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Cuando 'saltarse' el plan de ahorro

1 comentario

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Crear un presupuesto y desarrollar un plan de ahorro no es una tarea fácil y generalmente tampoco entretenida. Primero exige un cierto tiempo de dedicación y después mucha fuerza y disciplina moral para llegarlo a cabo. Esta última parte es la más complicada para la mayoría de personas porque existen demasiadas tentaciones e imprevistos que pueden desviarles de sus objetivos de ahorro.

En teoría, cumplir con lo presupuestado no debería de ser tan difícil, sobre todo si se ha realizado una buena planificación previa dejando suficiente espacio para el ocio y se han incluido dentro de la partida de ahorro objetivos que se pueden considerar como pequeños caprichos. Sin embargo, la realidad es bien distinta. En una sociedad que impulsa el consumo (y más en tiempos de crisis) siempre pueden surgir nuevas necesidades que nos inciten a replantear el presupuesto e incluso a acudir a la ‘hucha’ del ahorro, es decir, al fondo de previsión. Llegados a esta punto la pregunta que hay que hacerse es : ¿Cuándo es ‘lícito’ saltarse el plan de ahorro? y ¿Cuándo debemos hacer uso del fondo de previsión o de los ahorros?

Siempre van a existir casos en los que la respuesta será cristalina como por ejemplo ante un problema de salud o una necesidad laboral (por ejemplo el coche para un autónomo), pero en realidad estos supuestos se pueden contar con los dedos de una mano. No ocurre lo mismo en el caso contrario, ya que, excepto en situaciones de extrema necesidad, es muy complicado dirimir qué gastos son prescindibles y cuáles no. Todo dependerá de la percepción de cada ahorrador, aunque siempre dentro del límite de lo razonable. Lo que sí es importante es que se tome una decisión siendo consciente de las consecuencias.

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Así, por ejemplo, se puede dejar de ahorrar una cierta cantidad durante un mes para poder acudir al concierto de nuestro grupo de música preferido, siempre que consideremos que realmente merece la pena en términos de dinero y tiempo. En este punto hay que tener claras las consecuencias de nuestros actos y saber que posiblemente el mes siguiente habrá que ‘apretarse más el cinturón’ para cumplir con los objetivos generales. Como ya hemos recalcado en artículos anteriores, lo importante es que se trate de una decisión informada y sobre todo que nos permita seguir adelante con el ahorro. Es decir, será un dinero bien invertido si con eso seguimos mentalmente predispuestos al ahorro.

Un pequeño truco para poder ‘saltarse’ el plan de ahorro es contar con varios pequeños objetivos a corto-medio plazo. Así, tomando el ejemplo anterior, acudir a un concierto puede suponer una semana de retraso en hacernos con la televisión que queremos.

Por desgracia no siempre es tan sencillo y hay casos donde la decisión es mucho más complicada. En Get Rich Slowly una persona plantea una situación que puede servir de ejemplo. Su marido se ha quedado en paro y sobreviven con su sueldo, con lo que los gastos superan a los ingresos. Hasta ahora el matrimonio ha estado utilizando los ahorros para pagar esos gastos que se escapan del presupuesto, así como la sanidad (privada en Estados Unidos) y lo que es más curioso, remodelar la casa, un trabajo del que se está encargando el marido. La cuestión es que con unas perspectivas laborales inciertas para el marido se empiezan a plantear en qué gastos, incluso importantes, merece realmente la pena seguir gastando sus ahorros. ¿Hasta dónde se puede seguir gastando?

Lo peor es que no existe una respuesta buena o mala. En este sentido, muchas personas optarían por ‘cortar’ el presupuesto para la reforma, pero dado que lo está llevando a cabo el marido, será difícil que pueda continuar con él una vez encuentre trabajo. Otras tratarían de recortar gastos de otras partidas presupuestarias para dañar lo menos posible el dinero de los ahorros. Lo fundamental una vez más es saber que los ahorros (o por lo menos una parte) está precisamente para hacer de colchón en situaciones de necesidad y por eso al tener una planificación financiera previa se puede saber hasta qué punto estirar ese fondo de previsión. Por otra parte, hay que tener claro que una situación donde los gastos superan a los ingresos no se puede mantener de forma indefinida, por lo que la decisión sobre el recorte de algunas partidas del presupuesto dependerá en buena medida de las previsiones de ingresos futuros.

El caso del matrimonio estadounidense es un buen punto de partida para abrir un debate respecto a la verdadera utilidad del ahorro, pero como ya hemos recalcado anteriormente un buen plan financiero es aquel que se puede llevar a cabo, no uno que permite ahorrar mucho dinero pero que se abandona al cabo de dos meses.

Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto mariacecita

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Comentarios

  • 1

    Avatar de silviamartinez !

    En el caso de la pareja estadounidense, yo mantendría las reformas de la casa, pero reduciendo la máximo otros gastos. Lo que sí deberían hacer es buscar fuentes adicionales de ingresos (por qué no arregla el marido las casas de otras personas, por ejemplo)

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