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Muchos de los
problemas de los consumidores se pueden evitar con un poco de cuidado. La primera regla es simple: antes de concretar cualquier compra, pregúntese si lo que adquiere es lo que realmente busca y cuánto desea gastar por ello. Tambien piense cuidadosamente si podrá hacer frente, en el futuro, a las obligaciones que asume. Esto último es importantísimo para nuestra salud, tanto física como mental. No es cuestión de salir corriendo a conseguir créditos usureros para cubrir deudas anteriores.
También tiene que tener en cuenta que nadie lo apura a comprar “en el momento”. La rapidez no es buena consejera. Camine y compare, no solo precios, sino también servicios de posventa, garantía y calidad, entre otras cosas. Concurra a comercios que se caractericen por brindar buen trato y que asuman compromisos.
Sin embargo, a pesar que muchos comercios tratan de resolver los problemas de manera rápida y efectiva, a veces resulta difícil resolver algún inconveniente. Lo importante es
no darse por vencido en el primer intento si el vendedor no lo ayuda o incluso si trata de entorpecer su queja. Si su reclamación está fundamentada, tiene derecho a que resuelvan su queja. En caso de no tener respuestas, se puede recurrir a los organismos de defensa del consumidor. Es más, muchas veces el solo hecho de avisar (léase, amenazar) al vendedor que lo hará puede ser suficiente para inducirlo (léase, obligarlo) a resolver el problema. Esto puede requerir un esfuerzo de su parte, pero vale la pena intentarlo. Si usted tiene una causa justa, la Ley está de su lado.
Pero, mucho mejor que poder reclamar, es no hacerlo. Y en esto cada uno debe cuidarse a si mismo. En este sentido, aquí van algunos consejos a tener en cuenta antes de comprar algo o utilizar un servicio:
- Al realizar una compra a distancia, evite enviar dinero por correo. Llegado el caso, busque alguna empresa especializada en este tipo de envíos.
- Examine cuidadosamente los productos al recibirlos. Cerciórese que le enviaron lo que pidió y que no presenta defectos ni roturas.
- Está prohibido que le hagan propuestas sobre algún producto o servicio que no haya solicitado y que genere un cargo automático en cualquier sistema de débito.
- Si compra algo de un catálogo de publicidad, lea bien el anuncio antes de encargar la compra. Y siempre es conveniente guardar una copia del mismo, ya que le puede ser útil si desea reclamar.
- En caso de compras online, es importante tener en cuenta los gastos de envío, impuestos y, en caso de empresas extranjeras, los costos de nacionalización. Es recomendable comprar en las empresas que informen de estos gastos.
- En la compra e un vehículo, es importante acordar previamente quién se hará cargo de los gastos de la unidad. En la compra de un coche usado, verifique que no tenga deudas por impuestos y que se encuentre en buen estado. En lo posible, concurrir con un mecánico para que lo examine.
Estos no son más que algunos consejos. Pero el mejor consejo es el siguiente: que utilicemos nuestro sentido común. Sin embargo, puede suceder que, a pesar de todos los recaudos tomados, nos obliguen a reclamar contra alguien. Y en este caso, concurrir a una asociación de defensa de consumidores puede ser una excelente idea. En España hay una gran cantidad de asociaciones que pueden asesorarnos para hacer un reclamo. Algunas de ellas pueden ser:
El organismo estatal que se encarga de velar por la defensa de los derechos de los consumidores españoles es el
Instituto Nacional del Consumo. Ante ellos debemos hacer la reclamación correspondiente en caso de que todas las anteriores diligencias no lleguen a buen puerto.
En fin. Tenemos derechos. Hagámoslos valer.
Autor. Fabián Sinibaldi. Analista económico de América del Sur de Financialred.com
Foto | Francisco Ponce Carrasco