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Bienvenidos a bordo

1 comentario

Tal vez existe sólo una cosa que todas las personas del mundo han realizado una vez en la vida. Llevarse un recuerdo de algún viaje en avión. Por supuesto, muchos podrán decir que esto se limita a los seres humanos que han tenido la oportunidad de subirse a uno de esos pájaros metálicos. Pero si alguien no lo pudo hacer, seguramente tendrá algún conocido que lo invitó a comer a su casa y mientras revolvían el azúcar en una taza, el mango de ese objeto tenia el logo de una compañía aérea. O tal vez, en algún campamento se han secado el cuerpo con una toalla de alguna aerolínea

Otros pensamos que el subirse a un avión es uno de los placeres más grandes del mundo, o que ese transporte es el invento más impresionante que plasmó el hombre a lo largo de la historia. Sin embargo, y a pesar de los inmensos avances tecnológicos, el viajar en avión se ha transformado en uno de los actos más tediosos que podemos soportar. Motivos sobran, a la paranoia “pos 11 de septiembre”, los chequeos se han convertido en eternos procesos, las horas previas y posteriores al vuelo son cada vez mas largas, los aeropuertos se ubican más lejos de las ciudades y los espacios dentro de avión son tan reducidos, que terminan convirtiéndonos en contorsionistas.

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Todo esto, o ciertos aspectos, se solucionan pagando tres, cuatro o cinco veces mas caro el billete, y viajando en primera clase, con comida mas digna, una copa de champagne, y por supuesto, durmiendo de manera decente.

A pesar de todos estos contratiempos, y al contrario de lo que debería ser, viajamos cada vez peor, y pagamos más caro. Si quieren saber los motivos oficiales, el aumento de los costes, y en especial el encarecimiento en el precio de los combustibles.

La tendencia actual ha llevado a las compañías aéreas ha reducir sus gastos y a maximizar todos sus esfuerzos, de la manera mas fácil y cruel, el traslado de sus costes a los pasajeros. Primero nos quitaron ciertos lujos como la vajilla de metal (la seguridad fue la excusa perfecta), luego la calidad de la comida y la “comodidad” de los asientos, ya que antes viajábamos como seres humanos y ahora lo hacemos apretados unos contra otros.Pero el problema mas grave, es que los consumidores del transporte aéreo hemos avalado, por acción e inacción, estos atropellos de las grandes corporaciones. No nos quejamos, agachamos la cabeza y dejamos que nos cobren todo. Y este es uno de los grandes desafíos que tenemos como clientes, hacernos respetar, porque pagamos, y cada vez mas caro.

Veamos la tendencia del mercado. Desde el 1 de junio, los tickets electrónicos han suplantado definitivamente a los emitidos en papel. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la venta de billetes por Internet permitirá a las empresas ahorrar unos 6.000 millones de dólares al año. ¿Han visto alguna recompensa monetaria por este ahorro?Pero lo peor está por llegar, en poco tiempo las compañías han descubierto y se las han ingeniado, mientras nosotros lo hemos permitido, que los servicios anteriormente gratuitos, ahora pasen a formar parte de los “extras”.

Sin embargo, esta fue una de las características que les permitió a las aerolíneas de bajo coste reducir sus tarifas, vuelos sin servicios incluidos, y aeropuertos más pequeños fuera del circuito de las grandes compañías.

Ahora, las empresas líderes nos cobran desde el exceso de equipaje, aunque sea irrelevante la sobrecarga, las comidas, las gaseosas, las frazadas y en breve, terminaremos pagando el aire utilizado en las mascarillas en caso de emergencia. Ninguna compañía tiene inmunidad, y en especial las estadounidenses, United Airlines, Delta o US Airways (calificada por Time como la línea mas tacanea), se las ingenian constantemente para recargar nuestros bolsillos con precios extras. Ahora, United, fuertemente golpeada tras el 11 S, planea ahorrarse hasta 1 millón de dólares anuales con un nuevo menú de cargos.

Pero estas corporaciones, amparadas en sus grandes alianzas, parecen dispuestas a no competir, y se unen en bloques homogéneos, con políticas proteccionistas que atentan contra las libertades y derechos de los pasajeros.Ninguna pide disculpas y cobijadas en los aumentos del petróleo y la directa incidencia en sus combustibles han abusado de los precios y han conseguido aumentos, que tras la caída de los precios en las últimas semanas, no se ha trasladado a los billetes.

Con el beneplácito de las entidades reguladoras y de gobiernos necesitados de la ausencia de problemas graves, les han concedido a las aerolíneas todo tipo de ayudas con el único fin de que no se presenten en quiebra.

Mientras el sistema de aviación continúa en piloto automático, no es de extrañar que mañana nos encontremos con nuevas sorpresas, que seguramente nos costaran más caras que las que hoy estamos pagando. Así que abróchense sus cinturones y buen viaje, una frase que dista mucho de la realidad que vivimos desde que salimos de casa hasta que regresamos a ella.

Autor. Matías Torres. Analista económico de América del sur de Financialred.com

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Jos? Sousa !

    Ir en avión es un 'lujo medioambiental' increíble. Es el sistema más consumidor de combustible de todos. Si atendemos al principio fundamental de la UE 'Quién contamina debe pagar', no vería mal una 'ecotasa' de 3 € para invertir en proyectos medioambientales, o energias renovables. Así pues la subida de los costes de los viajes en avión se torna positiva ambientalmente hablando. Un saludo.

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