
Mientras el mundo se encuentra sumergido en el mayor colapso económico y financiero de los últimos 75 años, es esperanzador enterarse de que existe una porción de este planeta que no está sufriendo tan intempestivamente este sacudón recesivo. En gran parte del mundo desarrollado, y en especial en Estados Unidos y Europa, una fracción del mundo de los negocios ha recibido de lleno el golpe de K.O. en el mismísimo mentón de campeón sin corona, el sector inmobiliario.
España ha sido una de esas naciones mas castigadas, lo que se ha traducido inmediatamente en una serie de problemas sin solución a corto plazo, crecimiento de la tasa de paro, recesión, niveles espeluznantes de morosidad, aplazamiento del crédito, crisis financiera. Inmobiliarios en bancarrota e impagos en miles de familias españolas, esa es la situación de un país que gozaba de un sistema bancario e hipotecario modelo y que ahora vive signos de desolación, que se traducen en la construcción parada y la escasez de demanda para tamaña oferta de inmuebles.

