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Hasta hace unos pocos años,
la imagen que teníamos todos de un coche eléctrico era el típico y sumamente lento carrito de golf. Pero el tiempo, y sobre todo la tecnología, ha dado lugar a una nueva y moderna generación de autos eléctricos. O mejor dicho, automóviles híbridos: poseen un motor eléctrico y un pequeño motor a gasolina que sirve de soporte de emergencia del principal.
¿Sabían que cerca de una quinta parte de los gases de efecto invernadero que producen el calentamiento global son producidos por las emisiones de los vehículos? Alguien pensó: si se genera electricidad a partir de fuentes renovables, se recortará mucho más rápido la huella del dióxido de carbono en la atmosfera. Además, y como efecto colateral beneficioso, estos coches son mucho más económicos que los alimentados por gasolina. La población mundial es cada vez más conciente de los problemas que acarrea la contaminación. En este contexto de creciente concienciación social la carrera por construir al vehículo con menores emisiones ya está en marcha. En este sentido, las compañias están apostando a un espectro de nuevas tecnologías, cada una con sus ventajas y desventajas.
En primer lugar, están
los coches 100% eléctricos: básicamente, se trata de una lavadora con ruedas. A decir verdad, bastante más potente. Estos autos poseen un cable que se coloca en el tomacorriente para cargar la batería principal del motor. Al funcionar, no producen emisiones de carbono. Pero aún si se considerara el carbono que se libera al generar la electricidad para recargar sus baterías, produce cerca de la tercera parte de la cantidad emitida por el auto más ecológico a gasolina. El vehículo que se destaca en este ámbito es el Tesla Roadster, un deportivo del que se han fabricado cerca de 1000 unidades y que puede alcanzar una velocidad máxima de 210 km/h con una aceleración de 0 a 100 km/h en 4 segundos. Quiero uno de esos, aunque su precio es un poco prohibitivo: 110.000 dólares norteamericanos.
Otra tecnología es el híbrido hidrógeno-eléctrico, cuyo primer auto comercial impulsado por el hidrógeno fue lanzado en Los Angeles, EEUU, en el pasado mes de Julio por Honda. Se trata del Honda FCX Clarity, que alcanza una velocidad de 160 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 10 segundos. Sin embargo, el hidrógeno tiene un largo camino a recorrer: su principal flaqueza es la escasa infraestructura que existe en el mundo para cargarlo: apenas 150 estaciones lo hacen alrededor del globo.
Pero si hablamos del esquema más exitoso en este momento, hablamos de aquellos híbridos que combinan un motor de combustión interna impulsado por gasolina con un motor con batería eléctrica. El auto insignia de los ecológicos de baja emisión pertenece a este grupo: se trata del Toyota Prius, un sedán que en abril de este año ha vendido su millonésimo exponente. La operatoria es simple: a aproximadamente 35 km/h, el Prius marcha casi silencioso utilizando su motor eléctrico. Si acelera más de eso un motor impulsado por nafta común se activa, lo que da una economía de motor de alrededor de 5,1 litro por kilómetro recorrido. La energía del motor y su recuperación cuando frena recargan las baterías de níquel (NiMH) de manera que no es necesario conectar el auto a la red eléctrica. Ah, alcanza los 170 km/h y acelera hasta llegar a los 100 km/h en 11 segundos.
En este sentido, GM está por lanzar el Chevrolet Volt, de características similares al Prius. “Creemos que la última solución es la electríficación de los automóviles lo antes posible” afirmó el vicepresidente de la empresa. El apuro los apremia: competir con el rey de los híbridos, el Prius.
El próximo paso es la fabricación de baterías con una mayor capacidad y que sean recargados directamente desde la red eléctrica, como el Tesla. Estudios de científicos norteamericanos calcularon que la infraestructura existente tiene suficiente capacidad como para proveer el 70% de los viajes en coche si todos los vehículos fueran eléctricos, sin tener que agregar estaciones de servicio para tal fin. Esto es si la mayoría de los automóviles fueran utilizados menos de 42 km por día, más de lo que comúnmente manejamos en la ciudad.
Sobre el papel, por lo menos, el mensaje parece claro: para salvar al planeta de nuestros hijos, hay que pasarse a la movilización por electricidad.
Autor. Fabián Sinibaldi. Analista economíco de América del Sur de Financialred.com
Foto frankh
Comentarios
El problema es que en España estos coches todavía suenan a ciencia ficción para la mayoría de los bolsillos.
si en españa suena a ciencia ficcion,en argentina suena a utopia.no solo por lo caro e inaccesible sino por la falta dew conciencia ecologica