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Cómo nos afecta el IVA y su no reducción

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Una de las primeras medidas que se plantearon al estallar la crisis económica fue la posibilidad de reducir el Impuestos del Valor Añadido (IVA). La Comisión Europea desestimó la medida al considerar que no era necesario llegar hasta ese punto para estimular el consumo y reducir la carga que soportan las empresas. Sin embargo, países como el Reino Unido sí hicieron uso de esta opción. En concreto, el paquete de medidas de estímulo británico contenía una rebaja del 15% en el IVA que se aplica de forma temporal desde finales noviembre.

Ahora la Unión Europea ha rectificado su postura y tras la última reunión del Ecofin (consejo de Ministros de Finanzas de la UE) los países que lo deseen podrán aplicar un IVA reducido en los servicios. En teoría esta medida permitirá incentivar discalmente servicios intensivos en creación de empleo como por ejemplo restaurantes, construcción o peluquería, por poner un ejemplo. La lista completa de servicios a los que se podrá aplicar un IVA reducido incluye restauración y el suministro, construcción, renovación, reformas y reparaciones de viviendas, pequeños servicios de reparación de bicicletas, calzado y artículos de cuero, prendas de vestir y ropa blanca; limpieza de cristales y limpieza de viviendas particulares; servicios de asistencia a domicilio, como la ayuda doméstica, el cuidado de niños y la ayuda a los ancianos, enfermos o discapacitados; y peluquería.

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La reducción del IVA queda a expensas de cada país y su normativa concreta. Y es que en la UE este impuesto indirecto varía enormemente desde el 15% de países como Chipre, Luxemburgo o el ya mencionado Reino Unido, hasta el 25% de Dinamarca. Eso sí, la mayoría de países también incluye productos y servicios a los que aplica un gravamen más bajo para incentivar su actividad y hacerlos más asequibles para el ciudadano medio. En España, el IVA general se establece en el 16% al que sigue uno reducir del 7% y el super reducido del 4% para alimentos básicos.

En principio esta rebaja servirá para aliviar las cargas impositivas de ciudadanos y empresas, así como para promover los servicios a los que el Estado finalmente la aplique. Es decir, determinados servicios costarán meno. En concreto, su precio se recudirá la parte proporcional de IVA que el Gobierno decida bajar. Así, suponiendo que el IVA de la peluquería pase del 16% al 7% nos ahorraríamos un 9% en nuestra factura. Dicho así es fácil de ver el efecto de la medida pero también es importante comprender por qué existe tanta controversia en torno a estas rebajas y cómo funciona este impuesto.

Como su propio nombre indica, el IVA es un impuesto sobre el valor añadido de un producto y es la base del sistema de impuestos indirectos, es decir, aquellos que no se imponen sobre el contribuyente de forma directa. En concreto, sirve para gravar el consumo de cualquier artículo o servicio y se aplica a lo largo de toda la cadena de valor. En el ámbito empresarial (y el de los autónomos), cada compañía soporta un IVA (el que paga por los servicios que necesita para desarrollar su actividad) y repercuto o ingresa otro (el que cobra por sus productos y servicios). La diferencia entre ambos será lo que tenga que pagar en su declaración trimestral de IVA.

En este sentido, el IVA puede considerarse como un adelanto que el Gobierno hace a las empresas de un impuesto que después deberán pagar, mientras que para el ciudadano, simplemente supone otra forma de tener que abonar más por un producto o servicio. Eso sí, como buen impuesto indirecto el IVA es uno de los gravámenes en los que menos se fija el ciudadano medio y el mejor ejemplo son las cartas de los restaurantes con el aviso de ‘IVA no incluído’ y que después dan lugar a sorpresas en la factura.

Sin embargo, aunque desde un punto de vista político su eficacia es más reducida que una bajada de impuestos vía IRPF, su eficacia es enorme para estimular determinados sectores económicos. Desde el punto de vista del ciudadano implica una caída brutal en los precios y desde el punto de vista empresarial la posibilidad de deducir una mayor cantidad de IVA soportado. Eso sí, en España tendremos nos quedaremos ‘con los dientes largos’, ya que Solbes ha descartado extender el pacto alcanzado en el Ecofin a nuestra economía. De esta forma, habrá que esperar a que el ministro de Economía cambie de idea o que la crisis empeore para que se reduzca nuestra carga impositiva.

Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto Gunnar Growel

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