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Como vencer a la tentación consumista
equipoactibva
17 de marzo de 2009

El camino hacia el control financiero está plagado de pequeños retos a los que no basta con enfrentarse una vez sino que se presentan continuamente y casi a diario. El afán consumista es uno de estos ‘demonios’ a los que antes hay que vencer. Una buena parte de la estabilidad financiera consiste en aprender a gastar de forma inteligente no sólo para no generar deuda, sino también para que el capital destinado a la inversión vaya aumentando.
Pasar de ser un consumidor desenfrenado a un ‘maestro del ahorro’ no es sencillo. Además, el mercado actual es un mar de tentaciones para cualquier persona. El marketing puede confundir a muchos consumidores y lograr que lo que en la tienda parecía la ‘compra perfecta’ se convierta en un desperdicio en cuanto entra por la puerta de casa. Es prácticamente imposible evitar que esto suceda de vez en cuando, pero sí que se puede conseguir controlar al ‘pequeño’ consumidor compulsivo que todos llevamos dentro. ¿Cómo? Para empezar pensando dos veces las cosas y haciéndonos algunas preguntas antes de ‘pasar por caja’.
- ¿Puedo pagar al contado? Un buen freno para los compradores compulsivos y un buen baremo para determinar hasta qué punto se debe o no adquirir un producto. Siempre existe la posibilidad de acudir a la tarjeta de crédito (no de débito), pero si no se dispone de liquidez en la cuenta, esto supondría endeudarse o ‘sacar’ dinero del fondo de emergencia.
- ¿Cuándo voy a utilizarlo? En el fondo se trata de medir la utilidad real de un producto de acuerdo a las necesidades y gustos personales. Por ejemplo, un cargador de pilas es una buena herramienta para ahorrar, pero requiere disciplina y previsión para poner las baterías a cargar, algo que no todo el mundo es capaz de hacer. Los casos de ropa que todavía lleva la etiqueta, DVDs sin abrir o batidoras que sólo se han utilizado una vez pueden ser todavía más sangrentes. Por eso, nada como plantearse de verdad, es decir, de forma sincera, el uso que se a hacer de una herramienta concreta.
- ¿No tengo uno por casa? Lo que hay que plantearse es si no contamos ya con un aparato que cumpla la función del que vamos a comprar y en caso de que la pregunta sea afirmativa, los motivos por los que deberíamos cambiarlo por uno nuevo. Una vez más se trata de recapacitar sobre el uso real que vamos a dar al objeto y si de verdad es tan necesario comprarlo.
- ¿Es necesario comprarlo inmediatamente? Sin duda la mejor forma de evitar las compras compulsivas, ya que en la mayoría de los casos la respuesta suele ser afirmativa, lo que además ayuda a tomarse más tiempo en la búsqueda del producto más barato.
- ¿Por qué quiero comprarlo? Siempre hay que cuestionarse los motivos de una compra (salvo contadas excepciones). Muchas veces descubriremos que en realidad nos mueve la envidia (mi amigo lo tiene y yo también lo quiero) o que se trata de un capricho.
- ¿Hay una marca mejor a menor precio? La mente de todo buen comprador debe contemplar siempre esta opción, sobre todo cuando es la primera vez que se ve el producto en cuestión. Puede funcionar muy bien en determinados casos donde comparar a través de internet es relativamente fácil, como por ejemplo el de aparatos electrónicos. Una vez más se trata de dar a la mente un tiempo para que piense en la compra. Muchas veces terminaremos perdiendo el interés o descubriendo que en realidad la compra era innecesaria.
- ¿Qué opinará —— de la compra? El hueco hay que rellenarlo con una persona de confianza a quien consideremos un consumidor inteligente o, en su defecto, la pareja. Es uno de los trucos mentales que mejor funciona. ¿Qué dirá mi mujer si compro…? Generalmente hombre y mujeres tienden a interesarse por sectores diferentes en lo que a consumo compulsivo se refiere. Esto puede ayudar a pensarse las cosas dos veces o a consultar con esa persona la adquisición, lo que nos dará otro punto de vista y un momento de reflexión que puede ser vital.
Como en casi todo lo referente a adquirir nuevos hábitos de consumo, muchas veces hay que autoengañarse para poder actuar de forma racional y evitar comportamientos que van en contra de nuestros propios intereses. Pero como se trata de algo tan personal, no todos los trucos funcionan de igual forma para todo el mundo ¿Cuáles son los vuestros?
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto Sra Mozart
Comentarios
Uf, creo que el mejor "truco" es dejarse directamente la tarjeta de crédito en casa, porque me da que tanto la tentación coomo el impulso consumista se llevan muy mal con lo de ser racional y pensarse las cosas dos veces antes de tomar una decisión.
Eso sí, las preguntas que planteas son un buen ejercicio de racionalidad para evitar la compra impulsiva.