué desembolsos realizados, cuándo y dónde.


3- Evitar las tentaciones. Los fondos de emergencia están para utilizarlos en caso de emergencia, por eso conviene separarlos del resto del dinero de uso diario. Una cuenta aparte es la mejor fórmula para evitar la tentación de acudir a ‘esos ahorrillos’ para permitirse un capricho en lugar de hacer frente a un verdadero problema. Este mismo consejo es aplicable a cualquier otra fórmula de ahorro.


4- No perder dinero. En términos generales los fondos de emergencia están ahí para acceder a ellos en cualquier momento, lo cual no quiere decir que deban abandonarse en una cuenta que no sólo no ofrezca rendimientos sino que genere gastos. Una buena fórmula para sacar rendimiento y por lo menos no perder dinero por el efector de la inflación y las comisiones bancarias es depositarlo en una cuenta remunerada. Otras alternativas pasan por ingresar parte en un depósito a corto plazo. En el peor de los casos sólo se perdería el beneficio en caso de retirarlo de forma anticipada.


El crisis económica que desde hace tiempo planea sobre la economía española está llevando a muchos españoles a empezar a crear su fondo de emergencia, mientras que otros están agradeciendo hacer sido previsores y poder contar con ese colchón ahora que la situación no es la más propicia.


Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com


Foto apastor86

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