
Una de las frases que hemos escuchado con mayor frecuencia en nuestras vidas ha sido ¿en que he gastado el dinero este mes? ¿Por donde se me ha ido?
A diario solemos preguntarnos, sin encontrar respuestas, acerca de los gastos que tenemos, el dinero que derrochamos, o la mala administración que hacemos de nuestro propio salario.
La diversidad de productos que se ofrecen, el instinto tentador de las rebajas, el poder de seducción de la publicidad y ese afán constante de comprarnos cualquier cosa, ha terminado por quitarle el fondo al bolsillo.
Hoy gastamos constantemente y sin control alguno nuestros euros, casi como una proyección compulsiva, más que como una necesidad.

